Las parejas que se están por separar transitan, generalmente, cuatro etapas. Si bien, esto es un orden teórico, se puede dar de diferentes maneras en cada caso. Es necesario aclarar que la mayoría de las parejas que terminan, las transitan.

Estar atentos para saber si tu relación está en una de esas fases te puede ayudar a evitar una separación. Aunque, a veces, es lo mejor que puede suceder porque hay ciclos que deben cerrarse.

De todos modos siempre es importante que los dos integrantes de la relación puedan “ver la misma película”, y no películas diferentes.

Etapa 1: hay problemas graves

Ambos integrantes de la pareja, o uno solo, se empiezan a dar cuenta de que la relación tiene problemas graves. Temas serios a trabajar que no todas las parejas tienen. Cuando uno solo lo nota, el que no lo ve tiende a decir “pero si tenemos los mismos problemas que cualquier pareja de nuestra edad”.

Esto es peor, porque se pierde tiempo en unificar el diagnóstico y se desperdician momentos preciosos para intervenir.

Etapa 2: dejar de dialogar

En estos momentos los integrantes de la relación, o por lo menos uno, empiezan a sentir que hablar de los problemas que tiene la pareja ya no sirve.

Aparece el típico pensamiento “para que se lo voy a decir si no cambia nada y todo sigue igual...”.

Cuando sucede eso la pareja empieza a descartar la principal herramienta que tiene cualquier vínculo para solucionar una diferencia: el diálogo. Este último es el “oxígeno” de la relación y la palabra nos da una idea de lo imprescindible que es.

Etapa 3: individualidades constantes

Los integrantes de la relación empiezan a vivir cada uno por su cuenta. Ya no comparten proyectos ni mucho menos.

En el día a día cada uno va a su tiempo sin importarle lo que le pasa al otro.

En esta etapa se suele perder esa cuota de admiración mutua, fundamental para que las cosas vayan bien.

Etapa 4: solo a pesar de estar acompañado

En esta etapa, la última, nos sentimos solos a pesar de estar en una relación. El que siente esto se siente más solo o sola al estar con su pareja que si estuviera realmente sola o solo.

Volver de esta sensación es muy difícil, y cuando se presenta esto la pareja tiene “pronóstico reservado”.

Retomar el diálogo, volver a compartir, intentar recuperar la conexión, la admiración y el respeto mutuos. No es fácil, pero se puede si hay voluntad compartida.

visitimg

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