Leonardo Mayer logró sortear la barrera de la tercera ronda por primera vez de Roland Garros y gracias a su fantástica victoria ante el francés Nicolás Mahut por 3-6, 7-6 (7-3), 6-4 y 7-6 (7-2) quedó instalado en otra ronda del torneo parisino y deberá enfrentarse a Roger Federer, que más temprano le ganó al noruego Casper Ruud por 6-3, 6-1 y 7-6 (10-8).

El arranque no fue el mejor, porque el correntino pasó del 2-1 y saque al 2-5, mientras subía sin parar la cuenta de errores no forzados. Mahut se sentía a sus anchas, aclamado además por el público francés que convertía el estadio Simonne Mathieu en una caldera a fuego lento al calor de la primavera parisina, al grito de "Allez, Nico".

El “Yacaré” tuvo varias chances de quiebre, pero recién encontró la llave en el tie-break. Ese segundo set era vital: dos parciales abajo representaban una cuesta muy alta por delante, y el 1-1 le resultaba más lejano al francés, obligado a ganar otros dos sets después de dos parciales intensos en el bolsillo. Mahut ganó y perdió por igual en sus subidas a la red.

Mayer mantuvo la receta en el tercer set; no era cuestión de bombardear todo el tiempo, sino de abrir al galo, no regalar ángulos y luego resolver. Generó más ocasiones para quebrar el argentino, hasta que en el noveno game consiguió el break que enmudeció al Mathieu y cerrar con su saque el tercer parcial.

El Yacaré se aferró a su esquema; dominaba con holgura su servicio, pero no terminaba de capitalizar la presión sobre el saque del francés. Set abajo y con dos horas y media de trajín encima, Mahut iba a jugarse el resto en cualquier oportunidad. Estuvo inteligente Mayer en mantener el juego profundo, y aunque no era nada sencillo, pasó varias veces en la red al francés.

Otra vez, el partido desembocó en el tie-break; esta vez, Mayer sacó amplias distancias, y aunque el francés achicó un poco, el desenlace llegó con una derecha cruzada que abrió a Mahut, y con todo el campo servido, cerró con un revés ganador. El Yacaré saludó y soltó el grito de desahogo, y sonrió. Ya habrá tiempo para pensar en Federer, el rival del domingo: por ahora, disfruta su mejor actuación en París, y el regreso a los octavos de final en un Grand Slam después de cinco años (Wimbledon 2014).

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