La celiaquía es la enfermedad crónica intestinal más frecuente en Argentina: se calcula que alrededor de 400.000 personas pueden ser celíacos y según revelan los estudios oficiales, la prevalencia es mayor en los niños.

Si bien la afección, caracterizada por la intolerancia permanente al gluten, conjunto de proteínas presentes en el trigo, avena, cebada y centeno (TACC) y productos derivados de esos cuatro cereales, obtuvo, a lo largo de los años más difusión, se estima que por cada celíaco diagnosticado hay 8 que todavía no lo saben.

Cuando a un paciente se le detecta la enfermedad, los médicos suelen indagar en el resto de los miembros de su grupo familiar (padres, hermanos, hijos) a quienes recomienda hacerse los análisis correspondientes, dado que es una patología de origen genético.

“El diagnóstico puede confirmarse en cualquier momento de la vida, desde la lactancia hasta la adultez, y tienen mayor predisposición de ser celíacas las personas con algún antecedente familiar que ya padezca esta intolerancia”.

Cambio de hábito

Una vez confirmada el diagnóstico, la sintomatología se revierte con una dieta estricta de alimentos libres de gluten que deberá mantenerse de por vida. Se debe eliminar de la dieta cualquier producto que lleve como ingrediente trigo, avena, cebada, centeno y/o productos derivados del mismo almidón, salvado de avena y de trigo, harina, panificados galletitas, pastas, infusiones, y bebidas preparadas con estos cereales.

Dentro de los permitidos se encuentran aquellos que por su naturaleza no contienen TACC: hortalizas, frutas frescas, legumbres, carnes, huevos, aceites, frutas desecadas y secas.

Hay que tener cuidado con los alimentos elaborados industrialmente, en donde el gluten puede aparecer oculto, como los yogures, fiambres, quesos, flanes y postres comerciales, aderezos, golosinas, yerba mate, o productos enlatados.

Cómo darse cuenta

Por lo general, a veces los indicios que da la enfermedad en el paciente pueden variar. Además de los síntomas típicos (diarrea crónica, la distensión abdominal, pérdida de peso y desnutrición) que son más frecuentes en los niños, existen otros que también pueden evidenciar la enfermedad como son anemia, baja talla, trastornos del esmalte dental, aftas recurrentes y dermatitis herpetiforme.

FUENTE: Diario Popular
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