Cuando un elogio ayuda y cuando hiere: claves de la psicología de un gesto cotidiano
No todos los elogios son iguales. El contexto define si ayudan, hieren o incomodan. Qué dice la psicología sobre esta forma cotidiana de validar al otro.
Los elogios y los piropos conviven en la vida social, pero no todos impactan igual. Desde la perspectiva de la psicología, las claves no están en la frase en sí, sino en el contexto, la pertinencia y la relación entre quien lo dice y quien lo recibe.
Un elogio puede fortalecer la autoestima, mejorar la confianza y crear vínculos. Pero también puede resultar invasivo, incómodo o incluso activar recuerdos dolorosos si llega en el momento inadecuado o de la persona equivocada.
Así lo explicó la psicóloga Anabella Serventi (MN 76.890), quien analizó qué funciona, qué no y por qué el reconocimiento refuerza la salud emocional.
Contexto y pertinencia: el factor que define todo según la psicología
Serventi hizo una distinción fundamental: “Lo más importante del halago, del elogio, del piropo, es el contexto”. Según indicó, no se trata solo de lo que se dice, sino de si el otro lo puede recibir sin sentirse avasallado o invadido. Los llamados “piropos negativos”, o aquellos esos que buscan exhibir ingenio o astucia, no suelen tener en cuenta a quien los recibe. “No hay conexión con el destinatario del elogio”, señaló. Y eso puede activar inseguridad, miedo o incomodidad.
También advirtió que nadie conoce el historial emocional del otro como una premisa para tener en todo momento. “No sabemos qué traumas o malos momentos puede tener detrás, y algo que parece inocente para uno puede ser demasiado para el otro”, puntualizó la psicologa.
Validación, autoestima y vínculos seguros
Cuando el elogio se da dentro de un entorno de confianza y respeto, el impacto cambia por completo. Según la especialista, “mejora y fortalece los lazos sociales” y activa zonas de seguridad emocional conocidas como apego seguro, donde la persona siente que puede vincularse sin riesgo.
Pero alerta sobre otro extremo: la ausencia total de reconocimiento. “Que no te digan nunca nada genera mucha inseguridad”, explicó Serventi . En esos casos aparecen estilos de apego ansioso o desorganizado, donde el otro nunca termina de saber si lo que hace está bien recibido.
Embed - ANABELLA SERVENTI TJ
Piropo vs halago: no son lo mismo
Serventi también marcó una diferencia entre dos conceptos usados como sinónimos, pero que no lo son. “El piropo tiene que ver más con cuestiones personales o incluso de lo físico, y el halago con conductas, acciones y valores”, remarcó. Para la especialista, elogiar el esfuerzo, el compromiso o la creatividad suele generar efectos más duraderos que elogiar sólo la apariencia.
También hay momentos donde el elogio puede incomodar aunque sea bienintencionado. Se da especialmente en situaciones donde la persona expresa dolor o malestar emocional, como en cuadros depresivos: “Si alguien te dice que está mal y vos le respondés con halagos, lo empezás a incomodar, porque no lo estás escuchando”, explicó.
Para la psicóloga, la regla básica es clara: el elogio funciona cuando acompaña, no cuando tapa.
salud mental y los vínculos (1)
Importancia de la salud mental - Psicología |Foto en Todo Jujuy