Según trascendió, durante la audiencia preliminar surgió la posibilidad de un resarcimiento económico que rondaría los US$150.000 para las tres personas que la denunciaron por gestos racistas. La cifra generó una fuerte polémica en Brasil y cambió el clima del proceso.
Por qué el monto generó rechazo en Brasil
La difusión pública de ese número provocó una reacción negativa en parte de la opinión pública brasileña, donde el caso ya tenía una fuerte repercusión. Según distintos medios, el eventual pago fue interpretado por muchos como una forma de “comprar” la libertad y evitar una condena efectiva por un delito de carácter racial.
A partir de esa controversia, la fiscalía dio marcha atrás con la flexibilización que se venía analizando y pidió que primero se dicte una sentencia formal antes de evaluar un eventual levantamiento de medidas cautelares.
Por qué Agostina Páez todavía no puede volver a la Argentina
El País informó que Páez estaba bajo arresto domiciliario desde enero, con tobillera electrónica y pasaporte retenido, luego de ser acusada de insultos racistas contra camareros en un bar de Ipanema.
Agostina Páez está imputada por injuria racial, un delito grave en ese país, pero su falta de antecedentes podría jugar a favor en la sentencia.
Agostina Páez, acusada de racismo en Brasil.
Cómo cambió la acusación en Brasil
El proceso dio un vuelco porque la fiscalía redujo la acusación inicial. El País reportó que el caso pasó de tres cargos a uno, lo que abrió la posibilidad de que la joven evite una pena de prisión prolongada y cumpla sanciones alternativas, como tareas comunitarias y una compensación económica.
Sin embargo, ese esquema quedó bajo revisión luego del escándalo por la cifra filtrada. TN y otros medios argentinos señalaron que ahora la resolución podría demorarse al menos entre 10 y 15 días más.
La defensa apunta a despegarla de la filtración
De acuerdo con la defensa, la cifra no fue difundida por la propia Agostina Páez sino que surgió a partir de preguntas periodísticas durante una conferencia en el consulado argentino. Sobre esa base, los abogados preparan un habeas corpus para intentar frenar el impacto procesal de esa filtración y buscar que el trámite pueda continuar sin más demoras.
La joven ya había dicho públicamente que está arrepentida por lo ocurrido. El País recordó que, según la acusación, en enero llamó “mono” a uno de los camareros e imitó gestos de un macaco, algo que quedó registrado en video y tuvo una fuerte condena social en Brasil.