La Escuela Helen Keller celebra 60 años de trayectoria en Jujuy. Sin embargo, más allá del aniversario, la fecha invita a reflexionar sobre los avances logrados en materia de inclusión y, al mismo tiempo, sobre las barreras que todavía enfrentan las personas con discapacidad en la provincia.
Docentes de la institución destacaron la evolución de los paradigmas educativos, la apertura de la escuela a nuevas poblaciones y la necesidad de construir una sociedad verdaderamente accesible, donde la inclusión no se limite a las aulas, sino que también esté presente en las calles, los edificios públicos y los espacios de la vida cotidiana.
Seis décadas de compromiso con las trayectorias educativas
Para quienes forman parte de la comunidad educativa de Hellen Keller, el principal legado de estos 60 años es el compromiso permanente con los estudiantes.
Ana Muñoz, docente de la institución, destacó que a lo largo de las décadas cambiaron los enfoques pedagógicos, las políticas educativas y las necesidades de los alumnos, pero hubo algo que permaneció intacto: el acompañamiento de las trayectorias escolares.
Según explicó, la escuela supo adaptarse a los nuevos paradigmas sin perder de vista su objetivo principal: garantizar el acceso a la educación para todos los estudiantes, respetando sus particularidades y potenciando sus capacidades.
Una escuela que amplió sus puertas
Uno de los cambios más importantes que atraviesa actualmente la institución es la ampliación de la población que atiende.
Históricamente vinculada a la educación de personas sordas, desde este año la escuela también recibe a estudiantes con discapacidad intelectual y a personas ciegas o con baja visión.
La transformación implicó nuevos desafíos para los equipos docentes, que debieron adaptar estrategias y recursos para responder a una realidad mucho más diversa.
“Hoy es una escuela abierta y atendemos a toda la población”, señalaron las docentes al describir esta nueva etapa.
La ampliación de servicios busca garantizar una educación inclusiva más amplia y responder a las demandas actuales de la comunidad.
Enseñar y aprender desde la empatía
Para quienes trabajan diariamente con estudiantes con discapacidad, la enseñanza va mucho más allá de los contenidos académicos.
Jesica Müller, docente especializada en personas con discapacidad visual, remarcó que una persona ciega puede realizar las mismas actividades que cualquier otra, aunque utilizando herramientas y estrategias diferentes.
La experiencia educativa, explicó, permite comprender que las limitaciones muchas veces no están en las personas, sino en las barreras que la sociedad impone.
Las docentes coincidieron en que la empatía es uno de los valores fundamentales que orientan su trabajo cotidiano.
“Cuando se habla de discapacidad muchas veces se piensa en un problema o una deficiencia, cuando en realidad hablamos de una condición diferente”, sostuvo Ana Muñoz.
Desde esa mirada, remarcaron que todas las personas tienen los mismos derechos y también las mismas responsabilidades, independientemente de sus características particulares.
Las barreras siguen estando fuera de la escuela
A pesar de los avances en materia educativa, las docentes consideran que el principal desafío continúa siendo la falta de accesibilidad en la sociedad.
Según explicaron, muchas personas con discapacidad encuentran dificultades para desplazarse por la ciudad, acceder a edificios públicos o realizar trámites de manera autónoma.
La falta de rampas, la ausencia de señalización accesible, las veredas deterioradas y la escasez de herramientas de comunicación inclusiva son algunos de los obstáculos que señalaron.
En el caso de las personas sordas, destacaron la necesidad de incorporar más intérpretes de lengua de señas en organismos públicos y espacios de atención al ciudadano.
“Si hablamos de inclusión, la lengua de señas y el braille deben formar parte de la vida cotidiana”, remarcaron.
La movilidad urbana, una deuda pendiente
Las dificultades también se evidencian en la circulación diaria de las personas con discapacidad visual.
Los estudiantes suelen manifestar problemas para orientarse debido a la falta de infraestructura adaptada.
La ausencia de semáforos sonoros, las veredas ocupadas o en mal estado y la escasa señalización generan complicaciones permanentes para quienes necesitan desplazarse de manera independiente.
Desde la institución consideran que estos aspectos deben formar parte de una agenda pública más amplia, que contemple la accesibilidad como un derecho y no como un beneficio excepcional.
La inclusión también pasa por el empleo y la educación superior
Las docentes destacaron que numerosos egresados de la educación especial lograron desarrollarse profesionalmente en distintas áreas.
Entre ellos mencionaron abogados, profesionales de la salud y docentes que continuaron estudios superiores y construyeron carreras exitosas.
Por eso, el mensaje que transmiten diariamente a sus estudiantes es que ninguna discapacidad debe convertirse en un límite para alcanzar objetivos personales o profesionales.
“El cielo es el límite”, señalaron, al destacar la importancia de la perseverancia y la confianza en las propias capacidades.
Un aniversario para celebrar y reflexionar
Las actividades por los 60 años de la Escuela Hellen Keller se desarrollarán durante la última semana de junio.
El cronograma incluye conversatorios, encuentros con docentes y exdocentes, además del acto central previsto para el 26 de junio, ya que el aniversario institucional se conmemora oficialmente el 27.
La celebración buscará recuperar la historia de una institución que marcó generaciones de estudiantes y familias jujeñas, pero también abrir el debate sobre los desafíos pendientes en materia de inclusión.
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