Con su contrato próximo a finalizar a fin de año, todo indica que el equipo nacional podría encaminarse hacia un cambio de entrenador y el cierre de un ciclo. Scaloni le comunicó al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, que atraviesa un profundo desgaste y que analiza la posibilidad de dejar la conducción de la Albiceleste.
El vínculo contractual del entrenador se extiende hasta el 30 de diciembre de 2026, por lo que el principal objetivo del máximo responsable de la Asociación es convencerlo de que permanezca en el cargo.
La posición de Scaloni no responde a una reacción impulsiva tras la derrota. Una vez consumada la caída en la final, el técnico había señalado que necesitaba tomarse un período para reflexionar y reconoció la dificultad que supone volver a conformar un equipo y renovar un grupo después de varios años marcados por los éxitos.
“Siento la necesidad de pensar, porque ya no sé si se va a poder hacer algo tan grande como esto”, había expresado el entrenador. Además, admitió que permanecer en el cargo implicaría “resetearse” y comenzar nuevamente el proceso de conformar un grupo, una tarea que consideró especialmente compleja de volver a realizar.
La salida de Messi y el desgaste del ciclo Scaloni
La situación adquirió una nueva dimensión tras el anuncio de Lionel Messi, quien confirmó su decisión de ponerle fin a su etapa con la Selección argentina. La partida del capitán representa el cierre de un ciclo histórico, atravesado por conquistas como la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar 2022, la Copa América 2024 y una nueva definición mundialista alcanzada en 2026.
El adiós de Messi no fue el único que modificó el panorama de la Selección. Nicolás Otamendi también confirmó su salida, mientras que Leandro Paredes dejó abierta la posibilidad de no continuar, motivado por los mismos factores. A esto se agrega la suspensión de 10 partidos impuesta por la FIFA.
A su vez, el futuro de Emiliano “Dibu” Martínez y Rodrigo De Paul tampoco está completamente definido. De esta manera, el conjunto nacional deberá encarar una renovación de peso, con la aparición de nuevos líderes y la ausencia de varias figuras que acompañaron a Scaloni durante los años más exitosos de la historia reciente del equipo.
En medio de esta etapa de renovación surge además otra incógnita, vinculada directamente con la composición del cuerpo técnico que acompaña al entrenador.
Walter Samuel, uno de los colaboradores más cercanos a Scaloni, tendría tomada la decisión de abandonar su función como asistente para iniciar una nueva etapa profesional al frente de un equipo. El exdefensor buscaría dar sus primeros pasos como entrenador principal en Europa, una posibilidad que contemplaría concretar una vez terminado su contrato con la AFA.
La relación profesional entre Samuel y Scaloni se extiende desde hace ocho años, período en el que el exdefensor se consolidó como una pieza relevante dentro del cuerpo técnico. Durante el último Mundial, incluso, asumió un papel destacado en el estudio de las jugadas de pelota parada y en la definición de distintas variantes para esas acciones.
La posible partida de Samuel no implica por sí sola que Scaloni vaya a dejar la Selección, aunque representa un obstáculo adicional en pleno proceso de renovación. El técnico debería entonces reorganizar su equipo de colaboradores precisamente en un momento en el que todavía mantiene sin resolver su propia continuidad al frente del conjunto nacional.
A este panorama se agrega una cuestión económica que también provoca incomodidad: la AFA mantiene deudas pendientes con algunos integrantes del cuerpo técnico y jugadores. La situación genera sorpresa puertas adentro de la Selección, especialmente por tratarse de una entidad que atravesó varios años de fuerte crecimiento económico.
Los amistosos, un viejo motivo de preocupación
Las dificultades que atraviesa el equipo nacional también tienen su correlato en el calendario de partidos. La elección de rivales de menor jerarquía para los amistosos organizados por la AFA ya había despertado preocupación durante la preparación para el último Mundial. Como las selecciones europeas tienen su agenda ocupada por torneos continentales, Argentina encuentra cada vez menos alternativas para medirse ante ese tipo de adversarios.
Lionel Scaloni (Foto: Conmebol)
En marzo pasado, la Selección argentina atravesó una situación similar cuando la Finalissima frente a España en Qatar se cayó debido a la guerra en Medio Oriente. Como consecuencia, el equipo quedó sin adversario para la última fecha FIFA previa al Mundial. Ante ese escenario, la AFA tuvo que resolverlo de manera rápida y organizó dos amistosos en el país frente a rivales de menor jerarquía, Mauritania y Zambia, con el objetivo de que el plantel pudiera conservar el ritmo de competencia.
Ahora, el mismo inconveniente vuelve a presentarse de cara a la próxima ventana internacional, prevista entre fines de septiembre y comienzos de octubre. La AFA había señalado inicialmente que los encuentros serían anunciados el lunes pasado, pero luego trasladó la comunicación al miércoles. Sin embargo, ayer tampoco hubo confirmación oficial sobre los partidos.
La postergación también responde a una cuestión reglamentaria: la AFA aguarda que la FIFA determine si los encuentros que analiza podrán ser considerados amistosos Clase A. Esa clasificación resulta clave para establecer si algunos jugadores podrán comenzar a descontar las sanciones que recibieron a raíz de los incidentes ocurridos durante la final.
Dentro de las alternativas que se manejan figuran Burkina Faso y Benín, aunque por el momento ninguno de los dos cruces fue confirmado oficialmente. El objetivo es que la Selección juegue dos encuentros en territorio argentino, uno en el Monumental y el otro en el Mario Alberto Kempes, mientras que Messi sería invitado para recibir un homenaje ante el público.
La cuestión no pasa únicamente por qué selecciones aparecen como posibles adversarias, sino también por las dudas que plantea el armado del calendario deportivo. Scaloni pretende que el conjunto nacional vuelva a medirse con oponentes de mayor nivel y entiende que los próximos compromisos deberían funcionar como el punto de partida para dar forma al nuevo equipo.
El calendario empieza a apurar una decisión
El primer período destinado a amistosos después de la Copa del Mundo se desarrollará entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, lapso en el que la Selección podría disputar hasta tres compromisos. Más adelante tendrá lugar la última ventana FIFA de 2026, prevista entre el 9 y el 17 de noviembre, que contempla la posibilidad de sumar dos partidos más.
En este contexto, resolver el futuro de Scaloni pasó a ocupar un lugar prioritario dentro de la agenda de la AFA. La decisión excede la elección del próximo conductor del equipo: también será necesario establecer qué futbolistas seguirán, cómo se reorganizará el cuerpo técnico y qué proyecto deportivo se adoptará para una Selección que ya inició formalmente la etapa posterior a Messi.
Scaloni asumió la conducción de la Selección en 2018, tras la salida de Jorge Sampaoli, y desde entonces construyó una extensa etapa al frente del equipo. En ese período estuvo en el banco durante 104 encuentros, con un registro de 76 triunfos, 18 empates y 10 derrotas, además de conseguir cuatro títulos.
Ocho años después de su llegada, y frente al proceso de transformación más profundo de su ciclo, el entrenador deberá afrontar una de las decisiones más trascendentes de su carrera.
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