En las góndolas de los supermercados, por ejemplo, ya se pueden encontrar varios productos que sin ser premium o de lujo tienen precios que superan los $1.000 por kilo.

Es el caso de las primeras marcas de queso rallado, atún, chocolates, tés especiales y cafés instantáneos que, aunque se compran en porciones menores, ya alcanzaron ese valor de cuatro cifras.

Un ejemplo es el queso rallado: el paquete de 80 gramos de la marca La Serenísima se vende en las grandes cadenas de supermercados a $85,20, lo que da como resultado un valor de $1.065 por kilo. Otro producto de consumo cotidiano que también llegó a las cuatro cifras es el atún al natural La Campagnola, con un precio de $134 por lata de 120 gramos que da un total de $1.124 por kilo.

También se repiten los números que superan o se acercan a la barrera de los $1.000 para los chocolates y el aceite de oliva. El chocolate Aguila blanco para taza tiene un precio de $99,90 por 100 gramos. Y los aceites de oliva de las marcas más premium van de los $1.196 a los $1.238 por litro.

Algunas infusiones también superaron la barrera. El frasco de 100 gramos de café soluble La Virgina tiene un precio de $139 por 100 gramos y $1.390 por kilo. Otros ejemplos: el paquete de 100 gramos de polvo para preparar capuccino light de La Virginia cuesta $99,90 por 100 gramos ($999 el kilo) y los tés Taragüí aromáticos (en saquitos) suman $1.983 por kilo en una de las principales cadenas de supermercados.

Aceleración de la inflación, devaluación, suba de tarifas y caída del gasto hacen que se genere confusión para entender los precios relativos. Un pasaje de avión sacado con tiempo cuenta $600, lo mismo que la compra de tres o cuatros productos básicos en el supermercado (Primbas)

Para cada uno de estos rubros, claro, hay opciones más económicas si se toman en cuenta otros productos de las mismas categorías, e incluso las segundas o terceras marcas. En ese caso, los rangos para los mismos productos arrancan desde los $800 a $900 por kilo.

"Aceleración de la inflación, devaluación, suba de tarifas y caída del gasto hacen que se genere confusión para entender los precios relativos. Un pasaje de avión sacado con tiempo cuenta $600, lo mismo que la compra de tres o cuatros productos básicos en el supermercado. Hay un desorden generalizado para el consumidor", explicó Juan Manuel Primbas, de la consultora Kantar Worldpanel.

"Ante todo esto, el consumidor lo que hace es frenar aún más cualquier tipo de gasto que pueda ser impulsivo. Aunque hoy se tenga acceso a mucha información para comparar te demanda demasiado tiempo. Los argentinos tenemos mucha gimnasia en este aspecto pero llega un punto en que se pierde mucha energía para revisar todos los precios", agregó el especialista.

La expectativa de la consultora para el sector de consumo masivo es una caída de 4% para el primer semestre del año, de enero a junio.

FUENTE: Infobae
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