Con el inicio de la temporada de temperaturas elevadas, las frutillas recuperan protagonismo. Sin embargo, conservarlas en buen estado después de la compra puede convertirse en un desafío: se trata de una fruta muy sensible, que pierde su consistencia en poco tiempo y puede desarrollar hongos cuando queda expuesta a demasiada humedad.
En las redes circulan numerosas recomendaciones para prolongar la conservación de las frutillas. Entre las alternativas más difundidas aparece la de guardarlas dentro de un frasco de vidrio con cierre hermético.
También hay quienes optan por colocarlas en un táper acompañado de papel de cocina, mientras que otros prefieren mantenerlas en el mismo recipiente plástico en el que fueron compradas. Sin embargo, cada procedimiento ofrece resultados diferentes y no todos permiten mantener la fruta fresca durante el mismo tiempo.
Más allá del método elegido para conservarlas, existe una precaución esencial que conviene tener en cuenta: las frutillas deben almacenarse sin haber sido lavadas y el lavado debería realizarse únicamente en el momento previo a comerlas. Los restos de agua sobre la fruta generan un ambiente más húmedo que puede favorecer su deterioro y acelerar la aparición de hongos.
Por eso, el objetivo es conservarlas frescas y secas, aunque sin llevarlas a un punto de deshidratación excesiva ni permitir que dentro del recipiente se acumule condensación, ya que ambas situaciones pueden afectar su conservación.
¿Cuál es el mejor recipiente para guardar las frutillas?
De las tres alternativas mencionadas, el táper aparece como una de las opciones más prácticas, aunque es importante evitar que quede convertido en un espacio cerrado donde se concentre la humedad. Para obtener mejores resultados, se recomienda elegir un recipiente limpio, seco y con suficiente espacio, de manera que las frutillas no queden apretadas ni sufran golpes.
También es conveniente que el envase permita una mínima ventilación. En caso de contar con una rejilla o un pequeño canasto en su interior que mantenga la fruta alejada del líquido que pueda depositarse en el fondo, la conservación puede resultar todavía más favorable.
Una prueba difundida por The Washington Post en 2025 puso a prueba diferentes formas de almacenamiento durante un período de siete días. Entre las alternativas analizadas, las frutillas que fueron colocadas en un recipiente diseñado especialmente para conservar frutas, equipado con un canasto interno y una tapa con ventilación, se mantuvieron en muy buen estado y no presentaron señales evidentes de deterioro.
El resultado se explica por la combinación de dos factores favorables para la conservación: por un lado, el sistema mantiene las frutillas alejadas del líquido que puede acumularse en el fondo y, por otro, permite que exista circulación de aire dentro del recipiente.
Por su parte, mantener las frutillas en el envase en el que fueron compradas también mostró un desempeño mejor del esperado y cuenta con una ventaja sencilla: no exige ningún procedimiento adicional. Los tradicionales recipientes de plástico con pequeñas perforaciones permiten que el aire circule en su interior y, de ese modo, favorecen cierta ventilación.
Durante la prueba realizada por el medio estadounidense, las frutillas almacenadas de esta manera presentaron una leve pérdida de volumen y de apariencia, aunque el dato más relevante fue que no apareció moho a lo largo de los siete días de observación.
¿Y qué ocurre con el frasco de vidrio? Aunque este recipiente puede ayudar a que las frutillas mantengan durante algunos días un aspecto agradable, cerrarlo por completo y de manera hermética puede generar inconvenientes. En la prueba mencionada, cuando el envase fue abierto después de una semana, se produjo una liberación de gas y la fruta ya presentaba un sabor levemente ácido, un indicio compatible con las primeras etapas de un proceso de fermentación.
Por este motivo, la experiencia concluyó que no resulta conveniente conservar las frutillas en un frasco completamente sellado, pese a que su apariencia pueda mantenerse en buenas condiciones durante varios días.
Qué hacer antes de guardar las frutillas
Una vez realizada la compra, lo primero es controlar el estado de la bandeja. Es importante separar aquellas frutillas que estén magulladas, demasiado blandas o que presenten alguna señal de deterioro, ya que mantenerlas junto al resto puede afectar la conservación de las demás.
Sin embargo, una de las principales recomendaciones es no lavarlas antes de almacenarlas. Si bien puede parecer conveniente tenerlas preparadas para consumir, lo aconsejable es guardarlas secas y sin lavar dentro de la heladera y recién enjuagarlas cuando llegue el momento de comerlas. Así se evita incorporar humedad innecesaria durante el período en que permanecen almacenadas.
Al momento de consumirlas, las frutillas deben enjuagarse con agua corriente y después secarse con cuidado, sin ejercer demasiada presión sobre la fruta. Para esta tarea no es necesario recurrir a jabón, detergente ni otros productos específicos destinados al lavado de frutas y verduras.
En definitiva, conservarlas en buen estado no requiere aplicar métodos complejos: mantenerlas sin lavar resulta tan relevante como escoger correctamente el recipiente donde se almacenarán. Un táper seco que permita cierta ventilación puede ofrecer un entorno adecuado, al igual que el envase original, siempre que favorezca la circulación del aire. Por el contrario, un frasco completamente hermético puede ser una alternativa menos recomendable de lo que sugieren algunos consejos que circulan en redes sociales.
Sumate al Canal de WhatsApp de TodoJujuy.com
Recibí las noticias en tu celular sumándote al Canal de WhatsApp de TodoJujuy.com. Ingresá al siguiente enlace: https://whatsapp.com/channel/0029VaQ05Jk6BIErMlCL0v0j
Si querés, podés activar las notificaciones.
Además, podés comunicarte con nosotros a través del WhatsApp de las Noticias al 3885007777.
Copyright © Todo Jujuy Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas. Derechos de autor reservados.