Durante esas dos jornadas se suspende la actividad habitual en la administración pública y en numerosos sectores privados, de acuerdo con la normativa vigente. El resto de los días de esa semana conserva el carácter de laborable, sin asuetos adicionales confirmados a nivel provincial.
La definición de las fechas resulta clave para la organización de viajes, celebraciones populares, actividades turísticas y planificación del trabajo en Jujuy.
Feriados de Carnaval 2026: fechas confirmadas
El calendario marca dos feriados nacionales consecutivos por Carnaval en febrero de 2026. En Jujuy, como en el resto del país, no se trabaja durante esas jornadas.
Lunes 16 de febrero: feriado nacional por Carnaval
Martes 17 de febrero: feriado nacional por Carnaval
Ambos días conforman el tradicional fin de semana largo de Carnaval, uno de los más esperados del año en la provincia por el movimiento cultural, turístico y económico que genera.
Fuera de estas fechas, no se registran feriados ni asuetos oficiales vinculados al Carnaval dentro de esa semana.
El Carnaval en Jujuy es una de las celebraciones populares más emblemáticas del norte argentino y se caracteriza por su fuerte raíz andina, comunitaria y ritual, con prácticas que se transmiten de generación en generación. No se trata solo de una fiesta, sino de una expresión cultural que combina música, danza, creencias ancestrales y encuentro social.
La celebración se desarrolla principalmente en la Quebrada de Humahuaca y la Puna, aunque también tiene presencia en los Valles. Su inicio simbólico se da con el desentierro del diablo, una figura central del carnaval jujeño que representa la alegría, el descontrol permitido y la ruptura momentánea del orden cotidiano.
Durante el desentierro, las comparsas se reúnen alrededor de un mojón adornado con flores, serpentinas y bebidas. Allí se “libera” al diablo del carnaval, que permanece enterrado desde el año anterior. A partir de ese momento comienzan varios días de festejos continuos.
El carnaval jujeño se vive en la calle y en los cerros. Las comparsas recorren pueblos y barrios con coplas, cajas, sikus, erkenchos y bombos, mientras los participantes bailan, cantan y comparten bebidas tradicionales como la chicha o el vino con soda. El talco, la harina y el papel picado forman parte del juego colectivo.
Una característica distintiva es el uso del traje tradicional, con colores intensos, capas, sombreros y accesorios que identifican a cada comparsa. No hay escenarios centrales ni espectáculos formales: la celebración es horizontal y participativa, sin espectadores pasivos.
El cierre del carnaval se marca con el entierro del diablo, un ritual que simboliza el fin de la fiesta y el regreso al orden habitual. Ese acto suele estar cargado de emoción, música lenta y despedidas, y anticipa el próximo reencuentro al año siguiente.
Cabe destacar que en la zona de las yungas se vive de gran manera con desentierros de las comparsas, corsos y el tradicional Pim pim.