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22 de junio de 2026 - 16:45
Sociedad.

Aceite casero de lavanda: un truco simple para aliviar dolores y reducir el estrés

Con una receta fácil de elaborar en casa, es posible obtener un preparado natural que ayuda a calmar molestias musculares y a sobrellevar la tensión cotidiana.

Redacción de TodoJujuy
Por  Redacción de TodoJujuy

La herbolaria es utilizada tanto para prevenir como para tratar distintas afecciones, además de constituir el origen de una gran cantidad de remedios caseros. Dentro de las especies más apreciadas, la lavanda se distingue por su fragancia y sus propiedades relajantes. Un elemento ideal para este truco que alivia el dolor y el estrés.

Esto último la vuelve especialmente útil para aliviar molestias musculares y reducir el estrés diario. Según el documento titulado “Botiquín de plantas medicinales”, elaborado por investigadores de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta planta puede convertirse en un aceite de uso tópico a través de procesos de maceración en frío o en caliente, empleando insumos de bajo costo y sin requerir formación técnica especializada.

Antes de usar el aceite por primera vez, se recomienda una prueba de sensibilidad en el antebrazo para descartar reacciones cutáneas.

Propiedades terapéuticas de la lavanda

La lavanda puede llegar a medir hasta aproximadamente dos metros de altura. Presenta hojas de aspecto tomentoso y flores de tonalidad grisácea, en las que se concentran diversos principios activos responsables de sus efectos relajantes y sedantes. Por esta razón, suele utilizarse para favorecer el descanso nocturno y ayudar a combatir el insomnio.

Aplicada de forma externa, esta planta contribuye a aliviar molestias musculares, dolores reumáticos y cefaleas, además de beneficiar el cuidado de la piel gracias a sus propiedades analgésicas, antisépticas y cicatrizantes, según señalan los especialistas.

El agua de baño preparada con lavanda se ha empleado de forma tradicional para ayudar a controlar la ansiedad y reducir la tensión mental, en tanto que su aceite esencial es utilizado como repelente natural de insectos y como aromatizador de espacios, de acuerdo con el Botiquín de plantas medicinales de la UNAM.

El aceite de lavanda alivia dolores musculares, reumáticos y de cabeza, y favorece el cuidado de la piel por sus efectos analgésicos, antisépticos y cicatrizantes.

Los aceites herbales transfieren los compuestos activos de la planta al aceite base

  • Los aceites herbales se elaboran utilizando aceites de origen vegetal, como el de oliva o el de almendras, que funcionan como base.
  • Durante la fase de extracción, los compuestos solubles presentes en la lavanda se incorporan al aceite portador, dando como resultado una preparación destinada al uso externo.
  • De acuerdo con los especialistas, el aceite medicinal de lavanda resulta adecuado para su utilización en masajes, ya que ayuda a aliviar contracturas y dolores musculares, además de contribuir a disminuir la tensión acumulada después de la jornada laboral.
  • Para lograr un aceite de buena calidad, es fundamental realizar una adecuada selección y recolección de la materia prima vegetal.
  • La lavanda se desarrolla de forma óptima en condiciones de semisombra, y su reproducción puede realizarse mediante esquejes de madera blanda o segmentos semiduros.
Las flores de la lavanda concentran la mayor cantidad de aceites esenciales justo antes de que la corola esté completamente abierta.

De acuerdo con el material de la FES Zaragoza, se aconseja realizar la cosecha de las flores poco antes de que la corola se abra por completo, ya que en esa etapa la planta presenta su mayor concentración de aceites esenciales.

Cómo preparar un aceite casero de lavanda

El proceso de preparación puede llevarse a cabo utilizando técnicas de extracción tanto en frío como en caliente.

La modalidad en frío se emplea principalmente con flores deshidratadas, mientras que el procedimiento en caliente se utiliza para la lavanda recién cortada, ya que esta conserva un mayor nivel de humedad.

Método de extracción en frío:

  • Desmenuzar alrededor de 2 gramos de flores secas de lavanda en fragmentos pequeños y ubicarlos dentro de un frasco de vidrio de boca ancha con capacidad aproximada de 100 ml.
  • Incorporar aceite vegetal (puede ser de oliva o de almendras) hasta cubrir por completo el material vegetal; luego añadir una cantidad adicional equivalente de aceite y cerrar herméticamente el recipiente.
  • Guardar el frasco en un lugar fresco y oscuro. Agitarlo a diario para evitar la aparición de hongos y controlar que todas las partes de la planta permanezcan completamente sumergidas.
El aceite de lavanda no sustituye la atención médica profesional. Ante cualquier irritación cutánea, debe suspenderse su aplicación.
  • Mantener el preparado en reposo durante un período aproximado de un mes, sin intervenirlo.
  • Posteriormente, filtrar el contenido, presionando las flores para aprovechar al máximo el aceite obtenido. Guardar el líquido resultante en un frasco de vidrio color ámbar, previamente esterilizado y correctamente rotulado.

    Método de extracción caliente:

    • Introducir flores frescas de lavanda en una olla y añadir una cantidad de aceite vegetal equivalente al doble del volumen de la planta.
    • Someter la preparación a cocción en baño maría durante entre 30 y 60 minutos, manteniendo el fuego muy bajo y evitando la ebullición, con el fin de preservar los compuestos volátiles.
    • Una vez finalizado el calentamiento, dejar que se enfríe, luego filtrar el contenido y envasarlo, repitiendo el mismo procedimiento de envasado del método previo.
    Cómo hacer aceite casero de lavanda.
    • Según especialistas de la UNAM, ambos procedimientos permiten obtener un aceite estable y seguro para su uso, siempre que se respeten las indicaciones relativas a la recolección, el secado y el almacenamiento del material vegetal.

    Aplicación del aceite de lavanda

    El aceite debe utilizarse de forma tópica, aplicándolo mediante masajes suaves en las zonas donde se presenten dolores musculares o focos de tensión, como el cuello, la espalda y las piernas. Asimismo, puede incorporarse al agua de un baño caliente agregando unas gotas, con el objetivo de intensificar su efecto relajante.

    Gracias a sus cualidades sedantes y analgésicas, se recomienda su uso especialmente antes de ir a dormir o en situaciones de elevada carga emocional o estrés. Antes de utilizar el preparado por primera vez, se aconseja efectuar una prueba de sensibilidad en la zona del antebrazo para descartar posibles reacciones adversas.

    Una receta casera fácil de preparar puede ayudarte a aliviar molestias musculares y lidiar con el estrés de la vida diaria.

    Los expertos señalan que este aceite no debe emplearse en niños menores de 12 años, ni durante las etapas de embarazo o lactancia. Asimismo, como ocurre con otros remedios de origen natural, no reemplaza la atención médica profesional frente a cualquier afección, según advierte el material de la FES Zaragoza de la UNAM.

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