Tras un estudio con más de 35.000 varones, Susanna C. Larsson y sus colegas del Instituto Karolinska de Estomocolmo (Suecia) llegaron a la conclusión de que consumiendo un tercio de una taza de chips de chocolate (en torno a 63 gramos) a la semana, el riesgo de sufrir un ictus se reducía en un 17% frente a quienes no consumían este alimento. El efecto positivo, dicen los investigadores, se debe a los flavonoides que contiene, que son antioxidantes, evitan la formación de coágulos y tienen propiedades antiinflamatorias, además de reducir la presión arterial.
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