La presencia de vitamina B1 en la dieta se asoció a un aumento en la frecuencia de evacuaciones intestinales.
Un grupo de científicos halló una relación entre la vitamina B1, abundante en productos de consumo diario, y la regularidad del tránsito intestinal, así como su influencia en la dinámica del aparato digestivo, un avance que podría cambiar la forma de entender y tratar distintos problemas gastrointestinales.
Según el estudio, la asimilación de la vitamina B1 —o tiamina— tendría un rol determinante en la velocidad con la que los alimentos recorren el tracto digestivo, lo que plantea nuevas preguntas sobre cómo se combinan los factores genéticos y la alimentación en el funcionamiento del sistema digestivo.
La motilidad digestiva depende de la interacción entre dieta, metabolismo de la tiamina y genética individual.
Los detalles del estudio publicado en Gut
Así lo revela una investigación de amplio alcance difundida en la publicación científica Gut, realizada por un equipo encabezado por Mauro D’Amato, investigador de la Universidad LUM Giuseppe Degennaro, en Italia, y del centro CIC bioGUNE, en España.
Entre los resultados más relevantes del trabajo, se destaca la identificación de dos genes vinculados al traslado y al control de la vitamina B1, cuya presencia mostró una marcada correlación con la regularidad de las deposiciones.
La vitamina B1 —o tiamina— cumple un papel central en la movilidad del intestino, es decir, en el mecanismo que permite el desplazamiento del contenido alimentario a lo largo del aparato digestivo.
El estudio identificó 21 regiones genéticas implicadas en la regularidad de las deposiciones humanas.
Los investigadores subrayan que, aunque se observó una relación, la regularidad de las evacuaciones fue evaluada únicamente como un indicador aproximado, sin considerar aspectos como la textura de las heces, la presencia de dolor u otras manifestaciones gastrointestinales.
Asimismo, señalan que los vínculos genéticos identificados no implican una relación causa-efecto y que la información obtenida a partir de encuestas dietarias autodeclaradas podría introducir márgenes de error en los resultados.
Cómo descubrieron la relación vitamina B1 y frecuencia intestinal
La investigación fue encabezada por D’Amato junto al autor principal, Cristian Díaz-Muñoz, investigador posdoctoral del Laboratorio de Genética Gastrointestinal del CIC bioGUNE, en el País Vasco, y se basó en el análisis de datos genéticos y clínicos de más de 268.000 individuos con ascendencia europea y del este asiático.
Dos genes mostraron fuerte vínculo con la función intestinal y el uso de vitamina B1.
Para el estudio se emplearon herramientas informáticas de alta complejidad, que permitieron detectar cuáles eran los genes y mecanismos biológicos con mayor vínculo con la actividad del intestino. El cruce de millones de variantes genéticas llevó a la detección de 21 zonas del genoma asociadas al ritmo de las evacuaciones, varias de ellas sin registros previos relacionados con funciones digestivas concretas.
Según detallaron los autores, numerosos genes involucrados forman parte de circuitos biológicos ya conocidos por intervenir en la digestión, como los procesos ligados al metabolismo de los ácidos biliares y a la comunicación nerviosa que regula las contracciones coordinadas del intestino.
El hallazgo más relevante apareció cuando el equipo científico puso el foco en dos genes clave, vinculados al funcionamiento de la vitamina B1. Se trata de SLC35F3 y XPR1, ambos implicados en los mecanismos que regulan el traslado y la activación de la tiamina dentro del cuerpo.
La vitamina B1 está presente en cereales integrales, semillas, legumbres, carnes, arroz integral y frutos secos.
Con el objetivo de evaluar si esa señal genética tenía un correlato en la vida diaria, los especialistas revisaron información nutricional proveniente del Biobanco del Reino Unido.
A partir de ese análisis, observaron que quienes incorporaban mayores cantidades de vitamina B1 en su alimentación registraban, en promedio, una mayor frecuencia de evacuaciones intestinales.
No obstante, los científicos advirtieron que el impacto no se repetía de la misma manera en todas las personas, ya que la respuesta a la tiamina variaba según el perfil genético de cada individuo. En concreto, el vínculo entre el consumo de esta vitamina y la regularidad intestinal estuvo condicionado por distintas variantes de los genes SLC35F3 y XPR1, evaluados en conjunto mediante un puntaje genético integrado.
Cuál es la vitamina que ayuda a regular el tránsito intestinal, según una nueva investigación.
“Construimos un mapa de las vías biológicas que marcan el ritmo intestinal, y resultó llamativo lo que señalaba con tanta fuerza el metabolismo de la vitamina B1, junto con mecanismos ya conocidos”, señaló Díaz-Muñoz en un comunicado oficial.
La vitamina B1, también conocida como tiamina, cumple un rol fundamental en la producción de energía y en el buen funcionamiento del sistema nervioso. De acuerdo con los National Institutes of Health, estos procesos incluyen la actividad de los nervios y músculos responsables del desplazamiento de los alimentos a lo largo del tracto digestivo.
Los resultados del estudio apuntan además a un vínculo fisiológico relevante entre la regularidad del tránsito intestinal y el síndrome del intestino irritable (SII), un trastorno que impacta a millones de personas en distintos puntos del planeta.
Un estudio con más de 268.000 participantes halló que su presencia en la dieta se asocia con amplios beneficios.
“Los problemas de motilidad intestinal son la causa principal del SII, el estreñimiento y otros trastornos comunes”, explicó el profesor Mauro D’Amato. “Pero la biología subyacente es muy difícil de determinar. Estos resultados genéticos destacan vías específicas, en especial la vitamina B1, como pistas susceptibles de estudio para la siguiente etapa de la investigación, que incluye experimentos de laboratorio y estudios clínicos cuidadosamente diseñados”, concluyó el especialista.
Dónde se encuentra la vitamina B1
De acuerdo con el National Institutes of Health de Estados Unidos (NIH), la vitamina B1, conocida como tiamina, cumple un rol clave en la transformación de los nutrientes de la dieta en la energía que el cuerpo utiliza a diario. Además, resulta esencial para el desarrollo, la maduración y el correcto desempeño de las células.
Un equipo de investigadores vinculó la vitamina B1, presente en alimentos cotidianos, con la frecuencia de los movimientos intestinales y el control de la motilidad digestiva.
Este nutriente está presente de forma natural en numerosos alimentos y también se incorpora a productos enriquecidos. Las dosis aconsejadas de tiamina pueden alcanzarse a través de una alimentación variada, que incluye, entre otros, los siguientes alimentos:
Productos integrales y alimentos fortificados como el pan, los cereales, las pastas y el arroz
Carne (en especial de cerdo) y pescado
Legumbres (como los frijoles negros y la soja), semillas y nueces