La imagen de Marcelo Gallardo que quedará en la historia será la de su amplia y emotiva sonrisa levantando una de los tantas Copas que ganó en este exitoso ciclo. Tal vez, alguno de sus eufóricos gritos de los goles más importantes del ciclo, o su abrazo inolvidable con Pisculichi la noche de la eliminación a Boca en la Sudamericana 2014. Pero la escena más repetida en los dos años y medio de su gloriosa gestión como entrenador de River es la de su índice derecho clavado en la sien, exigiéndoles a sus jugadores que piensen.
Es un entrenador Monu-mental
La cabeza, precisamente, es la mayor virtud de su equipo. Por eso destacó “la voluntad” y la “tensión” que tuvieron sus jugadores durante todo el partido ante Boca en Mar del Plata y consideró que “hicimos la diferencia desde lo mental”. Es, sin dudas, su mayor orgullo, lo que más lo identifica con su criatura, el gen más valioso que logró introducirle día a día al ADN de este River maravilloso que se renueva constantemente a partir de su inquieto y lúcido cerebro, y con el riguroso trabajo de todo su cuerpo técnico. De hecho, la primera innovación que hizo Gallardo fue sumar a la prestigiosa neurocientífica Sandra Rossi.
Claro que la agradable y experta doctora sólo se dedica a ejercitar el cerebro de los jugadores para aumentar su atención durante el juego y pulir cuestiones puntuales de cada uno de los chicos. También los escucha y aconseja si es necesario. Pero el que se encarga de hacerles la cabeza, de mentalizarnos y de mantener la ambición constante es el propio técnico: lo hace sin necesidad de atosigar a sus pupilos, a quienes les habla en distintas situaciones y momentos. Puede ser durante la semana, en la concentración o antes del partido.
Maidana y Ponzio son los que mejor interpretan y ejecutan el modelo mental del Muñeco, principalmente por sus naturales mentalidades ganadoras y sus cualidades para pregonar a partir del sacrificio, del esfuerzo. Mora es otro aliado desde la primera hora porque el técnico le devolvió la confianza que le había extinguido Ramón Díaz. Driussi, por su parte, es la joya más valiosa que pulió Napoleón. No es casual que con ellos cuatro presentes, los únicos que se mantienen del primer minuto de la era Gallardo, el equipo haya recuperado su identidad contra Boca a pesar de que se haya tratado de un amistoso.
A este grupo selecto se le sumó el año pasado Nacho Fernández, otro futbolista que Gallardo fue moldeando a su gusto. El zurdo ex Gimnasia le sumó una intensa dinámica a su elegante técnica e inteligencia, y claramente hoy es el que maneja los hilos del equipo. Sin el músculo y la garra de Maidana o Ponzio. Sin las cualidades de Mora. Sin la voracidad ofensiva de Driussi. Pero con humildad, vocación al trabajo y mentalidad marca registrada de este River.
En la estadística, el triunfo contra Boca en La Feliz será una simple copita de verano. Para el Muñeco fue la señal más grata de que su modelo no se mancha a pesar de las tantas (forzadas) reinvenciones. Y la certeza de que el sábado ante Lanús, otra vez, el equipo mostrará “presencia”, como le gusta decir a él, que se plantará en La Plata con una actitud Monu-mental para levantar intentar la séptima copa.
Fuente: Olé
Sumate al Canal de WhatsApp de TodoJujuy.com
Recibí las noticias en tu celular sumándote al Canal de WhatsApp de TodoJujuy.com. Ingresá al siguiente enlace: https://whatsapp.com/channel/0029VaQ05Jk6BIErMlCL0v0j
Si querés, podés activar las notificaciones.
Además, podés comunicarte con nosotros a través del WhatsApp de las Noticias al 3885007777.
Copyright © Todo Jujuy Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas. Derechos de autor reservados.