No obstante, remarcan que no funciona como una solución inmediata ni por sí sola como tratamiento. Investigaciones recientes analizan de qué manera el balance de líquidos en el organismo, junto con la ingesta de diferentes tipos de bebidas, podría contribuir a mejorar la salud del sistema cardiovascular y disminuir los factores de riesgo vinculados a la hipertensión arterial.
¿Mantenerse hidratado reduce la presión arterial?
La conexión entre la hidratación y la presión arterial no es lineal ni directa, aunque diversas investigaciones han encontrado una asociación significativa entre ambos factores. El especialista en cardiología Ian del Conde Pozzi, del Miami Cardiac & Vascular Institute perteneciente a Baptist Health South Florida en Estados Unidos, explica que la falta de líquidos en el organismo modifica el volumen de sangre circulante, lo que puede provocar en una primera instancia una disminución de la presión arterial.
Frente a este escenario, el cuerpo activa la liberación de hormonas que provocan la vasoconstricción, es decir, el estrechamiento de los vasos sanguíneos, lo que termina generando un incremento compensatorio de la presión arterial. “La deshidratación puede, paradójicamente, provocar tanto hipotensión como hipertensión”, sostiene Del Conde Pozzi, de acuerdo con la revista Prevention.
La infografía explica el impacto de la hidratación en la presión arterial y detalla las bebidas y hábitos saludables recomendados por la Clínica Mayo para su control.
En dicha publicación se incluyen trabajos científicos que analizan el vínculo entre el nivel de hidratación del organismo y la capacidad del cuerpo para regular la presión arterial. Una investigación difundida en la revista Cureus indica que las personas con hipertensión suelen presentar un porcentaje más bajo de agua corporal total, un resultado que refuerza la relevancia de mantener un adecuado equilibrio de líquidos para preservar la salud cardiovascular.
¿Cuánta agua se recomienda para evitar la deshidratación?
De acuerdo con la Clínica Mayo, la ingesta de agua necesaria para evitar la deshidratación varía según distintos factores, entre ellos el estado general de salud, el grado de actividad física y el sexo de la persona.
En términos orientativos, los hombres al nacer requieren aproximadamente 3,7 litros diarios de líquidos (equivalentes a unas 15,5 tazas), mientras que para las mujeres la recomendación se sitúa en torno a 2,7 litros por día (unas 11,5 tazas). Estas cantidades incluyen no solo el agua pura, sino también el aporte de líquidos proveniente de los alimentos, como frutas, verduras, sopas y otras bebidas.
Médicos citan bebidas con compuestos que pueden favorecer la salud vascular, como antioxidantes y nitratos dietéticos que aumentan el óxido nítrico.
El objetivo es mantener en correcto funcionamiento procesos vitales del organismo, como la regulación de la temperatura corporal, el transporte de nutrientes y la eliminación de sustancias de desecho.
Las necesidades de cada persona pueden variar según el nivel de actividad física y las condiciones del entorno. En este sentido, factores como las altas temperaturas o la realización de esfuerzos intensos obligan a aumentar la ingesta de líquidos para prevenir efectos adversos en la salud cardiovascular.
Otras bebidas que favorecen una presión arterial saludable
Si bien el agua es la alternativa más simple y directa para mantener una adecuada hidratación, también hay otras bebidas que pueden aportar efectos positivos en el control de la presión arterial.
La Clínica Mayo estima alrededor de 3,7 litros diarios en personas asignadas hombres y 2,7 litros en asignadas mujeres.
Entre ellas, el té de hibisco se destaca por su alto contenido de antioxidantes y por su potencial para contribuir a la reducción de los valores de presión arterial tanto sistólica como diastólica. Por su parte, el jugo de granada aporta potasio y polifenoles, sustancias vinculadas con la protección del sistema cardiovascular y con la disminución de los niveles de presión arterial.
El jugo de remolacha aporta nitratos de la dieta, los cuales dentro del cuerpo se transforman en óxido nítrico, una molécula que favorece la relajación de los vasos sanguíneos y contribuye a mantener la presión arterial regulada.
Por otro lado, la leche descremada o baja en grasas es una buena fuente de calcio, potasio y magnesio, tres minerales fundamentales incluidos dentro del patrón alimentario DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión), ampliamente reconocido por sus efectos positivos en el control de la presión arterial.
La deshidratación reduce el volumen sanguíneo y activa hormonas que contraen las arterias.
Finalmente, el té verde contiene catequinas, compuestos antioxidantes que podrían favorecer el funcionamiento de los vasos sanguíneos y colaborar en la disminución de la presión arterial. Asimismo, la ingesta controlada de bebidas con cafeína, como el propio té o el café, puede integrarse sin inconvenientes dentro del consumo habitual de líquidos diario.
Cambios en el estilo de vida y cuándo consultar a un médico
El nivel de hidratación es apenas uno de los múltiples elementos que influyen en la presión arterial. El cardiólogo y experto en medicina vascular señala la importancia de sumar medidas adicionales, como sostener un peso corporal adecuado, realizar ejercicio físico de manera constante, disminuir la ingesta de sodio, moderar el consumo de alcohol, gestionar el estrés y optar por una alimentación rica en magnesio, potasio y fibra, con el fin de favorecer el cuidado del sistema cardiovascular.
Cuánta agua hay que beber al día.
La dieta DASH propone un modelo de alimentación basado en el consumo predominante de frutas, verduras, cereales integrales, proteínas de bajo contenido graso y lácteos reducidos en grasas, acompañado por una disminución en la ingesta de sodio y carnes rojas. Investigaciones mencionadas por la revista Prevention vinculan este tipo de alimentación con una reducción de la presión arterial y un menor riesgo de desarrollar complicaciones asociadas.
Por otro lado, el cardiólogo Christopher Davis, responsable en Humann, una compañía orientada al bienestar y suplementos creada en conjunto con la Universidad de Texas, advierte acerca de los riesgos que implica la hipertensión no detectada o sin diagnóstico oportuno.
“La mayoría de las personas pueden pasar años con la presión arterial elevada sin síntomas”, señala Davis, de acuerdo con declaraciones difundidas por la revista Prevention.
El consumo de agua es un hábito cotidiano recomendado por especialistas en salud.
El seguimiento regular mediante el uso de tensiómetros automáticos facilita la detección temprana de cambios en los valores, incluso antes de que aparezcan síntomas como visión borrosa, cefaleas, mareos o dolor en el pecho.
Valores de presión arterial que se mantienen de forma reiterada por encima de 130/80 mm Hg, asociados a hipertensión en etapa 1, o que superan los 140/90 mm Hg, correspondientes a etapa 2 según la American Heart Association (AHA), necesitan ser evaluados por un profesional de la salud.
El control continuo de la presión y la implementación de un tratamiento adecuado resultan fundamentales para evitar complicaciones severas, entre ellas enfermedades del corazón, eventos cerebrovasculares y deterioro de la función renal.
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