El peso boliviano cae y los argentinos cruzan a comprar: así se vive la frontera
La devaluación del peso boliviano impulsa una ola de compras en Bermejo y Villazón. Filas, mercadería y fuerte movimiento en los pasos fronterizos.
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Frontera La Quiaca - Bolivia
La caída del valor del peso boliviano volvió a activar una postal conocida en el norte argentino donde se ve cientos de personas cruzando la frontera para comprar en Bolivia.
Durante el fin de semana largo, la ciudad de Bermejo registró un fuerte movimiento, con largas filas en los pasos fronterizos y un flujo constante de compradores argentinos que buscaban aprovechar los precios más bajos.
La escena se repitió tanto en el puerto de chalanas como en el puente internacional, con personas que regresaban cargadas de mercadería.
El cambio que impulsa las compras
El fenómeno está directamente vinculado a la diferencia cambiaria. Según el mercado informal de frontera, el tipo de cambio se ubica en torno a:
1 peso argentino = entre 0,0064 y 0,0066 bolivianos
Esto significa que $1.000 argentinos equivalen a entre 6,4 y 6,6 bolivianos
Este escenario favorece a los compradores argentinos, ya que los precios en Bolivia resultan más accesibles en comparación con el mercado local.
Compras masivas y efecto “frontera caliente”
El movimiento se vio potenciado por varios factores: el fin de semana largo, el cierre del paso fronterizo durante el domingo por elecciones en Tarija y la caída sostenida del peso boliviano.
El resultado fue una verdadera “ola de compras”, donde los argentinos aprovecharon para adquirir:
Ropa de invierno
Electrodomésticos
Productos para reventa
Un fenómeno que se repite
No es la primera vez que la frontera se activa de esta manera. Cada vez que una moneda pierde valor frente a otra, el consumo se desplaza. En este caso, la depreciación del peso boliviano vuelve a inclinar la balanza hacia Bolivia, generando un flujo constante de compradores argentinos.
Según señalaron, muchos de estos artículos ingresan por vías informales, lo que refuerza la dinámica de un comercio fronterizo que crece al ritmo de la diferencia cambiaria.