Opinión. 

Bullying: la discriminación racista es causa en las escuelas

Por Romina Tarifa, licenciada en Psicopedagogía y Presidenta del Colegio Profesional de Psicopedagogos de Jujuy.

Por  Lic. Romina Tarifa

No podemos negar que, en Argentina, el racismo esta naturalizado, que existe la discriminación, los discursos de odio y otras acciones violentas que usualmente se desencadenan por el color de piel, el lugar de procedencia y nuestra forma de hablar. Sin embargo, somos conscientes que ningún niño/a nace racista, lo aprenden en su entorno familiar, en las calles, en las escuelas y en el mundo de las redes sociales.

Constantemente estamos hablando de diversas situaciones de bullying que se viven en las escuelas, es decir, de las relaciones que se llevan a cabo entre niños, niñas y adolescentes a través del hostigamiento físico, verbal y digital. Lo que implica acciones de discriminación, acoso, amenazas, agresiones, golpes, insultos y violencia digital, entre otras formas, donde hay una intención explicita de dañar al otro y se actúa con complicidad de un grupo de espectadores o aliados, durante un tiempo extenso, es persistente la violencia.

Al momento de reflexionar sobre las posibles causas y factores que influyen en estas relaciones violentas adquiere notable protagonismo la discriminación racista. Si realmente nuestro propósito es prevenir y frenar el bullying, es necesario crear una cultura antirracista que no discrimina y valore la diversidad cultural, educando para dejar de lado los prejuicios y falsas creencias sobre las personas de color marrón como así también cuestionar la sobrevaloración de las personas blancas y rubias.

Una adolescente jujeña, Wara, en el marco de la Fiesta Nacional de los Estudiantes expreso “Nosotras también somos hermosas tal como somos. Soy una joven indígena de piel marrón. Tengo la suerte de estar relacionada con varias culturas, gracias a mi familia siempre estamos relacionados con diferentes comunidades que nos brindan su cultura”. Ella también se refirió a que vivió situaciones de discriminación en diferentes escuelas a las que asistió y no solo de sus compañeros, también por parte de los adultos docentes.

Pero ¿Qué es la discriminación? La misma se refiere a las acciones de hostigar, agredir, maltratar, aislar y excluir a cualquier grupo social. Significa establecer una distinción que tenga la intención de impedir y anular el reconocimiento de los derechos. Frente a los casos de bullying, con la discriminación se está impidiendo tanto el derecho a la identidad cultural como el derecho a acceder a la educación de forma segura y libre de violencias.

Fuimos testigos de una de las tantas escenas que se difunden en los medios de comunicación, me refiero a “Déjame hablar mono”, la cual fue la expresión racista y discriminatoria que una famosa realizo contra la famosa Anamá Ferreira, frente a esto la víctima se retiro del programa y se expresó en repudio a lo que vivió. Ella es inmigrante de Brasil y vive en nuestro país hace muchos años, expreso “Un chico lo ve y lo repite en el colegio, es doloroso. El racismo está impregnado en la gente, de alguna manera sale el racismo contra los negros, peruanos, bolivianos. Todo es racismo y a la persona le duele. En Brasil hay un dicho que dice que ustedes son blancos no saben lo que es sufrir una ofensa por el color de piel.”

No basta con no ser racista se necesita que seamos antirracistas, que podamos prevenir e intervenir cuando sucedan para que estas acciones no se dejen pasar naturalmente y como si fueran permitidas. El racismo sale y se expresa de diferentes formas, asociamos los colores negro y marrón con “gente mala”, delincuentes, con connotaciones negativas y relacionadas con algo que rechazamos sin entender sus razones. ¿Por qué decimos “trabajo en negro” asociándolo con un trabajo que está en malas condiciones laborales y que nadie desea tenerlo?. O ¿Por qué decimos que el color rosa claro o color crema es un color de piel, acaso es el único color de piel o es el que más valor le otorgamos?.

Esto implica que cuando hablamos de racismo tenemos que pensar en la Xenofobia y en la Aporofobia, ambos términos se refieren a que no solo rechazamos a los extranjeros porque generalmente a los turistas, cantantes y otros famosos los admiramos y les abrimos las puertas de nuestras casas y país. Lo que sucede en realidad es que rechazamos a los inmigrantes que están en situación de pobreza, a los migrantes pobres.

El racismo violenta, genera dolor, priva de derechos a los niños, niñas y adolescentes y generan múltiples consecuencias en sus vidas. Un ejemplo de un abuso escolar racista fue lo que vivió en 2018, una niña de 9 años de edad, de nacionalidad boliviana, era estudiante en una escuela en Buenos Aires y sufrió bullying por racismo tanto por parte de sus compañeros y también por docentes. Solo por ser de nacionalidad boliviana, la intimidaban y se burlaban de ella con la intención de dañarla de forma persistente en el tiempo.

Vivió acosos físicos y verbales con expresiones como “India de mierda”, “boliviana”, “bolita”, “regrésate a tu país” y “habla como una persona normal". La niña se suicido y dejo una carta en la que decía que estaba harta de ser boliviana, que ya no aguantaba tanto dolor y que lo mejor era irse en paz. (Revista Terrorindies).

Estamos atravesando un cambio de paradigma que necesitamos resignificar. Hasta el 2010 el 12 de Octubre era considerado el “Día de la raza”, actualmente se denomina “Día del respeto por la diversidad cultural”. Por su parte, esto se debe a que el Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y Racismo (INADI) impulso la sanción y aprobación del decreto 1584, porque la expresión de la raza tendía a favorecer las reivindicaciones racistas desconociendo que la división de la humanidad en “razas” carece de validez científica, lo que constituye en la actualidad una concepción político-social errónea. La denominación de diversidad cultural asigna valor a nuestra Constitución Nacional y diversos tratados y declaraciones de derechos humanos a la diversidad étnica y cultural de todos los pueblos”. En estos tiempos no podemos seguir sosteniendo que las personas blancas y rubias son mejores personas que los demás o bien que se merecen mejores oportunidades para desarrollarse, esto que parece absurdo, es lo que sigue predominando en nuestros entornos porque el racismo lo tenemos naturalizado.

Por estas y por otras innumerables razones que no solo ocurren en nuestro país, es de carácter urgente y relevante abordar el racismo de forma contundente desde el Estado, las escuelas, los medios de comunicación, la Justicia y la sociedad en su conjunto. Coincido con lo que expone Daniel Mato, Doctor de Ciencias Sociales e Investigador del CONICET quien expreso que la sociedad argentina es tan racista que ni siquiera se da cuenta de su racismo. Reconoce que necesitamos una ley que establezca la capacitación obligatoria en prevención y erradicación del racismo para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todas sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación y desde ahí en todas las provincias. Lo cierto es que nos están faltando la sanción de leyes que condenen todo tipo de discriminación como el racismo.

Romina Tarifa
Presidenta del Colegio Profesional de Psicopedagogos de Jujuy
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