Opinión.. 

El fenómeno Milei

Columna de opinión del CPN Alberto Siufi.

Por  CPN Alberto Siufi

Todos hablan hoy de Javier Milei, los encuestadores a full con números que cada vez son más sorprendentes y no hacen otra cosa más que mostrar un crecimiento de imagen insospechado.

El fenómeno Javier Milei dejó de ser el personaje de caricatura que muchos entendían que no debía ser tomado en serio para ser analizado por todos, desde la política, la sociología hasta las mesas de café, está en la boca de todos y cada vez con más seriedad. La pregunta es si este personaje estrafalario, disruptivo, anti sistema ¿puede llegar a ser presidente de los argentinos? Mi interrogante está a un paso de ser la pregunta que se harán todos. Las consultoras en forma unánime reconocen que la figura de este personaje crece día a día y los que antes se reían hoy lo ven en serio y con preocupación.

Por un lado, Milei se asentó en sectores de la juventud con una fuerza y una convicción más arraigada que la que logró Néstor con la Cámpora en su momento, su mensaje empieza a moderarse y a penetrar cada vez más en sectores que demuestran hartazgo de la política, hartazgo que llegó a niveles que deja de distinguir entre quienes gobiernan y quienes son oposición.

Milei parece capitalizar una nueva versión del que se vayan todos. En las legislativas del 2021 desde Juntos por el Cambio con López Murphy lograron contrarrestar un poco su fenomenal crecimiento, hoy ésto parece ser insuficiente, de hecho en el Pro exploran un acercamiento con el libertario que pone en jaque a Juntos por el Cambio.

Ahora vale preguntarse los motivos por los que la gente parecería dar un salto al vacío apoyando a un personaje que nadie puede explicar cómo haría para gobernar con un Congreso absolutamente minoritario, gremios en modo guerra frontal por lógicas razones, ajustes que promete hacer que necesitan una fuerza política que es imposible que tenga, demasiados obstáculos para alguien que no tiene estructura política.

Milei visitó Tucumán, fue a negociar con Ricardo Bussi, oscuro personaje de la política y no por ser hijo del dictador más brutal de esa provincia. Hoy Ricardo Bussi tiene dos causas por abuso sexual y no se puede avanzar porque el peronismo no le da el desafuero. Lógico, no se lo da porque hace rato que sus votos son funcionales al oficialismo. En una palabra un mercenario de la política a la que Milei por lógica debe combatir si quiere ser coherente. Esto desnuda la falta de presencia política y de territorialidad, difícil ganar una elección nacional sin estructura.

Ahora la pregunta de ¿por qué la gente apoya esta opción llena de rarezas e incógnitas? La respuesta debemos buscarla en el hartazgo, hoy muchos argentinos se preguntan si se puede estar peor.

¿Existe alguna posibilidad con esta dirigencia? ¿Nos dan por lo menos alguna señal de querer mejorar? ¿Volvieron mejores como prometieron? La realidad es que la respuesta la encontramos en la desazón y el cansancio de la gente, un pequeño repaso explica fácilmente la situación.

Las peleas eternas entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner que asombran a todos y aniquilan cualquier esperanza de futuro, parecen dos gobiernos muy distintos en uno que no sabe hacia dónde va.

La inflación que carcome los ingresos y las esperanzas de la gente haciendo crecer los pobres a niveles que avergüenzan y nos colocan a niveles de países marginales. La falta de gas, electricidad y gasoil que paraliza la producción y genera frustración en todos los niveles productivos. Para colmo quienes tienen la obligación de conducirnos se pelean entre ellos, los secretarios y subsecretarios de energía responden a Cristina por lo tanto desautorizan públicamente a los Ministros ante una sociedad asombrada.

La llamada “casta política” por Milei no para de dar motivos para repudiarla, no sólo no hace nada, sólo ser partícipe de las peleas de poder. Se llegaron a conocer las estructuras obscenas que manejan, 35 empleados en promedio cada senador, un festival de ñoquis que debemos mantener entre todos los argentinos, un Senado con 5300 empleados se transforma en una foto del despilfarro y la corrupción política.

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Los piquetes que no dejan trabajar y exigen lo que no hay, llegaron a hartar a la gente, se puede entender la necesidad social pero lo que se ve es un manejo espurio y un negocio repugnante con la pobreza.

La impunidad que se vive con el manejo de la justicia, salvo un ex secretario de transporte están todos libres, las juezas de Entre Ríos y San Nicolás que actuaron contra Moyano y Urribarri están jaqueadas y próximas a ser desplazadas en una demostración de lo que pasa cuando vas contra el poder.

La presión impositiva sin límites, no se les cae una idea que no sea crear un impuesto nuevo, la situación es insostenible y el campo tal vez el más atacado va camino a una nueva batalla en las rutas, en las calles, en el Congreso y en la justicia como lo hizo con la 125.

En 24 horas las contradicciones entre el Presidente y los Ministro de Agricultura, Producción y Economía respecto a la suba de retenciones que la vocera presidencial prefirió el piadoso silencio antes que seguir confundiendo a la gente. En este contexto, la pregunta perfecta es: ¿se entiende el fenómeno Milei?

El Pro se acerca al libertario y la UCR dice que es su límite. ¿Se parte Juntos por el Cambio? Esta alternativa tan confundida no le da tanta opción a la gente. Milei parece un salto al vacío sin dudas, pero pregunto, en este rumbo que vamos ¿no estamos saltando al vacío? ¿Se puede estar peor? Sí, siempre se puede y por eso muchos dicen cambiemos, basta de malo conocido. Es mejor entonces ¿uno malo por conocer? Aquí otra vez encuadra el fenómeno Milei.

Hablando de los legisladores, va aquí una pregunta para ellos, ¿los Diputados y Senadores a quienes representan? ¿Qué obligación tienen con sus comprovincianos?¿Van al Congreso a ser levanta manos y recibir órdenes? o ¿pueden ser partícipes para beneficio de su gente?

Veamos algunos ejemplos, falta un 5 % para terminar el aeropuerto jujeño, la ruta 34 parada en el tramo Pampa Blanca a cuarteadero y los otros dos tramos que están paralizados entre el aeropuerto y el acceso a San Pedro, los subsidios a los colectivos. Varios son los ejemplos que podemos dar, jamás vimos un mensaje de sus equipos de prensa anunciando algo, no les da bronca que en Buenos Aires paguen $18 el colectivo y acá $54. Cuando hacen campaña dicen que serán la voz de los jujeños en el Congreso y prometen defender los intereses, bueno acá tienen una bandera para hacerlo.

¿Qué pasaría si los legisladores jujeños más los de Salta y los de Tucuman se juntan y dicen que no apoyan más nada hasta que no arreglen los subsidios para la gente del interior, ¿es muy difícil eso?

A la conclusión que nos lleva esto es que la política no está para servir a la gente, esta para servirse y nada más, parecen algunos preferir resguardar la vianda en lugar de pelear por su provincia. Es entendible el condimento ideológico, hablo de ejemplos que favorecen a la gente y se pueden capitalizar políticamente por los propios actores.

Hasta la próxima.

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