Historia.. 

El día en que una bruja fue clave en un partido entre Gimnasia de Jujuy y Quilmes

Este lunes 13 de mayo, se cumplen 30 años del partido entre Gimnasia de Jujuy y Quilmes que definió el Nacional B 93/94.

Por  Claudio Serra

Este lunes 13 de mayo se cumplen 30 años del emblemático partido entre Gimnasia de Jujuy y Quilmes jugado en Buenos Aires, que sirvió para encaminar el título del equipo jujeño en el Nacional B 93/94 y el histórico ascenso a la máxima categoría de fútbol argentino.

Un día como hoy en 1994, el por entonces equipo de Francisco Ferraro lideraba el torneo que tenía al equipo bonaerense como su más acérrimo perseguidor. Si el Lobo ganaba o empataba en su visita a Buenos Aires, encaminaba el campeonato, pero si caía el Cervecero se ponía a tiro. Era la fecha 37 y solo restaban cinco.

Televisado por Canal 9 con el Bambino Pons y Fernando Niembro, el choque se vendió como el partido más importante del año. El local lo comenzó ganando, pero Gimnasia no bajo los brazos, lo empató con un gol de Alejandro González y lo dio vuelta con un tiro libre magistral de Carlos Rosas. Después empató el local. Fue 2 a 2 y un mejor sabor de boca para los jujeños que viajaron a apoyar al equipo.

Embed - Quilmes Athletic Club 2 - Gimnasia y Esgrima de Jujuy 2 (Nacional B 1993/1994)

Luego llegaría algún tropezón inesperado, pero la victoria final ante Central Córdoba 3 a 0 en el estadio 23 de Agosto lo ratificó como el mejor del torneo, le dio el pasaje a la Primera y desató una locura pocas veces vista en Jujuy.

El fin de semana volverán a verse las caras, en un partido que no tendrá la connotación del hace tres décadas atrás, pero que para los que pintan canas traerá recuerdos imborrables de esos años de esplendor futbolístico y victorias épicas.

Ni la bruja Dora pudo con Gimnasia de Jujuy

Una leyenda urbana traumó a muchos hinchas cerveceros por aquellos años, cuando desesperados por ver que el equipo jujeño dominaba el torneo de ascenso, optaron por recurrir a recetas que van más allá del razonamiento.

El mito incluye a una bruja, un hechizo y una maldición. “A alguien se le ocurrió que contratar a una "bruja" podía darle fuerza para superar, de una buena vez, a los jujeños. Estaba en juego un campeonato, ni más ni menos", relatan en el libro ´Azul y Blanco, mi corazón´ del año 2007, autoría de los periodistas Juan Manuel Pollini e Ignacio Lombán.

Dora era el nombre de la pitonisa y vivía en Chascomús. Directivos de Quilmes la contactaron días después de ese choque histórico, llevando fotos de figuras propias y de Gimnasia de Jujuy. E hizo su trabajo y les anticipó que Quilmes vencería a Deportivo Morón como local y Gimnasia de Jujuy sería goleado 3 a 0 por Douglas Haig, algo que sucedió.

Gimnasia de Jujuy y Quilmes pelearon el Nacional B 1994 (Archivo)
Gimnasia de Jujuy y Quilmes pelearon el Nacional B 1994 (Archivo)

Gimnasia de Jujuy y Quilmes pelearon el Nacional B 1994 (Archivo)

Le habían pagado la mitad de acordado por el “trabajo”. Todo se estaba cumpliendo lo que la mujer había anticipado, pero en el partido que Quilmes le ganaba a Morón, una bomba de estruendo impactó en un jugador visitante y el partido se suspendió.

Cuentan que los dirigentes quilmeños no quisieron pagarle a la bruja Dora la segunda mitad del monto acordado, con el argumento que como el partido aún no se había jugado, la eficacia de su labor no estaba comprobada.

Relatan que por esa actitud, Dora hizo caer una maldición de 13 años sin éxitos deportivos sobre Quilmes. Días después cuando el partido se reanudó, Morón le ganó 3-2 y encima el local falló un penal. Desde allí Quilmes no volvió a ganar: perdió con Laferrere y empató con Instituto y Atlético de Rafaela.

Quilmes, segundo de Gimnasia en el Torneo, debió disputar el Reducido por el segundo ascenso, pero perdió en semifinales goleado por Instituto. Siguió en los años posteriores sin lograr la vuelta a la máxima categoría del fútbol argentino, con derrotas en las finales por el ascenso ante Huracán, Los Andes, Belgrano, Banfield y nuevamente Belgrano. Nunca pudo.

Quilmes vuelve a sonreír

Muchos buscaron a la bruja Dora para que anulara la maldición, pero la mujer ya no estaba viva. "Un día me voy al cementerio de Chascomús a ver si encuentro la tumba de la señora esta", relató Rodolfo Acosta, un caracterizado hincha de Quilmes. “Fui y nadie me decía dónde estaba la tumba. Hasta que alguien me avisó".

"Me acerqué a la tumba y le dije que los hinchas de Quilmes no teníamos la culpa de que un dirigente había hecho la promesa y no la había cumplido. Si nos hace ascender, le voy a arreglar la tumba con los colores de Quilmes. Porque estaba abandonada…", contó Acosta tiempo después.

Tras aquel día, Quilmes hilvanó una racha de seis triunfos, tres empates y solo una derrota ante el campeón Atlético de Rafaela. Creer o reventar. Debía definir el segundo ascenso con Argentinos Juniors, el otro mejor equipo en la acumulada. Sexta final en tres años.

El 5 de julio del 2003, Agustín Alayes, por entonces defensor de Quilmes, convirtió en el partido de ida disputado en el Centenario ante Argentinos el único gol de la serie y que le dio el tan ansiado ascenso. "Ahí volví a ir obviamente. No pude conseguir piedras azules, pero se las pinté y le hice la bandera de Quilmes. De ahí en más fui cuatro veces. Cuando llegamos a la Copa Libertadores fui a agradecerle, le llevé un póster de Quilmes y lo puse en la tumba", reconoce el fanático.

Nadie en Quilmes desmiente la leyenda de la bruja Dora, la maldición por la promesa incumplida, y su influencia en los fracasos, pero lo cierto es que años después de la leyenda, otra promesa esta vez cumplida coincidió con el fin de las tristezas.

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