En Jujuy,el agua no hierve a 100 grados como ocurre al nivel del mar. La explicación se vincula de forma directa con la altura, una característica central de la provincia. La presión atmosférica más baja provoca que el punto de ebullición descienda varios grados, un fenómeno cotidiano que muchas veces pasa inadvertido.
Este dato cobra relevancia tanto en la vida doméstica como en la gastronomía regional. Hervir agua para cocinar pastas, legumbres o carnes no produce el mismo efecto térmico que en zonas bajas del país, lo que modifica tiempos y resultados.
San Salvador de Jujuy se ubica a unos 1.250 metros sobre el nivel del mar. En ese contexto, el agua alcanza la ebullición cerca de los 95 o 96 grados. No se trata de una estimación arbitraria, sino de un valor acorde a la relación entre altura y presión atmosférica.
Agua hirviendo.
Agua hirviendo.
Cómo influye la altura en la ebullición
En localidades de la Quebrada de Humahuaca, con alturas que van de los 2.000 a los 3.000 metros, el agua hierve a temperaturas aún más bajas. En esos puntos, la ebullición se registra entre los 90 y los 93 grados, según la altitud específica de cada pueblo.
En la Puna jujeña, donde varias localidades superan los 3.500 metros sobre el nivel del mar, el fenómeno se acentúa. Allí, el agua hierve alrededor de los 85 a 88 grados, una diferencia significativa frente al valor estándar conocido.
La causa se encuentra en la menor presión del aire. Al disminuir la presión externa, las moléculas de agua pasan al estado gaseoso con menor energía térmica. Por ese motivo, el hervor aparece antes, aunque con menor temperatura.