El equipo de Avellaneda arrancó de manera inmejorable, ya que a la generación de juego le sumó la efectividad que le había faltado en el cotejo de ida en Asunción y por lo que terminó pagando con aquel 0-1 final.

Ezequiel Barco a los 17 minutos, tras una falta provocada por Fabricio Bustos, puso el primero. Después fue la noche de Gigliotti, el ex Boca Juniors se lució con dos definiciones "de arrastre", con las que desvió sendos balones lanzados desde derecha e izquierda.

El primero fue a los 18 minutos, apenas uno después de la apertura del marcador, tras un centro desde la derecha del volante Maximiliano Meza, que dicho sea de paso perdió los lentes de contacto en el festejo con el goleador.

Y el segundo de la cuenta personal del centrodelantero "rojo" llegó apenas superada la media hora de ese primer tiempo en que se resumieron todas las emociones de la noche, pero en este caso por otro centro bajo que en esta ocasión lanzó de rastrón el uruguayo Gastón Silva.

Claro que entre uno y otro tanto del "Puma" llegó el descuento de los paraguayos que con el 1-2 se metían en la final, cuando después de tres cabezazos en el área de Independiente terminó convirtiendo el volante Ángel Cardozo Lucena.

El arranque del período final llevó a Independiente a meterse demasiado atrás, llevado por Libertad y su intención de buscar la clasificación justamente lanzando centros "que quemaban" en el área local.

Pudo aumentar el “rojo” a los 40 minutos desde los pies de un Barco encendido, que dribbleó a cinco rivales dentro del área y su disparo bajo se fue contra el poste izquierdo del arco defendido por Rodrigo Muñoz.

La no concreción de ese tanto la pagó en el segundo de los cuatro minutos de descuento que otorgó el árbitro ecuatoriano Eoddy Zambrano con un tiro libre en contra por falta de Amorebieta a Salcedo que el propio ex delantero de Banfield, Lanús y Newell's ejecutó pegada al palo izquierdo del arco de Martín Campaña.

Después de esa celebración llegó el alivio, la celebración de unos 10 días inolvidables para Independiente, que volvió a una final de Copa Sudamericana después de la ganada en 2010 con Antonio Mohamed como entrenador, ante un marco de público que hizo reverdecer recuerdos de los grandes, de los que trae desde esa historia fecunda que de la mano de Holan quiere refundar.

Ahora llegará la hora de otra final copera, esa que de ganarla le dará el pasaje a la Libertadores, que lo tiene como el más campeón con siete títulos. Para eso debe superar a Flamengo o Junior, de Colombia.

La primera final tendrá lugar el miércoles 6 de diciembre en Avellaneda y la revancha el 13 en Río de Janeiro o Barranquilla.

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