Carlos Manuel tiene 11 años, va a séptimo grado en una escuela pública en Santa Clara (Jujuy) y ya sabe que quiere ser médico cirujano, más precisamente neurocirujano. El dato sorprende por la edad del jujeño, pero lo que más llama la atención es la determinación. “Me gusta ayudar a las personas”, explicó en diálogo con TodoJujuy.
Su historia comenzó a circular en Jujuy luego de que su familia confirmara que el niño rindió de manera virtual un curso de ingreso a la carrera de Medicina en Cuba y obtuvo una beca para iniciar la formación una vez que cumpla 16 años. El proceso todavía es largo, pero el primer paso ya está dado.
Carlos, el niño jujeño que sueña con ser neurocirujano
Según contó Carlos, el interés apareció cuando tenía 7 años. No fue por tradición familiar ni por obligación. Lo motivó una mezcla de curiosidad y vocación al mirar videos e intentar entender procedimientos médicos para practicar con lo que tenía a mano. Hoy sutura sobre globos y frutas usando hilo, pinzas y agujas como parte de un entrenamiento improvisado en casa.
Su papá, Víctor Farías, lo resume con una escena cotidiana. “Siempre ve en la televisión videos de cirugías, de suturaciones, inyectables, y ahí practica”, relató. En la casa ya es común encontrar tanza de pescar convertida en hilo para suturar y utensilios adaptados para simular instrumental quirúrgico.
La vocación también se alimentó del contexto. Carlos vive en una localidad del interior de Jujuy donde conseguir atención médica puede requerir horas de espera y varios días para obtener un turno. “Acá tenemos un puesto de salud, no hay médicos. Hay que sacar turno hoy a las cinco de la mañana para ser atendido mañana”, explicó Víctor. Ese escenario sumó un motivo más: “Él quiere ayudar a la gente humilde”, afirmó.
El objetivo está claro: neurocirugía. “En el corazón de él está ayudar al prójimo”, agregó el padre.
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Una beca inesperada y un camino largo por delante
La beca obtenida en Cuba sorprendió a la familia y abrió una puerta concreta. El niño rindió una instancia virtual de ingreso y aprobó la preinscripción. La plaza está reservada, pero solo podrá tomarla al cumplir 16 años. La carrera dura cinco años e incluye un año extra de trabajo en el sistema de salud cubano.
En paralelo, el niño sabe que la carrera también se podrá cursar en Jujuy. Su papá lo mencionó con cautela. “Ahora también va a estar Medicina en Libertador, hay caminos para que la haga en el sistema público”, expresó.
La intensidad convive con la infancia. Carlos juega a la pelota en la calle, aunque poco. “No es de salir mucho, se avoca más a las prácticas”, contó Víctor. En la casa celebran el sueño, pero también esperan que el proceso no le robe la niñez.
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Carlos, el niño jujeño que sueña con ser neurocirujano y ganó una beca para estudiar en Cuba