EE.UU. presentó un plan para reactivar el petróleo venezolano: retiro de sanciones e infraestructura
Washington anunció un alivio parcial de sanciones y medidas técnicas para reactivar la producción petrolera venezolana y mejorar su infraestructura energética.
Estados Unidos presentó su plan para reactivar la producción petrolera de Venezuela.
El gobierno de Estados Unidos anunció el comienzo de un levantamiento parcial y selectivo de las sanciones económicas que durante años restringieron la exportación de petróleo venezolano, con la intención de permitir que el crudo y sus derivados se vendan y transporten a los mercados internacionales tras la operación que capturó a Nicolás Maduro.
La medida, comunicada como parte de un cambio en la política energética y geopolítica entre Washington y Caracas, modifica la gestión de uno de los mayores recursos petroleros del mundo, marcando un giro significativo en las relaciones y en la forma en que se inserta el petróleo venezolano en el comercio global.
Un petrolero navega frente a la refinería de Puerto La Cruz, en la costa oriental de Venezuela.
Un giro en la política energética y el comercio petrolero
La relajación de las sanciones se concentra únicamente en el ámbito energético y busca impulsar nuevamente la venta de petróleo venezolano, siguiendo estrictos protocolos de supervisión financiera. El Departamento de Energía de Estados Unidos indicó que las actividades comenzaron de inmediato, iniciando una primera etapa que contempla la comercialización de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo.
Según el comunicado oficial, estas operaciones seguirán ejecutándose de manera indefinida, siempre que se realicen a través de canales autorizados y cumpliendo con la normativa estadounidense y los estándares de seguridad nacional.
Un aspecto clave del nuevo marco regulatorio es la administración de los ingresos. Desde Washington aclararon que la totalidad de los fondos provenientes de la venta de crudo y sus derivados será depositada en cuentas bajo control estadounidense en bancos internacionales de primera categoría.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al secretario de Energía, Chris Wright, durante un acto en la Casa Blanca.
El propósito señalado por la administración de Estados Unidos es asegurar la transparencia, legalidad y seguridad de los fondos, frente a los sistemas poco claros que marcaron la gestión del petróleo en Venezuela en los últimos diez años. “Todos los ingresos se liquidarán primero en cuentas controladas por Estados Unidos”, afirmó el Departamento de Energía.
Control de ingresos, supervisión y reordenamiento del flujo de crudo
El presidente Donald Trump señaló que esta iniciativa facilitará redirigir el petróleo venezolano hacia canales comerciales oficiales. En comentarios anteriores, el mandatario republicano había adelantado que el crudo de Venezuela regresaría a los mercados bajo control directo de Estados Unidos, después de años en los que gran parte de las exportaciones se canalizaron a través de intermediarios y rutas alternativas para sortear las sanciones.
La flexibilización de sanciones está centrada exclusivamente en el sector energético y apunta a reactivar la comercialización de petróleo venezolano bajo estrictos mecanismos de control financiero.
La flexibilización parcial de sanciones incluye también acciones técnicas orientadas a restaurar la capacidad de producción del sector petrolero venezolano, gravemente afectado por años de desinversión, mala administración y fuga de profesionales especializados.
Washington autorizó la entrada de maquinaria, repuestos y servicios destinados a los yacimientos, con el propósito de contrarrestar la caída sostenida de la producción y generar un repunte en el corto plazo. Estas medidas permitirán que compañías energéticas de Estados Unidos y otras naciones participen en proyectos de modernización y mantenimiento de la industria.
Otro aspecto importante del nuevo acuerdo es el suministro de diluyentes. Washington confirmó que envíos de crudo liviano estadounidense serán enviados a Venezuela para mezclarlo con el petróleo pesado y extrapesado que constituye la mayor parte de las reservas del país sudamericano, con el fin de mejorar su calidad para el transporte y la venta.
El acuerdo incluye compromisos vinculados a la infraestructura eléctrica venezolana, un factor crítico para la producción energética.
Además del sector petrolero, el entendimiento también incorpora compromisos relacionados con la infraestructura eléctrica venezolana, un elemento clave para el funcionamiento de toda la industria energética.
Infraestructura crítica y condiciones para una recuperación sostenida
Desde el organismo energético estadounidense advirtieron que el sistema eléctrico venezolano atraviesa un estado crítico y que la capacidad de generación del país se redujo en más de un 30% en los últimos años. En ese contexto, funcionarios de Estados Unidos aseguraron que impulsarán acciones para rehabilitar y fortalecer la red eléctrica, al considerarla un pilar clave para cualquier intento de reactivación económica y del sector energético.
Asimismo, aclararon que la aplicación de esta estrategia será monitoreada de forma permanente y que podrá modificarse en función de la evolución del escenario político y económico de Venezuela.
Donald Trump y Venezuela
En el marco de este nuevo marco regulatorio, únicamente las transacciones que cuenten con aval de Washington tendrán validez, mientras que toda maniobra destinada a eludir estos mecanismos de supervisión podrá derivar en castigos más severos.
Con esta estrategia, la Casa Blanca apunta no solo a dinamizar el intercambio energético en la región, sino también a contribuir a la reconstrucción de un entramado productivo esencial para la economía venezolana y a generar condiciones que permitan una expansión estable y de largo plazo del sector.