La presencia de contaminación bacteriana y viral en sectores costeros encendió alertas entre turistas, en especial argentinos, que viajan de forma masiva a esa región durante el verano. Frente a ese escenario, las autoridades reforzaron la difusión de información actualizada sobre la calidad del agua.
La consulta previa del mapa aparece como el primer paso antes de trasladarse a la playa, incluso por encima de otras recomendaciones habituales vinculadas a la alimentación o al consumo de agua.
El mapa de balneabilidad indica, playa por playa, si el agua es apta o no para el baño. La clasificación surge de análisis microbiológicos periódicos que miden la presencia de bacterias y otros agentes contaminantes.
Cada balneario se identifica con colores o símbolos que permiten una lectura rápida. Las playas aptas figuran señalizadas de forma positiva, mientras que aquellas con riesgo sanitario aparecen marcadas como no recomendadas.
Este sistema permite a residentes y turistas tomar decisiones informadas antes de ingresar al mar, reducir la exposición a aguas contaminadas y prevenir cuadros gastrointestinales.
Un dato clave: la balneabilidad cambia
Uno de los puntos centrales es que la balneabilidad no es permanente. Una playa que hoy aparece como apta puede dejar de serlo en pocos días, y otra puede recuperar condiciones seguras tras mejoras ambientales.
Las lluvias intensas, las fallas en los sistemas de saneamiento y las descargas cloacales influyen de manera directa en la calidad del agua. Por ese motivo, el mapa se actualiza de forma periódica, en general una vez por semana.
Las autoridades recomiendan consultar el mapa el mismo día de la visita o pocas horas antes de salir hacia la playa elegida.
Gastroenteritis en Brasil
Gastroenteritis en Brasil (imagen ilustrativa).
Santa Catarina y el acceso a la información
En el estado de Santa Catarina, donde se concentran destinos como Florianópolis, existe un mapa interactivo oficial que permite verificar el estado sanitario de cada balneario. La herramienta detalla sectores aptos y no aptos, con referencias claras y actualizadas.
El acceso es público y gratuito, lo que facilita su uso tanto para turistas como para prestadores de servicios turísticos. La recomendación oficial es evitar el ingreso al mar en playas señalizadas como no aptas.
Ignorar esa información incrementa el riesgo de contraer gastroenterocolitis, incluso sin consumir alimentos o bebidas contaminadas.
Por qué el mapa reduce el riesgo
El brote reciente confirmó que el contacto con aguas no aptas representa una vía directa de contagio. Tragar agua de mar de forma accidental o permanecer varias horas en zonas contaminadas puede desencadenar síntomas gastrointestinales.
Niños y personas mayores presentan mayor vulnerabilidad, ya que el impacto de la deshidratación puede ser más severo. En ese contexto, elegir playas aptas se vuelve una medida preventiva central.
El mapa funciona como una barrera sanitaria previa, que permite evitar zonas con riesgo antes de la exposición.
Otras medidas que acompañan la consulta del mapa
Además de verificar la balneabilidad, las recomendaciones incluyen utilizar agua mineral para beber y para el cepillado de dientes, evitar hielo de procedencia dudosa y consumir alimentos bien cocidos.
En playas no aptas, se aconseja no ingresar al mar ni permitir que los niños jueguen en la orilla. El simple contacto con el agua puede resultar suficiente para provocar síntomas.
Ante la aparición de diarrea, dolor abdominal o vómitos, la hidratación con líquidos seguros constituye la primera medida, junto con la observación de la evolución del cuadro.
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