El último informe del Ministerio de Salud de la Argentina reveló que el 98% de las personas que contrajeron VIH lo hicieron a través de relaciones sexuales sin preservativo.
Un informe elaborado por el Ministerio de Salud de la Nación y UNICEF encendió señales de alerta en Salta atento a que señala que las nuevas infecciones por VIH afectan principalmente a varones adolescentes, un grupo que muestra mayor vulnerabilidad y menos acceso a recursos de prevención.
Según los datos difundidos por los organismos, la mayoría de los diagnósticos recientes en población joven corresponde a varones de entre 13 y 19 años. Este comportamiento epidemiológico refleja una combinación de factores. Alertan que hay menor acceso a información actualizada, dificultades para hablar de sexualidad en ámbitos familiares y escolares, y escasa vinculación con los servicios de salud.
Profesionales que trabajan en territorio señalan que muchos adolescentes llegan al testeo tardíamente, lo que retrasa el inicio del tratamiento y aumenta el riesgo de transmisión.
VIH en Salta: el rol del sistema de salud y la necesidad de reforzar la prevención
Tanto el Ministerio de Salud Nacional como UNICEF remarcan que el test de VIH es gratuito y confidencial en todos los centros de salud y hospitales, al igual que los tratamientos antirretrovirales, que permiten llevar una vida plena y saludable.
Ante los datos del informe, se trabaja en el fortalecimiento de campañas educativas y acciones de promoción del testeo dirigidas específicamente a jóvenes. También se busca ampliar los dispositivos de prevención en escuelas y espacios comunitarios, con el objetivo de derribar prejuicios y garantizar información basada en evidencia científica.
Un desafío para la región
Para Salta, esta tendencia representa un desafío urgente. Especialistas advierten que, sin políticas sostenidas, la brecha entre adolescentes y servicios de salud puede profundizarse. La combinación de educación sexual integral, acceso a preservativos, testeos tempranos y acompañamiento profesional resulta clave para frenar nuevas infecciones y mejorar la calidad de vida de quienes reciben diagnóstico.
El VIH se encuentra en la sangre, el líquido preseminal, el semen, los fluidos vaginales y la leche materna.