En contraposición a esta teoría instalada respecto a las comidas, acerca de 'comer lo que te gusta y engordar, o cuidarte y adelgazar', un consejo brindado desde el ámbito de la nutrición indica que existe el camino de la "no dieta" que es posible de aplicar para bajar de peso. Comer bien la mayoría del tiempo, para poder darse algunos gustos.
Se trata de la regla del 80/20: comer el 80% de manera saludable, y poder guardar lo que a uno le gusta (que no hace tan bien) al restante 20%. La creadora de esta regla, Laura Romano, asegura que las dietas que aleja a las personas de sus hábitos sociales y gustos, son las que más hacen bajar de peso, pero también las que más fácilmente se abandonan, generando un efecto rebote peor.
La especialista señala la continuidad como una de las claves. "Muchas veces es la culpa la que nos lleva a hacer todo mal. Capaz que venías teniendo una semana impecable, y el domingo tu familia se juntó a comer un asado, y vos no pudiste decir que no al chorizo, al salame, al postre que hizo tu abuela, y eso hace que sientas una culpa tremenda y que esa semana abandones la dieta", explica Laura, licenciada en Nutrición, y autora de "Las dietas tienen un final", y creadora de Integral Nutrición.
A su vez, agrega: "Con el 80/20 desaparece la culpa, está contemplado que comas lo que te gusta en la semana, a mis pacientes les digo que ellos merecen ese 20, por haber hecho las cosas bien la mayoría del tiempo". "¿Cuántas veces? ¿Qué cantidad? ¿Con qué frecuencia? ¿Cómo que puedo comer de todo?", eran las preguntas que Romano que recibía de sus pacientes, cuando les decía que si la mayoría del tiempo comían bien, podían comer "no tan bien" algunas veces.
La especialista también marcó que colocarle un número y organizarlo de esta manera, le permitió transmitir su mensaje de una manera más clara y organizada. "Sentía que el concepto estaba muy en al aire. Y entonces me inspiré en la ley de Pareto, que es una regla económica que dice que el 80 por ciento de los resultados están dados por el 20 por ciento de tu esfuerzo, me interesó el concepto de que una pequeña cosa te da la mayor parte de tu ganancia", explicó.
Después, respecto a cómo llevar esto al ámbito de la alimentación y organizar el tiempo de acuerdo a los porcentajes, Romno señala que hay que pensar cuántas comidas hacemos en la semana incluyendo desayuno, almuerzo, merienda y cena. Si estos se multiplican por los días de la semana, da 28. Así, de todos esos momentos en los que nos sentamos a comer, pensando que si 23 comidas las hacemos "como se debe", y dejamos cinco para relajarnos, no estar pensando en qué y cuánto comemos, podremos seguir cuidándonos y darnos gustos "sin culpa". A su vez, si este parámetro se lleva a un año, estaríamos cuidándonos 10 meses, y dos no.
"La gente no entiende cómo para bajar de peso puede comer cinco veces a la semana algo que engorde. Pero si hacés 23 comidas bien y 5 mal, no es representativo, salvo que esas cinco comidas se hagan de manera muy excesiva, tampoco la idea es que te duela la panza de comer cada vez que no te cuidás", aclara Romano.
En este sentido, la experta en nutrición resaltó que si bien puede pensarse que la dificultad de esta regla se encuentra en cómo controlar ese 20% de libertad donde uno puede ingerir lo que quiere, el problema suele estar en el 80%. "A un paciente que viene comiendo de manera excedida en todas las comidas, no lo pongo límites en el 20 por ciento, porque sino siento que se genera en la cabeza la idea de una restricción y el objetivo es que en ese 20 por ciento de las veces vos no tengas que estar pensando en la comida, que vos puedas comer lo mismo que venías comiendo antes, que sea tu libertad", sostiene.
Algunas de las recomendaciones para comenzar a realizar esta regla es en primer lugar intentar que la mayor parte del tiempo se incorporen nutrientes de calidad que aporten saciedad. Por eso, lo ideal sería que la mitad del plato lo integren verduras, y que los hidratos y proteínas ocupen la otra mitad. En segundo lugar, se recomienda medir la cantidad. Si el plato es muy grande, se recomienda dejar unos dedos desde el borde antes de llenarlo. Y en tercer lugar, tener un registro de saciedad, y poder detenerse antes de sentirse muy satisfecho, es decir, evitar aquella porción que uno ingiere por que "está rico", o para terminar el plato.
"No hay que irse de un extremo al otro, no es que la pasta engorda y el tomate adelgaza. Pasa mucho que vemos personas que a dieta hacen unos platos divinos en el 80, pero no controlan la cantidad, y si el objetivo es bajar de peso hay que reducirla, porque el carbohidrato de la verdura te suma, la proteína del pollo te suma, la fruta también, entonces es generar un equilibrio", propone.
FUENTE: Télam.
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