La Ley Nro. 27.468, y su régimen a través de las Resoluciones 777 y 10 de 2018 de la CNV e IGJ, correspondientemente, se completaron las regulaciones que las empresas del país y sus auditores necesitaban para proseguir la reexpresión en moneda constante que las normas contables profesionales nacionales y las internacionales requieren para los estados contables expresados a partir del primero de julio de 2018, al menos para las entidades en la oferta pública y las domiciliadas en CABA.

La Ley Nro. 27.468 puso nuevamente en vigencia el articulo 62 de la Ley General de Sociedades que exige que las sociedades alcanzadas por esa ley confeccionen sus estados contables en moneda constante, es decir en moneda homogénea de cierre o ajustados por inflación.

Es obligatoria su aplicación a partir de 31 de diciembre de 2018, aceptándose su aplicación anticipada. Las normas profesionales locales brindaron ciertas dispensas para no efectuar el ajuste para los cierres ocurridos entre el 1 de julio y 30 de diciembre de 2018.

Por el momento no se conocen oficialmente qué disposiciones adoptarán el Banco Central y la Superintendencia de Seguros, que además deben implementar la entrada en vigencia del ajuste por inflación para sus regulados a la brevedad, según comenta el contador público Marcelo Kozak en Clarín.

La economía argentina fue calificada como altamente inflacionaria es por eso que surge la necesitad de ajustar los balances. Por otra parte la inflación acumulada de los últimos 36 meses se aproximó o superó el 100%.

A fin de corregir los efectos de la inflación en los estados contables, se ha convenido se utilice un Índice de Precios elaborado por la FACPCE que se basa hasta diciembre de 2016 en el IPIM y a partir de enero 2017 en el IPC Nacional, ambos publicados por el INDEC.

Según esas mediciones, la inflación fue del 34,6%, 24,8% y 47,7% en 2016, 2017 y 2018, respectivamente. Con esos guarismos la inflación de trienio finalizado en diciembre de 2018 ascendió al 148%, muy por encima del umbral requerido por las normas contables.

En tanto los emisores de estados contables que emplean las NCA como así tambien los que utilizan las NIIF deberán utilizar las reglas específicas de reexpresión de estados contables previstas en la RT 6 y la NIC 29, respectivamente. Ambas normas son muy parecidas en materia de procedimiento de reexpresión y emplearán el índice profesional antes señalado.

Esta vez el ajuste por inflación será más complejo de aplicar. Porque a diferencia de lo ocurrido en 2002, el ajuste será retroactivo, es decir que todos los activos no monetarios (bienes de uso, intangibles y similares) y las partidas del patrimonio neto (capital, resultados diferidos, reservas y resultados no asignados) deberán reexpresarse por inflación desde la fecha de origen de cada partida y aplicando procedimientos específicos para cada clase de ítems.

La inflación acumulada en el período febrero 2003-diciembre 2018 fue del 1018% de acuerdo al Índice FACPCE (un bien adquirido por $1.000 tomará un valor reexpresado de $11.180 a diciembre 2018).

Luego de la reexpresión a moneda de cierre, ningún activo puede quedar valuado por sobre su valor recuperable (mayor entre valor de realización y valor de uso al cierre). La incertidumbre actual para confección de proyecciones de largo plazo y la suba de las tasas de interés, muchas veces incorporará un problema adicional para la medición de activos que se recuperan en plazos prolongados.

Los activos no monetarios valuados a su costo de adquisición menos amortizaciones en la contabilidad en moneda histórica (los pesos nominales que veníamos empleando) tienden a subvaluar riqueza por la pérdida del poder adquisitivo del peso, con el ajuste por inflación aumentarán su quantum para expresar aquel costo histórico en pesos equivalentes de poder adquisitivo de cierre del balance.

Es decir que los patrimonios netos de las empresas subirán pero los resultados de los ejercicios tenderán a disminuir por el efecto de los consumos de esos activos no monetarios (costo de ventas, amortizaciones de bienes de uso e intangibles, bajas de activos, etc.) que aumentarán su valor, reduciendo márgenes de utilidad o incrementando las pérdidas.

Así también, se incorporará el efecto del resultado por exposición a la inflación (no reconocido en la contabilidad histórica o nominal), que puede sea pérdida o ganancia neta, dependiendo de si la entidad posee una posición neta activa o pasiva, respectivamente. También todos los restantes ingresos y gastos se reexpresarán para mostrarlos en moneda del mes de cierre del ejercicio.

visitimg

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