Algunos se pasan en silencio y se acomodan bien en el medio de la cama de sus padres que, pasados de cansancio, no tienen energía para volver a llevarlos a su cuarto. Así los dejan dormir con ellos a pesar de las patadas y de la incomodidad. Otros ni siquiera se duermen en sus propias camas, sino que sólo logran conciliar el sueño metidos entre las sábanas que comparten con mamá y papá.
Con el paso del tiempo el asunto comienza a convertirse en un dolor de cabeza para toda la familia. Todas las noches es la frustración de dormir mal. Y es ahí cuando surge la incógnita, cuando el bebé crece y el deseo de un buen descanso se hace cada vez más intenso y también cuando comenzamos a percibir que tanto pegoteo no es sano para el buen desarrollo. Dicho sin eufemismos: cómo hacer para sacar a nuestros pequeños de nuestra cama.
Durante los primeros meses de vida de nuestro bebé, las madres y los padres nos sentimos justificados para meterlo en la cama con nosotros. Nos repetimos como un mantra: así no llora y siente el calor de quienes lo amamos, todos dormimos relativamente bien y, por encima de cualquier razón, consideramos que el compartir la cama con el bebé es una gran solución para dar la teta sin tener que casi que despertarnos ni tampoco levantarnos.
Contamos con una tregua de seis meses antes de arrancar con los pasos necesarios para la construcción de una adecuada rutina del sueño que favorezca al niño y a toda la familia. A partir de esa edad, los especialistas recomiendan pasar de cuarto al bebé porque cuanto más se quede más trabajo nos costará sacarlo.
Las diez claves para la construcción de un ritual de sueño adecuado
1 - Ser consistentes. Los padres deben estar de acuerdo con la decisión y apoyarse entre sí.
2 - Crear una rutina del sueño. Es muy útil jugar a acostar a los muñecos como primera parte de la rutina del sueño. Conviene inaugurar una media hora de disponibilidad total de los padres antes de que el niño se duerma.
3 - Ir despacio. Evitar dormir al bebé o niño para después pasarlo a la cuna o a la cama. La idea es que aprenda a dormirse por su cuenta en nuestra compañía.
4 - Minimizar nuestra presencia. Quedarnos sentados en su cama hasta que se duerma los primeros días. Luego podemos ir saliendo del cuarto de a diez segundos sumados por día hasta que un día volvamos y ya se haya dormido.
5 - Hacerlo sentir seguro. En determinadas ocasiones el niño puede necesitar que le hagan compañía, por eso es clave estar disponibles para estos desvelos, para que no sienta que es un destierro y que seguimos estando disponibles.
7 - No dejarlo llorar. Si se despierta de noche se debe responder a su llamado pero con la mínima intervención posible. Hablarle con dulzura y firmeza pero siempre dejándolo en su cuna o su cama.
8 - Asumir el cansancio. Si se despierta y se pasa directo a la cama de los padres, no hacerse el distraído, sino acompañarlo a su cuarto y esperar a que vuelva a dormirse.
9 - Ser claros. Podemos explicarle que todos tenemos que descansar, decírselo de manera explícita para que entienda que el sueño es necesario para los padres también.
10 - Evitar el enojo. No entrar en el pegoteo del llanto. Cortarlo de inmediato con un BASTA suave pero firme. En definitiva, no es tan grave, es dormir, algo necesario y natural.
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