Una mujer de 36 años acudió a la Oficina de Protección a las Víctimas de Violencia Familiar y de la Mujer para denunciar a quien fuera su pareja, un médico psiquiatra, por presuntos episodios de violencia de género y violencia sexual.
Tras recibir la presentación, el caso fue derivado al Juzgado de Género y quedó en manos de la fiscal de turno, Lucía González Farías. La evaluación realizada determinó que la denunciante atraviesa una situación de “riesgo altísimo”, por lo que se indicó la necesidad de brindarle contención y asistencia psicológica.
Una relación marcada por conflictos y una primera denuncia
La mujer y el médico se conocieron en Tucumán hace una década y, tiempo después, ambos se radicaron en Santiago del Estero, donde establecieron su domicilio en el barrio Almirante Brown. Luego de atravesar una relación marcada por distintos episodios conflictivos, decidieron ponerle fin al vínculo en mayo pasado.
A partir de la separación, la mujer presentó una primera denuncia y la jueza de Género, Norma Morán, dispuso como medida preventiva el retiro del psiquiatra del domicilio que compartían.
Con el acompañamiento legal de la abogada Carolina Ordóñez, la mujer regresó a la Oficina de Violencia para realizar una nueva presentación, en la que describió distintos episodios que atribuyó a su expareja y que, según sostuvo, configuraron situaciones de violencia.
“Terminamos en mayo pasado, luego de situaciones de violencia, con medidas de protección vigentes”, expresó. En la actualidad, la denunciante continúa viviendo en la vivienda que ambos alquilaban, mientras que el hombre denunciado se encuentra alojado en la casa de una familiar.
Los episodios de violencia y las acusaciones de la denunciante
En el relato presentado ante las autoridades, la denunciante señaló que durante 2023 su entonces pareja tuvo una dificultad relacionada con su salud sexual y que, a partir de ese episodio, él la responsabilizó por lo sucedido. También manifestó que posteriormente descubrió que el hombre mantenía relaciones con otras mujeres y que recurría a diferentes argumentos con el objetivo de poner en duda sus dichos y desacreditarla.
"Siempre noté que me manipulaba, me trataba de loca, boluda, que no iba a encontrar otro hombre mejor que él. Que yo era muy sensible, que cualquiera me iba a destruir, que él me cuidaba, siempre se ponía en un lugar superior", aseguró.
De acuerdo con lo declarado por la denunciante, las discusiones vinculadas con las presuntas infidelidades terminaban, según su versión, con el hombre justificando los reclamos de ella mediante supuestas dificultades de índole psicológica.
Además, la mujer afirmó que su expareja la instaba a mantener encuentros sexuales pese a que ella no prestaba su consentimiento. "La última vez sí sentí que me tomó a la fuerza fue en mayo. Más o menos para la fecha del Día del Trabajador", dijo.
La denuncia por presuntos abusos tras la ingesta de medicación
De acuerdo con la declaración de la mujer, ese día ambos mantuvieron una discusión, tras la cual ella decidió salir a correr con la intención de calmarse. Al regresar a la vivienda, sostuvo que su expareja le dio una pastilla con el supuesto objetivo de ayudarla a relajarse.
“Creo que era Diazepam. Me dormí en otra habitación. Al despertar me di cuenta que él me estaba tocando mis partes íntimas. Le reclamé y se molestó. Llegué a pensar que estaba confundida por la medicación”, relató. La denunciante también manifestó que en otra oportunidad volvió a recibir medicación por parte del hombre y que, según su versión, él habría reiterado los tocamientos mientras ella permanecía dormida.
"No sé qué más pasó. Estoy tan confundida y me siento culpable por aceptar tomar la pastilla, pero siempre me manipula", manifestó.
Aseguró haber encontrado fotos de pacientes y colegas
Otro de los aspectos incluidos en la presentación judicial se vincula con un teléfono celular que la mujer aseguró haber encontrado días atrás mientras revisaba y ordenaba algunas de sus pertenencias.
Según relató, en el dispositivo habría hallado mensajes relacionados con presuntas infidelidades y abundante material pornográfico. Además, afirmó haber encontrado “Había capturas de fotos de pacientes, creo que menores de edad, y de colegas, fotos de sus senos”.
La denunciante también describió la relación como un vínculo atravesado por una manipulación emocional constante. De acuerdo con su testimonio, durante la convivencia el profesional habría buscado convencerla de que no tenía capacidad para desenvolverse por sí misma y que dependía de él.
En relación con su intimidad, la mujer señaló que su expareja tiene en su poder videos privados de ambos que fueron grabados con su consentimiento. No obstante, aclaró: “Con eso nunca me extorsionó, hasta ahora”.
La denunciante también explicó que no dispone de un círculo cercano de amistades y que no contempla la posibilidad de regresar a Tucumán. Mientras intenta encontrar una nueva vivienda, evalúa quedarse de manera provisoria en la casa de una persona allegada.
Al referirse a cómo se encuentra actualmente, manifestó atravesar un momento marcado por angustia, miedo y desconcierto. “No sé cómo me siento. Estoy confundida. Después de la primera denuncia, pensé que iba a estar protegida, y ahora tengo miedo. Su tía tiene poder, contactos, me siento desprotegida. Es injusto todo lo que me están haciendo”, sostuvo.
Además, contó que en las últimas semanas experimentó una pérdida de peso, dejó de tener apetito y comenzó a presentar dificultades tanto para dormir como para alimentarse. Por último, la mujer pidió que las autoridades judiciales mantengan las medidas de protección establecidas en mayo y que continúen vigentes para resguardar su integridad.
“Que no se acerque, no me moleste. También quiero hacer la denuncia penal por la violencia sexual. Es primera vez que me animo a contar esto”, remarcó al finalizar su presentación.
Copyright © Todo Jujuy Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas. Derechos de autor reservados.