Me detuve a pensar en los hogares y en las personas que allí dentro desempeñan una función crucial como es la de la “crianza”. Y si bien no siempre este rol lo cumplen padres biológicos, sino también padres adoptivos o padres del corazón, la tarea que emprenden es una tarea tan interesante y compleja a la vez. Entonces se me ocurrió pensar; ¿acaso la Crianza tiene fin? ¿Cuándo consideramos que una persona deja de criar a sus hijos? y ¿Cómo se sabe si vas por buen camino o si estas totalmente errado? ¿Hay algo que diferencia a una buena crianza de una mala?
Y como los tengo acostumbrados analizaremos esto y veremos si podremos llegar a alguna buena conclusión.
Con respecto a la primera pregunta, creo que todos vamos a coincidir en que el proceso de crianza no tiene fin. Deténganse un segundo y piensen si realmente en algún momento, a pesar de que los hijos crecen y construyen sus propios caminos, los padres o las personas que han desarrollado este rol, ¿dejan de cuidar, acompañar o proteger a sus hijos? Y no, la respuesta es negativa, porque hasta el último día el vínculo en relación al cuidado está intacto. Y es más lo hijos siempre buscan contar con ese primer refugio, su hogar, aquel primer espacio de contención y protección, donde aprendieron todo lo que saben, y siempre pueden regresar y encontrar ayuda.
Acá me detengo para hacer una observación. Quizás yo doy por sentado que todos construyen el hogar como un refugio y no es así. Por eso mi pausa, para que sepamos que es fundamental construir ese refugio para nuestros hijos, ese lugar de referencia donde ellos sienten seguridad y pueden acudir las veces que lo necesiten. Al menos así debería ser y si no lo es; aún hay tiempo de corregirlo.
Continuemos con nuestro análisis. Ya respondimos la primera pregunta. Ahora pasemos a ver si hay alguna manera de reconocer si se trata de un buen camino o vamos directo al acantilado. Hoy en día se habla tanto de la crianza y se evalúa mucho los roles en torno a ella. Lógicamente estamos en la construcción de un paradigma muy interesante como es la famosa “Crianza Respetuosa”, pero decidí más que definir o mirar en profundidad esto, apuntar a darnos cuenta si el rol que estamos desarrollando, tiene en claro a dónde va, a dónde apunta o al menos si hay consenso hacia lo que queremos lograr.
Un ejemplo sería decidir un estilo de crianza dónde tenga en claro que quiero que mis hijos no tengan miedo, sean respetuosos, pero no inseguros. Entonces lógicamente criar con correctivos como golpes o pellizcos, amenazas y maltrato verbal, sabemos que de entrada no estaría siendo un buen rumbo. ¡Así que estás a tiempo de virar y tomar otra ruta!
Para no extenderme tanto o probablemente aburrirlos con tanta reflexión pasaremos a detallar una serie de Tips, que nos permitirán reconocer las bases de una crianza adecuada, y ¿por qué no? una labor que pase de ser un arduo trabajo, a ser una actividad satisfactoria.
El eje fundamental como ya les dije más arriba, es contar con un ambiente familiar, un hogar, un refugio, una casa, obviamente les hablo de manera simbólica; no crean que estoy exigiendo una mansión. Hablamos de un ambiente que brinde seguridad, porque de allí nacerá la construcción de la autoestima de nuestros hijos.
Si mi forma de crianza es tendiendo a la sobreprotección, lo primero que construiré en estas personas serán miles de dudas y temores que lo único que harán será impedirles funcionar de manera autónoma, y tendremos hijos dependientes y desconfiados. Y si no les enseñamos sobre la frustración, que equivocarse permite aprender y corregir, tolerando con paciencia que todo no sale bien a la primera, tampoco serán buenos los resultados. Algo esencial es acompañarlos siempre en todo aprendizaje.
Otro punto crucial en este proceso de criar, son los Límites y me detengo un poco acá, porque poner límites implica todo lo que ya se dijo, enseñar seguridad, confianza y autonomía, demostrarles hasta dónde pueden llegar o cómo pueden resolver problemas. El límite también guía, no es prohibir porque se me ocurre, es transmitir cuál sería la acción correcta, cómo regular el comportamiento y enseñar lo que se espera de ellos.
Para complementar nuestra Crianza, dedicar tiempo a nuestros hijos, como ya dijimos no estar encima de ellos, pero tampoco dejarlos completamente solos es otro punto de la lista. Nuestra compañía, tener momentos de juego, de charlas reflexivas, donde demostremos interés por su mundo y también afecto en conjunto con una buena comunicación, sabiendo que a cada edad hay una forma distinta de hablar, cierra nuestra lista de ideas sobre cómo poder desarrollar bien el camino de criar.
Al parecer tenemos todo resuelto, así que cerramos nuestro análisis afirmando que la Crianza depende íntegramente del que cumple ese rol, así que a poner en práctica lo detallado porque les cuento que de acuerdo al trato recibido y la forma de crianza nuestros hijos buscarán esos modelos de vinculación fuera del refugio.
Me despido afirmando que Criar es un proceso, y como tal vamos paso a paso, aprendiendo y desaprendiendo, no hay recetas fijas, ni teorías definitivas. El modelo de crianza lo decide uno, consensuar con la persona que comparte este rol, reconocer los errores y modificarlos es parte de este camino a transitar… y sepan que nada de esto se aprende más que simplemente haciendo. Nota mental “no busques la perfección, eso no existe, no es real”.
Berenice Ruesjas
Lic. en Psicología MP 330
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