La correcta refrigeración de los alimentos es fundamental para mantener su frescura, conservar su calidad y, principalmente, evitar el desarrollo de microorganismos que podrían perjudicar la salud. En el marco del Día Mundial de la Refrigeración, Natalia Ávila Carreras, doctora en Alimentos y licenciada en Bromatología (MP A037), explicó cuáles son los principales cuidados que deben tenerse en los comercios y en los hogares.
“La refrigeración es importante porque ayuda a la conservación y a la frescura del alimento, pero lo que más nos interesa es la seguridad”, explicó Ávila Carreras.
Cuando un supermercado, comercio o consumidor interrumpe esa cadena, aumenta la posibilidad de que se desarrollen microorganismos en los productos. Estos pueden provocar enfermedades en las personas que posteriormente consuman esos alimentos.
Por este motivo, la responsabilidad es compartida. Quienes comercializan productos perecederos deben garantizar las condiciones de refrigeración, mientras que los consumidores tienen que trasladarlos y almacenarlos correctamente una vez realizada la compra.
Cómo congelar carne correctamente
Ante la situación económica y los cambios en los hábitos de consumo, muchas familias compran carne, pollo o productos lácteos en cantidad para almacenarlos. Sin embargo, la especialista advirtió que refrigerar y congelar no son lo mismo y que deben respetarse determinados cuidados.
En el caso de la carne, recomendó fraccionarla antes de llevarla al freezer. No es aconsejable congelar una pieza completa, descongelarla para cortar una parte y luego volver a congelar lo que sobra.
Durante ese proceso comienzan a romperse las células que retienen el agua y los nutrientes. Al congelar y descongelar reiteradamente, la carne pierde líquidos, nutrientes y calidad.
La mejor alternativa es organizar previamente las comidas y separar las porciones según el uso que se les dará. Por ejemplo, se puede preparar una cantidad para salsa, otra para milanesas y otra para diferentes comidas.
“Hay que fraccionar y hacer una programación de lo que se va a cocinar”, remarcó la profesional.
Huevos dentro de la heladera: por qué no se recomienda
Uno de los consejos centrales brindados por Ávila Carreras fue evitar colocar los huevos dentro de la heladera, especialmente cuando están junto a productos listos para consumir.
Los huevos pueden contener una carga bacteriana peligrosa, como la salmonella, bacteria capaz de causar una enfermedad transmitida por alimentos. Entre sus principales síntomas pueden presentarse diarrea, vómitos y fiebre.
Además, como se trata habitualmente de un producto de consumo rápido, no sería indispensable refrigerarlo. Al colocarlo dentro de la heladera podría entrar en contacto con quesos, dulces, alimentos abiertos u otros productos que podrían contaminarse.
La especialista recordó que algunas heladeras antiguas incorporaban hueveras abiertas, mientras que modelos más recientes incluyen compartimientos cerrados o directamente dejaron de sumar ese espacio.
Productos envasados: qué hacer después de abrirlos
Las mermeladas, el dulce de leche y otros productos envasados pueden permanecer fuera de la heladera mientras están cerrados, de acuerdo con las condiciones indicadas en su envase. La situación cambia una vez abiertos.
Al destapar una mermelada, por ejemplo, se rompe el vacío que funcionaba como protección. Desde ese momento ingresa oxígeno y el producto pierde las condiciones de esterilidad que mantenía dentro del envase.
Aunque no sea un alimento con una alta probabilidad de contaminación, una manipulación sin las condiciones adecuadas de higiene podría permitir el desarrollo de microorganismos. Por ese motivo, después de abrirlo debe conservarse refrigerado y correctamente cerrado.
Cómo guardar verduras, papas y zanahorias
Las verduras, especialmente los tubérculos y raíces como la papa y la zanahoria, deben lavarse correctamente antes de ser colocadas dentro de la heladera.
Estos productos pueden llevar tierra, suciedad o microorganismos y convertirse en una fuente de contaminación para otros alimentos. Si se ubica una papa o un tomate sin lavar junto a un queso abierto, por ejemplo, podría producirse una contaminación cruzada.
Para reducir los riesgos, las verduras deben estar limpias, secas y almacenadas en el compartimiento correspondiente. También es recomendable evitar el contacto directo con carnes, fiambres, lácteos o alimentos ya cocidos.
El orden de la heladera también protege la salud
La organización interna de la heladera cumple un papel importante. Los alimentos crudos deben permanecer separados de los cocidos y todo producto abierto tiene que guardarse en recipientes cerrados, bolsas herméticas o envases adecuados.
Las carnes, particularmente cuando están descongelándose, pueden liberar líquidos que contaminen los estantes inferiores. Por esa razón, deben colocarse en un recipiente cerrado y en la parte baja de la heladera.
Aunque algunos equipos cuentan con una bandeja para carnes en la zona superior, ese compartimiento debería ser cerrado para evitar posibles derrames. Las heladeras más nuevas suelen incorporar cajones diseñados especialmente para esa finalidad.
La profesional destacó que los recipientes herméticos y las bolsas con cierre son herramientas sencillas que permiten separar los productos y reducir considerablemente las posibilidades de contaminación.
La forma segura de descongelar los alimentos
La manera correcta de descongelar una carne no es dejarla durante varias horas a temperatura ambiente. El procedimiento recomendado consiste en retirarla del freezer y trasladarla a la heladera.
Durante ese proceso debe permanecer dentro de un recipiente cerrado, preferentemente en la parte baja, para evitar que los líquidos entren en contacto con otros alimentos.
También debe impedirse que los productos cocidos convivan sin protección con alimentos crudos. Mantener cada preparación tapada y en un recipiente individual es una medida básica para cuidar especialmente a niños y otras personas que pueden ser más vulnerables a las enfermedades transmitidas por alimentos.
Evitar sobrecargar la heladera
Una heladera excesivamente cargada debe trabajar más para mantener todos los productos refrigerados. Por eso, no es recomendable guardar alimentos que no necesitan frío ni ocupar los estantes sin dejar espacio para que circule el aire.
La regulación del equipo también puede variar según la época del año. La especialista explicó que las condiciones del verano no son las mismas que las del invierno, por lo que resulta necesario controlar la temperatura y evitar que el aparato trabaje de manera innecesaria.
Revisar la organización, mantener la limpieza, separar los productos y respetar la cadena de frío son acciones cotidianas que pueden evitar intoxicaciones y conservar mejor los alimentos. La recomendación central es sencilla: guardar cada producto en el lugar adecuado, utilizar recipientes cerrados y no volver a congelar aquello que ya fue descongelado.
Copyright © Todo Jujuy Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas. Derechos de autor reservados.