Para prolongar la vida útil de tus alimentos colocá una esponja seca en el cajón de frutas y verduras.
Conservar frutas y verduras en buen estado dentro de la heladera suele resultar complicado. El exceso de humedad, la descomposición prematura y los olores desagradables provocan que muchos productos se echen a perder antes de poder aprovecharlos. Existe un truco doméstico simple y práctico para alargar su duración.
Se trata de poner una esponja completamente seca en el cajón destinado a estos alimentos. Este recurso favorece la conservación por más tiempo y, al mismo tiempo, ayuda a mantener la heladera en mejores condiciones, sin humedad ni suciedad acumulada.
Conocé cómo este sencillo método ayuda a mantener frutas y verduras frescas por más tiempo.
Cómo funciona el truco de la esponja en la heladera
El secreto de este truco reside en el poder de absorber líquidos que tiene la esponja. Los compartimentos destinados a frutas y verduras suelen concentrar humedad, una condición que acelera su deterioro y favorece la formación de hongos.
Al ubicar una esponja nueva y completamente seca, esta capta el excedente de agua del ambiente, impide que se acumule en las paredes del cajón y ralentiza el proceso de descomposición de los alimentos. A su vez, ayuda a minimizar los olores desagradables que aparecen cuando los productos empiezan a echarse a perder.
El truco que puede salvar tus frutas y verduras.
Especialistas en conservación alimentaria señalan que regular los niveles de humedad dentro del freezer es una de las estrategias más eficaces para prolongar la vida útil de frutas y verduras y disminuir la proliferación de bacterias.
Beneficios de usar una esponja en el cajón
Prolonga la frescura de frutas y verduras.
Reduce la humedad, evitando moho y hongos.
Minimiza malos olores, manteniendo la heladera más limpia.
Método simple y económico, sin químicos ni productos adicionales.
Cómo funciona el truco de la esponja en la heladera.
Cómo aplicar el truco paso a paso
Optá por una esponja sin uso y completamente seca: evitá aquellas que hayan tenido contacto previo con detergentes, grasa o superficies contaminadas.
Ubicala dentro del cajón de frutas y verduras: puede ir apoyada en una esquina o suelta entre los alimentos.
Controlá su estado cada siete días: si notás que acumuló demasiada humedad, escurrila bien o cambiala por otra nueva.
Higiene periódica: en caso de querer reutilizarla, higienizala con agua caliente y vinagre o con bicarbonato, y enjuagala a fondo antes de colocarla nuevamente.
La esponja absorbe el agua y puede convertirse en un bloque sólido de hielo.
Precauciones a tener en cuenta
Es fundamental optar por esponjas recién compradas y en perfecto estado, evitando reutilizar las de uso doméstico que hayan tocado detergentes o restos de comida cruda.
Conviene revisarlas con regularidad, al menos una vez por semana, ya que si permanecen mojadas por mucho tiempo pueden favorecer la proliferación de bacterias; ante cualquier olor desagradable o exceso de humedad, es mejor desecharlas.
Poner una esponja en la heladera: para qué sirve y cómo aprovechar este truco.
También es importante seleccionar el modelo correcto: se recomiendan esponjas básicas de celulosa, sin superficies ásperas ni aditivos químicos, para reducir el riesgo de contaminación.
Este método doméstico y sin químicos resulta perfecto para quienes prefieren alternativas prácticas y eficientes para prolongar la frescura de los alimentos y cuidar la higiene del freezer. Además, es una opción accesible y fácil de implementar, ya que no requiere insumos específicos ni gastos adicionales.