Durante una entrevista, explicó que la fotografía apareció en su vida mientras intentaba definir qué camino seguir. La música, la producción y la naturaleza eran algunas de sus principales inquietudes, hasta que una experiencia en la peregrinación a Punta Corral marcó un punto de inflexión.
Una pasión que nació en la montaña
Márquez tenía 16 años cuando fue invitado a participar de la peregrinación a Punta Corral. Hasta ese momento llevaba una vida sedentaria y todavía no tenía claro a qué quería dedicarse.
El esfuerzo de la caminata y la posibilidad de contemplar un amanecer sobre las nubes modificaron su manera de observar el paisaje.
“Vi ese amanecer y dije: ‘Quiero esto para toda mi vida’. Fue un momento que me tocó bastante y me ayudó a aclarar muchas dudas”, recordó.
A partir de entonces comenzó a registrar sus recorridos y a compartir las imágenes en redes sociales. En aquellos años, explicó, las fotografías alcanzaban mayor difusión a través de las publicaciones de otros usuarios, que las compartían y etiquetaban.
Los paisajes favoritos de Facundo Márquez
Entre los sitios que más disfruta fotografiar, destacó a la Laguna de Vilama, en la Puna jujeña, cerca del límite con Chile. Se trata de un complejo de lagunas de distintas tonalidades en el que también pueden observarse flamencos durante determinadas épocas del año.
Otro de sus lugares preferidos es Cusi Cusi, aunque aclaró que la elección de un destino depende de la experiencia que busque cada persona.
“Hay lugares mejores para la fotografía y otros para compartir con amigos. A mí particularmente me gusta el frío, los amaneceres y la Puna jujeña en general”, señaló.
Gran parte de sus imágenes son tomadas durante la denominada “hora azul”, el período previo a la salida del sol o posterior al atardecer, cuando las sombras son más suaves. También trabaja durante la “hora dorada”, cuando la luz adquiere tonos cálidos cerca del horizonte.
Sus recorridos también lo llevaron a Perú, Bolivia, Brasil y Chile. En Perú realizó una caminata de cinco días en solitario por una zona de montañas, glaciares y comunidades locales. Allí tomó una de las fotografías que más recuerda: una mujer cargando a su hija en la espalda luego de que él le regalara una golosina a la niña.
Para el fotógrafo, no todas las imágenes tienen que estar planificadas ni pensadas para alcanzar una gran repercusión en redes sociales.
“Hay fotografías que no necesitan ser virales. Son momentos que significan mucho y que uno quiere guardar”, sostuvo.
Viajar solo y conectarse con otras personas
Márquez también habló sobre sus viajes en solitario y diferenció la soledad de lo que definió como un estado de plenitud personal. Según explicó, viajar sin compañía lo obliga a interactuar con las personas que encuentra durante el recorrido.
“Cuando viajás con amigos, muchas veces el grupo se cierra. Viajar solo te obliga a hablar con otros y termina generando muchas más amistades en el camino”, afirmó.
Durante 2020 recorrió parte de la Ruta 40 en motorhome junto a un equipo integrado por otro fotógrafo, un piloto de dron, un chofer y un cocinero. En ese viaje realizaron trabajos para Parques Nacionales, marcas y municipios, en un contexto condicionado por las restricciones de la pandemia.
Cómo se puede vivir de la fotografía
El fotógrafo explicó que actualmente existen distintos modelos para monetizar una imagen. Entre ellos mencionó la venta de licencias, las campañas para marcas, la comercialización de obras digitales y los trabajos realizados a partir de contactos privados.
En 2018, una de sus fotografías fue adquirida por Apple, una experiencia que contribuyó a posicionar su trabajo. Sin embargo, aclaró que las redes sociales no siempre representan la principal fuente de ingresos para un fotógrafo.
“Las redes son una vidriera, pero muchas veces el trabajo aparece por contactos entre privados. Hay personas con pocos seguidores que trabajan y viven de la fotografía”, explicó.
También indicó que la cantidad de seguidores no determina necesariamente la calidad del trabajo ni las posibilidades profesionales. La construcción de una identidad visual, el vínculo con clientes y la capacidad de adaptarse a diferentes propuestas son elementos centrales para desarrollar una carrera.
El celular como principal herramienta
Márquez comenzó a tomar fotografías con el teléfono y todavía realiza con ese dispositivo gran parte de su contenido. Su trabajo llamó la atención del entonces Ministerio de Turismo de la Nación y posteriormente fue convocado por una marca de celulares, lo que fortaleció su perfil como fotógrafo móvil.
Con el tiempo incorporó cámaras profesionales para responder a determinadas exigencias técnicas y entregar materiales específicos a sus clientes. Sin embargo, aseguró que continúa eligiendo el celular en numerosas situaciones.
“Antes de la calidad de la cámara están la luz, la composición y la armonía. No todo pasa por los megapíxeles”, remarcó.
Entre sus principales recomendaciones para tomar mejores fotografías con el teléfono, señaló la importancia de activar la cuadrícula, mantener derecho el horizonte y buscar un equilibrio entre el cielo, el paisaje y las personas retratadas.
También destacó que cada fotógrafo desarrolla una mirada particular. Frente a un mismo paisaje, distintas personas pueden obtener imágenes completamente diferentes según el lugar desde el que observan, el momento elegido y la forma de componer la escena.
Para Facundo Márquez, la fotografía es el resultado de su vínculo con la naturaleza, la música y los viajes. Desde los amaneceres de la Puna hasta los encuentros espontáneos en otros países, su trabajo busca conservar instantes que trascienden las redes sociales y reflejan una manera personal de mirar el mundo.
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