Opinión.. 

El deseo de aprender ya no es como antes

“Enseñar” se ha vuelto un desafío cotidiano para docentes, como los padres o tutores y los distintos profesionales. Columna de opinión de la Lic. en Psicología Berenice Ruesjas.

Por  Berenice Ruesjas - Psicóloga

Cuántas veces habrán escuchado decir que los niños y adolescentes ya no aprenden como antes, que los métodos de enseñanza han cambiado mucho y aun así los resultados no son los esperados. O escucharon, que los docentes se encuentran desafiados por problemas que exceden a su rol de educadores, concluyendo en que hay que encontrar a el o los culpables de que el proceso de enseñanza-aprendizaje caiga en picada.

En este escenario planteado así de dramático es a dónde hoy quiero apuntar, porque en la actualidad, “Enseñar” se ha vuelto un desafío cotidiano para todos los educadores. Y hablo en plural porque todos somos parte de este proceso, tanto los docentes, como los padres o tutores y los profesionales que intervenimos directa o indirectamente.

¿Y por qué un desafío? Muchos creerán que esto no es así porque para dar una clase todos están formados y preparados. Pero no es tan simple, al contrario, es desafiante encontrarse con muchas personas, dónde cada una trae desde su hogar su individualidad, su historia personal, sus preocupaciones e inquietudes…todos diferentes y únicos. ¿Podemos homogeneizarlos y tener el control? Claro que no.

El docente es quién se posiciona frente a todas esas personas, sean niños o jóvenes con una labor compleja y creo que en vez de buscar la culpa en él o en el método, podríamos comenzar a pensar en estrategias para acompañar ese proceso con muchos actores y diversas herramientas.

Y acá me detengo para referirme al rol que tenemos los profesionales, quiénes estamos lejos de querer causar inconvenientes o malestar. Suele escucharse opiniones negativas sobre nuestro rol en la enseñanza. Y permítanme aclarar que nuestro propósito es construir canales de comunicación abiertos a buscar soluciones, a brindar orientación sobre temas y aspectos que exceden a los educadores, porque dos cabezas en conexión construyen siempre más que una.

Algo que sí es cierto, es que enseñar en un mundo dónde la información llega abruptamente por el uso de dispositivos, dónde muchas veces los problemas personales afectan el desempeño de quién está aprendiendo, dónde existen condiciones en esas personas que requieren de soportes o ajustes para alcanzar el contenido durante el proceso… Si sigo con ejemplos esto se hace largo. Por eso a lo que voy es a plantear algunas propuestas para resolver el desafío de enseñar hoy.

Algo primordial es comprender que la Cooperación es nuestra herramienta esencial, así que acudir por ayuda a los padres o a los profesionales que pueden acompañar a esas familias o a una comunidad educativa es un punto de inicio.

Ya entrando en el proceso de enseñanza-aprendizaje, existen ciertas herramientas esenciales que es importante revisar y ver si las ponemos en práctica.

La principal herramienta es la Inspiración, buscar qué puede motivar a mi alumno el deseo de aprender, sobre todo cuando el tema puede ser poco interesante, es necesario saber que no es el contenido, sino la forma en que puedo transmitirlo y eso va de la mano de la Motivación, recurso fundamental de quiénes rodean ese momento y ese espacio. Cuánto más llamativa es una propuesta, mayor el interés y así sin darnos cuenta desarrollamos otra herramienta que es la Atención. Estos recursos son primordiales y seguramente muchos lo saben, pero suele sucedernos que el contexto no es tan ideal y la frustración aparece rápidamente cuando el resultado no es el esperado. Por eso planteamos la posibilidad de trabajar en forma cooperativa con la compañía de alguien que puede pensar fuera de la enseñanza y dentro de la función de un cerebro en crecimiento con sus particularidades.

Los padres cumplen otro rol fundamental que es también el de inspirar y motivar desde el hogar, acompañando este proceso sin buscar hacerse cargo de enseñar porque ese no es su rol. Pedir ayuda, buscar sugerencias en los docentes, cooperar con los hijos es la mejor opción. Y recuerden que no se trata de resolverlo por ellos, de hacerlo fácil y rápido porque no hay tiempo para perder o dedicarse. Recordemos que aprender es un proceso que implica errores, repeticiones, correcciones, hábitos, frustrarse y buscar solución.

Y en esto juega un papel fundamental el control de nuestras emociones, porque si desde el hogar el mensaje es contradictorio, si no podemos regular nuestras preocupaciones, nuestras reacciones frente a una situación difícil, pedirles a nuestros hijos manejar esas situaciones sin herramientas es llevarlos directo al fracaso. Recordemos que ellos aprenden primero lo que les enseñamos en el hogar. Y la regulación emocional es otra pieza fundamental en el proceso de aprendizaje.

Como verán Enseñar requiere de muchos actores, de diversas herramientas, pero fundamentalmente de un trabajo en equipo. Así que mejor dejemos de buscar culpables y cooperemos para que el deseo de aprender venga por inspiración de los referentes en la vida de esos niños y adolescentes. Y dejemos de pensar que nada es como antes porque es así, todo va en constante cambio y crecimiento, lo que antes era bueno hoy también lo sigue siendo pero con un formato diferente.


Berenice Ruesjas
Lic. en Psicología
MP 330

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