Antes de salir, mientras hacemos ejercicio, en la habitación o en un almuerzo con amigos. Parece que sin una selfie de por medio los eventos en realidad jamás ocurrieron. Aunque pueda parecer exagerado, la obsesión por sacarse fotos y subirlas a las redes sociales ya tiene nombre: selfitis. Así lo sugiere un estudio reciente de investigadores de la Universidad Nottingham Trent (Reino Unido) y de la Escuela de Negocios de Thiagarajar (India), que fue publicado en la revista médica International Journal of Mental Health and Addiction.

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“Me parece que las selfies se transformaron en una terrible obsesión. Es como si las personas tuvieran la autoestima baja y precisaran sacarse fotos para obtener la aprobación de los demás -opina Mónica Graciela Sakewski, de 53 años-. Hay una constante necesidad de exposición que les impide disfrutar del momento, se la pasan pendientes de las fotos y se olvidan de las personas de carne y hueso que están sentadas adelante”.

“Sacarse selfies se volvió una adicción porque la gente quiere mostrarse a sí misma todo el tiempo. Toman fotos de lo que hacen, comen, las cosas que tienen y su estilo -comenta Diana Castro, de 23 años-. Yo también me saco fotos porque disfruto de compartir las reuniones que mantengo con mis amigos pero no estoy pendiente cuando las comparto de lo que otros usuarios opinen”.

Al respecto, Lucia Lonfardi, de 30 años, considera que sacarse fotos estimula la autoestima pero, al final, lo que convierte a las selfies en un trastorno es el motivo por el cual damos click a la cámara: “tomarse una selfie es una forma divertida de darte confianza. No obstante, el problema está en el objetivo que perseguís al postear en las redes sociales. Si esperás un me gusta, necesitás de los comentarios de otros usuarios para avalarte o estás buscando cierta aceptación social, vas por el mal camino”.

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Cantidad y motivos

¿Qué opinan los especialistas sobre la catarata de fotografías que inundan Internet? Desde la perspectiva del coaching, una persona que se saca fotos de manera compulsiva utiliza las selfies como una herramienta ante la falta de seguridad personal. “Los adeptos a las fotos tienen una permanente necesidad de refuerzos externos. Sienten que no valen la pena, su opinión personal es pobre y por eso requieren de la atención del otro”, explica Gabriela Latina, coaching ontológica.

“La adicción a las selfies es común en los sujetos que relegan a otros la valoración de sí mismos. Para la gente con baja autoestima, el like o comentario positivo en sus fotos llena un vacío interno”, detalla Marcelo Massons, director de Superarse, Centro de Crecimiento Personal y Profesional.

Además, lejos de ser un trastorno que afecta sólo a los adolescentes, los adultos pueden caer en la tentación. “La excesiva exposición personal se tornó frecuente también en los adultos, que se ven afectados por la falta de percepción personal sobre sus logros. De esta manera, se focalizan más en compartir lo que tienen y lo que hacen y dejan de lado su esencia”, destaca Latina.

En cambio, para las personas que no están afectadas por esta obsesión, los motivos detrás del fenómeno de las selfies responde a la necesidad de actualizar sus perfiles en las redes sociales, evitar el aburrimiento y mantener la comunicación con sus amigos.

“La cantidad de selfies que saco depende del día y de si tengo algún evento importante y me arreglo para asistir. Cuando salgo los fines de semana, puedo sacarme hasta 30 fotos por día. En cambio, en la semana, normalmente tomo unas 10 o 12 fotos”, comenta Celeste Gutiérrez, de 24 años.

“Saco muchas más selfies cuando me aburro o estoy descansando en mi casa. Al entrar en Facebook o Instagram veo las historias de mis amigas y me entran ganas de actualizar mi perfil. En total puedo sacarme unas 16 selfies al día y, de esas, subo apenas unas tres”, dice Ana Cecilia Latour, de 17 años.

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Cómo trabajar la autoestima

  • Cambiá tu foco de atención: evitá concentrarte en tus defectos y comenzá a observar tus virtudes y habilidades.
  • Trabajá sobre la percepción que tenés de vos mismo. Cuando tu autoestima mejora, la necesidad de opiniones y comentarios externos, que aprueben tu conducta, pasan a un segundo plano.
  • Ante una reunión con amigos o familiares, es recomendable evitar el celular. Tené en cuenta que al ser conscientes de los momentos compartidos se produce una sensación de comodidad y disfrute que afianza la seguridad personal.
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