El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia acababa de rechazar su apelación y ratificó la sentencia de 20 años de prisión, cuando Praljak se paró, dijo que tenía veneno y gritó "Praljak no es un criminal, rechazo su veredicto".

Ante la dramática situación su abogado confirmó: "Mi cliente dice que ha tomado veneno".

El proceso fue detenido de inmediato y una ambulancia se llevó al acusado, según observaron reporteros de AFP, a un hospital en el que recibió atención médica. Pero tiempo después medios croatas reportaron que el ex teniente general del ejército croata había muerto.

Praljak estaba acusado de asesinato, deportación, maltrato de civiles, violaciones y apropiación de bienes, entre otros cargos, cometidos por sus tropas en la guerra, y específicamente de ordenar la destrucción de un puente del siglo 16 en la ciudad de Mostar en 1993, lo que causó un "daño desproporcionado a la población musulmana", según explicó el periódico británico The Guardian.

Croatas, bosniaks y serbios entraron en guerra en 1992 en el territorio de Bosnia Herzegovina, uno de los países resultantes del desmembramiento de Yugoslavia. Inicialmente los croatas y bosniaks se aliaron contra la República de Srpska fundada por los serbios, pero luego también hubo conflictos entre los aliados.

Tras el incidente de Praljak el TPIY suspendió temporalmente las sesiones, aunque poco tiempo después retomó sus funciones y la corte continuaba leyendo las sentencias para los restantes bosniocroatas acusados.

Fuente Infobae

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