Humanizar mascotas no siempre implica un problema, pero puede afectar su bienestar cuando se dejan de lado sus necesidades como perros o gatos. Así lo explicó Alejandra Feld, veterinaria, etóloga y docente de Bienestar Animal de la Facultad de Veterinaria de la UBA, en diálogo con Canal 4.
Mascotas: qué significa humanizarlas
En los últimos años cambió la forma en la que muchas personas se relacionan con sus animales de compañía. Perros y gatos pasaron de vivir principalmente en patios o espacios separados a compartir la intimidad del hogar, dormir cerca de sus tutores y ocupar un lugar cada vez más importante dentro de las familias.
Alejandra Feld explicó que este cambio también responde a transformaciones sociales más amplias. “Ha cambiado la forma incluso en la que nos relacionamos entre humanos. ¿Cómo no va a cambiar la forma en la que nos relacionamos con otros seres vivos también?”, señaló durante la entrevista.
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La importancia de saber cuidar a nuestros perros y gatos.
La especialista remarcó que el problema no es el cariño ni el vínculo afectivo. La dificultad aparece cuando, por tratar a un animal como si fuera una persona, se desconocen sus necesidades reales como especie.
“Muchas veces las conductas asociadas a la humanización lo que hacen es desconocer un poco las características propias de la especie”, advirtió Feld.
Humanizar perros y gatos: cuándo puede ser un problema
La veterinaria explicó que no todas las conductas deben analizarse de la misma manera. Por ejemplo, que un perro duerma en la cama con su tutor no necesariamente está mal, siempre que no existan conflictos de conducta y que se respeten sus necesidades como perro.
El punto central, según Feld, es reconocer que los animales tienen necesidades fisiológicas y también comportamentales. Las primeras suelen estar más claras: comer, tomar agua, hacer pis y hacer caca. Sin embargo, las necesidades de comportamiento muchas veces quedan relegadas.
En el caso de los perros, la especialista recordó que son animales sociales y gregarios. Necesitan contacto con otros perros, con personas y, en algunos casos, con animales de otras especies. También necesitan explorar, oler, moverse y conocer espacios nuevos.
“Pasear le presenta un mundo de novedades que el perro necesita vivir, porque es perro, necesita oler el mundo, necesita explorar, conocer lugares nuevos”, explicó.
Por eso, vivir en una casa con patio no reemplaza necesariamente el paseo. Muchas veces se cree que, por tener espacio, el animal no necesita salir, pero el paseo cumple una función clave para su bienestar.
Rutinas, límites y bienestar animal
La humanización también puede aparecer en situaciones cotidianas como vestir a una mascota, llevarla en cochecito, tratarla como un bebé o modificar sus rutinas según hábitos humanos. Feld aclaró que cada caso debe analizarse de manera particular, pero insistió en que es importante no perder de vista la naturaleza del animal.
“El perro tiene necesidades de perro, no de humano. El gato tiene necesidades de gato y no de humano”, sostuvo la veterinaria.
Entre los aspectos importantes para el bienestar animal aparecen las rutinas, el ejercicio, los límites, la exploración, el contacto social y la posibilidad de expresar comportamientos propios de cada especie.
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Puede afectar su bienestar si se desconocen sus necesidades como especie.
En ese sentido, la especialista señaló que conocer al animal con el que se convive es fundamental. No alcanza con pensar en “los perros” o “los gatos” de manera general, sino también en las características de cada individuo: su edad, personalidad, historia, miedos, energía y forma de vincularse.
El cariño no debe reemplazar sus necesidades
La especialista fue clara: querer mucho a una mascota no está mal. El problema aparece cuando el afecto se expresa de una manera que termina generando ansiedad, estrés o falta de estímulos adecuados.
Feld también fue consultada sobre si la llegada de una mascota puede generar celos en niños. En ese punto, aclaró que los celos humanos no son su ámbito específico, aunque señaló que, en su experiencia, muchas veces los chicos se entusiasman ante la llegada de un perro o un gato a la familia.
La clave, según la mirada de la etología y el bienestar animal, está en construir un vínculo afectivo responsable. Esto implica brindar cariño, pero también respetar lo que cada especie necesita para vivir bien.
Humanizar a una mascota no siempre es dañino, pero puede convertirse en un problema cuando se olvida que un perro necesita comportarse como perro y un gato como gato.
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