Aunque también se registra en otras provincias, las particularidades geográficas de Jujuy hacen que pueda sentirse con una intensidad especial. La altura de la Puna, el pronunciado desnivel del territorio, la cercanía con la Cordillera de los Andes y la orientación de los valles intervienen directamente en su formación y recorrido.
En diálogo con TodoJujuy, Juan Pablo Villalba Ulberich, doctor en Geología, explicó el fenómeno desde las características geológicas y geográficas de la provincia. “Primero quiero aclarar que no soy meteorólogo. Voy a hablar desde lo que sé y desde la geología, desde lo que puedo aportar”, señaló antes de describir por qué el viento llega tan seco, cálido y con ráfagas intensas.
Para ejemplificarlo, comparó el proceso con lo que ocurre al utilizar un inflador: “No sé si alguna vez inflaron una pelota de fútbol o de básquet y tocaron el pico del inflador. Se calienta. Ese efecto es el que se produce con el viento norte”.
La Puna cumple un papel fundamental. Se trata de un altiplano ubicado a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar y expuesto a una fuerte radiación solar. Durante el día, el suelo y las masas de aire se calientan y ascienden, lo que genera una zona de baja presión. “La Puna es un altiplano que está a más de 3.600 metros de altura y recibe mucha radiación solar. Durante el día se calienta el suelo, las masas de aire se calientan y suben. Al ascender, generan una baja presión”, detalló.
Durante el invierno, esa zona de baja presión atrae masas de aire procedentes del Pacífico. Parte de ese aire ingresa a la Puna y luego desciende por las laderas orientales de la Cordillera. “Esa zona de baja presión actúa como una aspiradora y aspira vientos del Pacífico. Ese viento ingresa en la Puna y, al ingresar, parte cae por las laderas del este”, explicó el geólogo.
Al descender, el aire entra en una zona de mayor presión, se comprime, aumenta su temperatura y también puede incrementar su velocidad. “Al entrar en un frente de alta presión, ese aire se comprime. Viene muy seco, se calienta y aumenta su velocidad. Así se genera el viento norte”, sostuvo Villalba Ulberich.
Por qué la temperatura sube tan rápido
Uno de los principales efectos del viento norte es el aumento repentino de la temperatura. Esto ocurre porque el aire se calienta a medida que desciende desde las zonas elevadas hacia los valles. “Por cada 100 metros que cae el viento, incrementa aproximadamente un grado de temperatura”, explicó el especialista.
Jujuy presenta desniveles cercanos a los 4.000 metros entre algunos sectores de la Puna y las zonas más bajas. Esa diferencia de altura permite entender por qué una masa de aire inicialmente fría puede llegar a los valles con temperaturas mucho más elevadas. “Si hablamos de que son casi 4.000 metros de desnivel, son 40 grados de temperatura. Si pensamos en un aire que tiene cinco grados bajo cero y viene del Pacífico, puede llegar con alrededor de 25 grados acá”, ejemplificó.
Este proceso explica los cambios bruscos que suelen registrarse durante una jornada con viento norte. “Podemos tener 8 o 7 grados a las cinco de la mañana, empezar a sentir el viento norte y, de golpe, a las siete de la mañana tener 25, 30 o 35 grados”, describió.
Una vez que la masa de aire cálido atraviesa la región, las condiciones pueden volver a modificarse y permitir el ingreso de aire más frío. “Después, una vez que esa masa de aire pasó, vuelve a instalarse el centro de alta presión frío y ahí vuelve el frío”, indicó.
Por qué se lo llama viento norte si viene del oeste
Aunque en Jujuy se lo conoce como viento norte, Villalba Ulberich explicó que la masa de aire llega originalmente desde el oeste. “Nosotros lo llamamos viento norte acá en Jujuy, pero geográficamente ese viento viene del oeste”, aclaró.
El cambio en la dirección aparente se debe a la forma y orientación de los valles, que funcionan como corredores naturales y canalizan el aire. “Se encauza en los valles que corren de norte a sur. Nosotros lo sentimos del norte, pero el viento que hubo recientemente, por ejemplo, fue traído principalmente por el Valle de Reyes. En Reyes era un viento del oeste y después se encauzó hacia el norte”, explicó.
Esta combinación entre el ingreso del aire desde la Cordillera y su canalización a través de los valles es una de las razones por las que el fenómeno adquiere características particulares en Jujuy.
Dónde puede soplar con mayor intensidad
La fuerza de las ráfagas no es igual en toda la provincia. Depende de la cantidad de aire que ingresa desde el Pacífico, del volumen que desciende hacia las zonas orientales y de las características del relieve. “Yo creo que la intensidad depende de cuánto volumen de masa de aire ingresa desde el Pacífico y cuánto vuelve para este lado”, afirmó el geólogo.
Las zonas elevadas, las quebradas, las grandes pendientes y los sectores con menor cobertura vegetal pueden quedar más expuestos. “En zonas altas probablemente haya ráfagas más fuertes o en lugares que estén más desmontados”, señaló.
Villalba Ulberich mencionó como ejemplo a Lozano, donde reside, y explicó que allí suele percibirse con mayor intensidad debido a la altura. “En Lozano el viento pega mucho más fuerte. Estamos casi 100 metros por encima de Jujuy y se siente mucho más. Lo mismo pasa si uno sube hacia Bárcena, donde tenemos una pendiente muy grande”, relató.
El viento norte erosiona los cerros
Además de elevar la temperatura y favorecer condiciones propicias para los incendios, el viento norte actúa sobre el paisaje. Según explicó el especialista, es un agente de erosión y de transporte de sedimentos. Esa acción puede observarse cuando los cerros parecen quedar cubiertos por una neblina de tierra o polvo.
“Uno se da cuenta de que hay viento norte porque los cerros se ven como nublados, como con polvo. Eso ocurre porque el viento es un agente de transporte que erosiona y transporta sedimentos”, explicó.
La cantidad y el tamaño de las partículas que puede desplazar dependen de la intensidad del viento. “Cuanto mayores son las ráfagas, más capacidad de transporte tiene”, agregó. Asimismo, explicó que el polvo en suspensión también puede reducir la visibilidad en rutas, calles y caminos, especialmente en sectores abiertos o con poca vegetación.
Un fenómeno que existe desde hace millones de años
El viento norte no es un fenómeno reciente. Su existencia está vinculada al levantamiento de la Cordillera de los Andes y a la posterior conformación del Altiplano y la Puna. “Existe desde que estuvo la Cordillera de los Andes”, afirmó Villalba Ulberich.
El estudio de las rocas y los sedimentos permite reconstruir las condiciones climáticas que existieron en la región durante millones de años. El geólogo explicó que, a partir de trabajos realizados en el sector del río Chico, se pudo determinar la antigüedad de la dinámica climática que caracteriza actualmente a Jujuy. “En función de las características de las rocas, podemos ver que este clima monzónico, que tiene una estación húmeda y una estación seca bien marcadas, funciona en esta región desde hace aproximadamente siete millones de años”, aseguró.
Según detalló, esa dinámica está directamente relacionada con “el levantamiento de la Cordillera de los Andes y la conformación del Altiplano y la Puna”.
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