El ataque tuvo lugar en la mañana del pasado domingo 25 de enero, cuando el alcalde se disponía a cargar combustible en una estación de servicio de la localidad. Cámaras de seguridad y grabaciones compartidas por medios locales muestran el momento en que una camioneta se detiene frente al vehículo de Ampatuan y varios atacantes descendieron armados. Uno de ellos accionó un cohete propulsado por lanzacohetes (RPG) hacia el automóvil blindado, mientras otro abrió fuego con un rifle de asalto.
El ataque y la respuesta policial
A pesar del brutal intento de asesinato, el blindaje del vehículo protegió al alcalde, que logró escapar sin heridas graves. Sin embargo, dos miembros de su equipo de seguridad sufrieron lesiones y fueron trasladados a un centro de salud local.
Ataque en Filipinas.
Ataque en Filipinas.
Las fuerzas de seguridad de Filipinas emprendieron entonces una intensa persecución de los sospechosos por una ruta nacional cercana. En el enfrentamiento posterior, tres de los cuatro presuntos atacantes fueron abatidos, según informaron las autoridades, que continúan la búsqueda del cuarto implicado.
Tras el atentado, Ampatuan afirmó estar conmocionado por lo ocurrido y declaró ante medios locales: “Tengo algunas sospechas sobre quién podría querer matarme, pero no puedo confirmar la identidad ni los motivos de los atacantes”.
Este episodio se inscribe en un contexto de tensiones políticas y violencia en el sur de Filipinas, especialmente en la región autónoma de Bangsamoro, que históricamente ha sido escenario de enfrentamientos entre clanes, disputas por el poder local y conflictos armados.
El ataque contra el alcalde de Shariff Aguak no solo evidencia los peligros que enfrentan las autoridades locales en zonas de alta conflictividad, sino también la persistencia de viejas rivalidades políticas que aún marcan la vida pública en partes del archipiélago filipino.