La pandemia de coronavirus obligó a cerrar el tránsito de personas en toda la provincia y por ende el turismo se vio sensiblemente afectado. Las multitudinarias visitas a los lugares más emblemáticos de Jujuy hace meses que son un gran recuerdo. El Hornocal es una de esas bellezas cautivantes que debieron cerrarse.

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En las últimas horas una reunión entre autoridades comunales, provinciales, del Comité de Emergencia local y las comunidades aborígenes, determinó que si se cumplen algunas exigencias, las visitas al emblemático paisaje norteño volverán. “El gobierno se comprometió a garantizar la instalación de baños y el agua para la zona. Si se da y está todo bien, se podría abrir desde el 6 de junio”, dijo Pablo Aisama, secretario de Turismo de Humahuaca.

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La serranía de Hornocal es una sierra ubicada a 25 kilómetros de la ciudad de Humahuaca, es un camino de ripio que deja a los turistas en un balcón al frente del majestuoso cerro cuya simetría y color atrapan al oportuno visitante. Es una formación sedimentaria estratificada conformada por la formación Yacoraite de fines del tiempo Cretácico cuando vivían los últimos dinosaurios, hace 75 millones de años. Hoy su visita está prohibida al público.

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Por otro lado la puesta en marcha del plan turístico Jujuy para jujeños sirvió para comenzar a reactivar la economía de las ciudades más visitadas de la provincia. “Estábamos acostumbrados a tener 500 o 600 personas en la salida y bendición de San Francisco Solano y ahora tuvimos 20 personas. Pero los importante es haber empezado”, dijo Aisama desde Humahuaca.

El funcionario afirmó que acordaron con gastronómicos y hoteleros que no habrá tarifas internacionales y en dólares y si precios acomodados al bolsillo del jujeño. “En el carnaval se cobraba 2 mil pesos por persona para alojarse. Hoy se ofrece a 400 pesos. Los menús no bajaban de 500 pesos y hoy las tarifas son de entre 150 y 200 pesos”, detalló.

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Para Aisama habrá que acostumbrarse a la nueva manera del turismo. “Ya no tendemos grupos de jubilados de 60 personas. Hoy el protocolo dice que un guía debe llevar como máximo a 4 personas”, acotó. Detalló que si bien no todos los restaurantes y hoteles abrieron, la apertura gradual da esperanzas. “Esto es el renacer del turismo”, indicó.

“Vimos gente en sus coches para tomar mates y disfrutar de un almuerzo o cena. Otros tomaron alojamiento y había lugares disponibles”, y estimó que la presencia de jujeños en el norte se irá incrementando a medida que la economía crezca.

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