La Escuela Provincial de Comercio n° 7 "San Marcelino Champagnat" tiene techo de chapas y grandes ventanales vidriados en las paredes. Sus ventiladores no funcionan y, si lo hicieran, tampoco serían de mucha ayuda. Con los 44 grados que soportó San Pedro la semana pasada, no es difícil imaginar el calor de invernadero que se vivió en esas aulas, y que se sigue viviendo - sufriendo - hoy con casi 35.

Desde 2013 esta escuela comenzó a trabajar para poder tener equipos de aire acondicionado que hicieran habitable el lugar. Los alumnos y la dirección trabajaron a pulmón para lograrlo. Entre rifas, bingos, cooperativas, donaciones, eventos y hasta un concurso de radio, los chicos lograron comprar 19 equipos en estos seis años.

Otro largo camino fue colocarlos, lo que finalmente pudieron hacer también con sus propios medios. Pero lograr hacer que los equipos funcionen es una batalla que aún no ganan porque no llega la adaptación técnica del edificio para que la refrigeración funcione. Lo que sí llega es el verano y el calor no da tregua. Y parece que el Ministerio de Educación, tampoco.

Según relata la directora de la escuela, María Cristina Torres, recién en 2016 logró que el titular de Mantenimiento Escolar de ese momento, Andrés Perkons, le prometiera que la obra se realizaría. Sin embargo, la adjudicación recién llegó en noviembre de 2017, después de de una sentada de los alumnos, que pedían poder usar sus aires.

De acuerdo con Torres, al año siguiente una supervisión de las instalaciones a cargo de Guillermo Martínez, ingeniero electricista enviado por Educación, decretó que el edificio no estaba apto y la sucesora de Perkons en la Dirección de Mantenimiento Escolar, Miriam Murillo, les informó que la Provincia no tenía fondos para comprar los materiales necesarios para las instalaciones.

Una vez más, la Escuela - sus directivos, sus profesores, sus 450 alumnos - trabajaron para juntar los $65 mil que necesitaban para materiales. De acuerdo con la directora, los compraron según la lista realizada por la repartición oficial.

En enero de este 2019, cuenta Torres, dos electricistas llegaron enviados por el Ministerio para hacer la renovación. El 18 de marzo aun no la habían aprobado y tras sus pedidos, el jefe de la Unidad Productiva de la Región 4, José Ríos, aseguró que durante “esa semana” lo solucionarían. No fueron en todo el año ni respondieron los pedidos.

Los famosos - ya famosos - aires acondicionados solo funcionaron algunos días de septiembre. El 1 de octubre un cortocircuito en el aparato de un aula quemó un fusible externo y dejó sin luz una fase de la escuela. Ejesa lo cambió y Ríos labró un acta prohibiendo el uso de los acondicionadores.

El 28 de octubre hubo temperaturas récords en toda la provincia. En San Pedro el termómetro marcó 44°. Y los equipos que los chicos compraron con su esfuerzo no se prendieron. Recuerda Torres que dos día después, el 30 de octubre, una supervisión del Ministerio de Educación estableció que los materiales con los que estaba hecha la adaptación no eran los adecuados, que no hay protecciones, ni cable a tierra, ni tienen autorización de incremento de consumo en Ejesa, entre otras cosas. Para hacerla fácil: que los aires no se pueden usar.

El 31 de octubre y el 1 de noviembre los chicos se cansaron. Un turno tomó la escuela y otro hizo una sentada. Quieren usar sus aires acondicionados, pero su escuela no está apta para eso.

El viernes Torres envió un informe a la directora de Nivel Secundario, María de los Ángeles Gómez, con todo el detalle de la situación desde el inicio. Aún no obtuvo ninguna respuesta. Solo le dijeron, eso sí, que calme a los chicos: “Las autoridades no quieren que los chicos hagan sentadas. Me responsabilizan a mí por las pérdidas de clases. En mi afán de que eso se solucione, hoy encendimos solo los aparatos de las aulas y apagamos todas las otras luces y aires de la escuela para que haya una ambiente respirable, pero esperamos que no haya otro cortocircuito”.

Torres relata que los padres de los alumnos apoyan los reclamos y agrega: “No podemos vivir así. No queremos ir en contra de nadie, solo queremos condiciones dignas y ya no podemos hacer más nada, ya no tenemos más dinero”.

TodoJujuy.com intentó comunicarse con los responsables de estas áreas. No logró hablar ni con la ingeniera Miriam Murillo, a cargo de Mantenimiento Escolar; ni con José Ríos, ni con la directora de Nivel Superior, María de los Ángeles Gómez.

Solo el supervisor técnico de la escuela, el arquitecto José Enrique Rodríguez, que estuvo a cargo de la revisión del 30 de octubre, explicó que “la escuela compró los aires acondicionados y no pasó la supervisión”. Dijo que ahora “un ingeniero hará un estudio porque la instalación no va a dar abasto” y que en “el transcurso de unos días se puede hacer el informe para que la escuela compre los materiales”.

Rodríguez dice que él no hizo la primera supervisión de esa escuela. Consultado sobre un contacto con Murillo, su jefa y responsable del mantenimiento de las escuelas jujeñas, dijo que no tiene su contacto ni teléfono.

Los chicos siguen sufriendo el calor, la Escuela sigue siendo un invernadero.

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