Juan Pablo II permanece como el único Sumo Pontífice que realizó visitas oficiales a la Argentina, país al que viajó en dos oportunidades: 1982 y 1987. Ambos viajes tuvieron lugar en escenarios políticos y sociales muy diferentes, que otorgaron un significado particular a cada uno de ellos.
Su primera llegada se produjo en junio de 1982, cuando el conflicto de la Guerra de Malvinas transitaba sus últimos días. El segundo viaje tuvo lugar cerca de cinco años más tarde, con el país ya bajo un gobierno democrático, en el marco de una recorrida de seis jornadas que incluyó escalas en distintas ciudades argentinas.
La primera visita: un llamado a la paz en plena Guerra de Malvinas
El arribo de Juan Pablo II a Argentina, el 11 de junio de 1982, se produjo cuando la Guerra de Malvinas atravesaba su etapa decisiva. La visita fue planificada luego de su recorrido por el Reino Unido, un desplazamiento que, en pleno enfrentamiento con Gran Bretaña, había despertado distintas interpretaciones de carácter político. Frente a ese escenario, el Vaticano decidió incorporar una escala en suelo argentino con el propósito de transmitir un mensaje orientado a la reconciliación y la paz.
El Papa de origen polaco llegó al país alrededor de las 9 de la mañana, en medio de una fuerte lluvia, para cumplir una visita de aproximadamente 30 horas. Durante ese breve recorrido, transitó por la Avenida de Mayo a bordo de un Papamóvil especialmente acondicionado con mayores medidas de protección, implementadas tras el atentado que había sufrido en mayo de 1981 en la plaza San Pedro.
En el marco de ese viaje, Juan Pablo II mantuvo un encuentro con Leopoldo Fortunato Galtieri y con los demás integrantes de la Junta Militar: el almirante Jorge Anaya y el brigadier Basilio Lami Dozo. Además, ofició una celebración religiosa en la Catedral y presidió una multitudinaria misa en Luján, que, de acuerdo con las estimaciones citadas en el cable, congregó a cerca de 700.000 fieles.
El mensaje de Juan Pablo II ante un país atravesado por el conflicto
En esa homilía, el Papa dijo: “Mi presencia acá quiere hoy significar la prueba de ese amor en un momento histórico tan doloroso para vosotros como lo es el actual”. También apuntó: “Mi visita quiere estar marcada por el mismo carácter pastoral y eclesial que la colocan por encima de toda intencionalidad política. Es simplemente un encuentro del padre en la fe con los hijos que sufren”.
En esa misma intervención, el Santo Padre invocó “la paz de Cristo sobre las víctimas de ambos bandos del conflicto bélico entre Argentina y Gran Bretaña” y elevó además una plegaria por “las familias que lloran la pérdida de un ser querido”. Apenas dos días después de que abandonara el país, las tropas argentinas formalizaron la rendición frente al Reino Unido.
Antes de partir de Argentina en 1982, Juan Pablo II presidió una nueva convocatoria multitudinaria en el Monumento de los Españoles, donde, según la información consignada en el material de referencia, se congregaron alrededor de dos millones de personas. En ese escenario puso fin a su paso por el país con un breve mensaje de despedida: “¡Hasta pronto, Argentina!”.
El regreso del Papa en una Argentina democrática
El segundo y último viaje de Juan Pablo II a Argentina tuvo lugar el 6 de abril de 1987, en un contexto muy diferente al de su primera visita. Para entonces, Raúl Alfonsín ejercía la Presidencia desde diciembre de 1983 y el país avanzaba en el proceso de consolidación democrática. El Pontífice arribó al Aeroparque Jorge Newbery, donde fue recibido por el jefe de Estado, y posteriormente ambos mantuvieron un encuentro privado en la Casa Rosada.
El momento más destacado de esa visita fue la celebración de la III Jornada Mundial de la Juventud, encabezada por el Pontífice en la intersección de la avenida 9 de Julio y Santa Fe. De acuerdo con el cable citado, el encuentro congregó a alrededor de un millón de asistentes.
Además, ofició una misa en el estadio de Vélez, que reunió a unas 30.000 personas, y llevó adelante una intensa recorrida por el país con actividades en Bahía Blanca, Tucumán, Corrientes, Mendoza, Viedma, Salta, Paraná y Rosario.
Una gira histórica con mensajes a distintos sectores de la sociedad
A lo largo de esa recorrida, Juan Pablo II mantuvo encuentros y dirigió mensajes a jóvenes, dirigentes sindicales, trabajadores, empresarios, integrantes de comunidades originarias y representantes de distintos credos religiosos.
En Córdoba, mientras se desarrollaba el debate por la Ley de Divorcio, pronunció una de las frases que más repercusión tuvo durante la visita. Allí manifestó que observaba “signos preocupantes de degradación en relación con algunos valores fundamentales del matrimonio y la familia”.
La segunda visita concluyó con un mensaje de despedida diferente al que había pronunciado en 1982. Antes de abandonar el país, el Papa de origen polaco expresó: “¡Hasta siempre!”. Ese fue el último viaje que realizó a Argentina. Tras su pontificado, Benedicto XVI y Francisco tampoco concretaron visitas oficiales al país mientras estuvieron al frente de la Iglesia católica.
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