La Dra. Soledad E. Rosenfeld, directora de Cirugía Plástica Olivos de Buenos aires, explica cuáles son las opciones disponibles, detallando sus contras y ventajas.La especialista, explica que desde el punto de vista médico, existen dos soluciones con muchísima eficacia:

- Tratamientos con láser: se realiza en un consultorio médico en sesiones de 20 minutos. Dependiendo del tamaño y pigmentación del tatuaje, se necesitan entre 8 y 12 sesiones para removerlo por completo. El tratamiento se realiza mensualmente y se va borrando de manera paulatina, aunque hay que tener en cuenta que el color negro es el más fácil de quitar y cuantos más colores tiene la imagen, más difícil es eliminarla. Luego de cada sesión, la zona debe cubrirse con cremas cicatrizantes y papel film.

- Técnica quirúrgica: el proceso es similar a la extirpación de un lunar. Utilizando anestesia local, el procedimiento es ambulatorio e indoloro. Suele quedar una cicatriz que se disimula con pliegues, arrugas o zonas poco visibles del cuerpo. Su remoción es completa, inmediata y económica. Los cuidados post operatorios incluyen aplicar alcohol 2 veces por día y tomar antibióticos y analgésicos, mientras que los puntos comúnmente se reabsorben solos.

Si el tatuaje es grande, otra solución quirúrgica puede ser a través de un injerto, el cual consiste en extraer un pedacito de piel de otro sector del cuerpo y colocarlo en la zona del tatuaje como un parche o tomar la piel de un colgajo y llevarla hacia el sector del dibujo.

Sin embargo, si se trata de un tatuaje grande y con muchos colores, médicamente no es recomendable la remoción, ya que para quitarlo se requeriría un tratamiento muy costoso y prolongado con resultados desalentadores.

FUENTE: Vix
visitimg

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