La AIE analiza liberar hasta 400 millones de barriles de reservas estratégicas para frenar la suba del petróleo por la guerra en Medio Oriente.
La escalada bélica en Medio Oriente volvió a sacudir al mercado energético y puso al petróleo en el centro de la escena. En ese contexto, la Agencia Internacional de la Energía - AIE- analiza recomendar la liberación de hasta 400 millones de barriles de reservas estratégicas para intentar frenar la suba del crudo y evitar un impacto mayor sobre la economía global.
La medida, de concretarse, sería la mayor liberación coordinada de reservas de la historia del organismo. El objetivo es simple: sumar petróleo al mercado en un momento de alta tensión para moderar los precios, que vienen presionados por el temor a interrupciones en el suministro desde una de las regiones más sensibles del mundo para la energía.
Qué quieren hacer con los barriles de petróleo
La propuesta pasa por usar parte de las reservas estratégicas que tienen almacenadas los países miembros de la AIE. Esos barriles no están pensados para el consumo diario normal, sino para momentos de crisis, cuando una guerra, un bloqueo o un shock internacional amenazan con disparar el precio del petróleo o cortar el abastecimiento.
Lo que está sobre la mesa es una liberación de entre 300 y 400 millones de barriles, con un máximo posible de 400 millones, para inyectarlos al mercado de manera coordinada. Eso permitiría ampliar la oferta disponible y tratar de enfriar una suba que golpea no solo a los combustibles, sino también al transporte, la inflación y los costos de producción en todo el mundo.
Barcos de petróleo
La AIE propone liberar 400 millones de barriles de petróleo para frenar la subida de precios causada por la guerra en Medio Oriente (REUTERS/ARCHIVO)
Por qué ahora se discute una medida de este tamaño
La guerra con Irán y la tensión en torno al estrecho de Ormuz encendieron las alarmas porque por esa zona pasa una porción clave del petróleo mundial. El mercado reaccionó con fuertes subas en los últimos días ante el temor de una interrupción del flujo de crudo.
Frente a ese escenario, los países consumidores buscan una respuesta rápida. La AIE ya intervino otras veces, pero nunca con una cifra de esta magnitud. El antecedente más grande había sido en 2022, tras la invasión rusa a Ucrania, cuando se liberaron 182,7 millones de barriles. Ahora la propuesta más que duplicaría ese volumen.
Qué efecto podría tener en los precios
La lógica de la medida es bajar la presión sobre el barril mostrando que hay crudo disponible para compensar parte del shock. De hecho, los mercados reaccionaron al anuncio de la propuesta y el Brent llegó a moverse por debajo de los 90 dólares después de haber escalado con fuerza en jornadas previas.
De todos modos, el efecto no está garantizado ni sería automático. Parte del mercado duda de que la liberación alcance para compensar por completo una crisis prolongada en Medio Oriente, sobre todo si persisten las amenazas sobre rutas clave del comercio energético.
Una decisión con impacto global
El punto de fondo es que el precio del petróleo no afecta solo a los países productores. Cuando el crudo sube, también se encarecen combustibles, logística, transporte de mercaderías y costos de producción, con efecto directo sobre la inflación. Por eso la discusión sobre estos barriles excede al mercado petrolero: es una herramienta de emergencia para tratar de amortiguar un sacudón económico global.
Por ahora, la AIE se encamina a formalizar la recomendación mientras los países definen cuánto aportaría cada uno y en qué plazos. Reuters informó que la distribución podría hacerse durante al menos dos meses y que los países tendrían hasta 90 días para cumplir sus cuotas.