La devaluación del peso frente al dólar , que se aceleró en las últimas semanas, tendrá efectos en cadena sobre los precios de toda la economía en el mediano y el largo plazo. El combustible, las propiedades, la canasta básica, los medicamentos y muchos otros precios impactarán en el bolsillo.

Canasta básica y remedios

Algunos precios, sin embargo, sufrirán un golpe más directo que se notará de inmediato en los consumidores. Se trata principalmente de los bienes importados, entre los que se cuentan variedades muy cercanas al gusto y a las necesidades del consumidor argentino que van desde remedios, bananas y carne de cerdo hasta motos, atún en lata y consolas de videojuego, para citar algunos ejemplos.

Hay una regla sencilla para entender por qué los productos importados costarán más. El comercio internacional se maneja en dólares, de manera que si se necesitan más pesos para comprar un billete norteamericano, hacerse del bien al final del camino requerirá un desembolso mayor en moneda local pese a que su precio en dólares no haya cambiado.

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La lista está dominada por los remedios. Según cifras oficiales, con compras por US$867 millones para venta por menor, lideran una lista de 20 bienes de consumo que se importaron el año pasado. La cifra incluye desde productos oncológicos hasta insumos de menor importancia que sólo se fabrican fuera del país.

En los casos en que los medicamentos son cubiertos por una obra social o por el Estado a través del sistema de salud pública, el usuario final no notará los cambios (aunque sí quienes se los proveen).

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En segundo término se ubican las motos, que en varios de sus modelos posiblemente sufran aumentos de precios en pesos. El año pasado treparon 89% las compras al exterior de unidades de hasta 250 centímetros cúbicos. Fueron 363.908 motos por las que se pagaron US$ 324 millones, que representaban $6.130 millones y hoy, poco menos de $8.100 millones. En promedio, el comerciante necesitará más de $5400 adicionales para hacer frente a cada unidad, de los cuales probablemente intentará pasar la mayor parte a la factura que paga el cliente final.

Carnicerías y verdulerías

La devaluación también se notará en las verdulerías y en las carnicerías. Sucede que muchos de los productos que allí se venden provienen en parte desde fuera del país y su precio está atado al dólar. Es conocida la sensibilidad de la palta a los movimientos del billete verde. Sin embargo, no está en el top 20 de bienes de consumo más importados.

Distinto es el caso de las bananas, que también vienen de afuera. El año pasado se importaron más de 485.000 kilos (por encima de los 433.466 del año anterior) y se pagaron US$239 millones. Su traslado a precios dependerá de la decisión de los importadores y la predisposición de los consumidores a convalidarlo.

En el caso de la carne, la situación también es compleja. Por un lado, el país es exportador de productos vacunos, que tienen un mercado exterior fijado en dólares. Esa condición empuja al alza los valores en los mostradores.

A eso se suma que otros productos se importan en grandes cantidades. El ejemplo más evidente es el del cerdo, cuyas compras van en aumento. El año pasado fueron 33 millones de kilos por casi US$105 millones.

Algo similar pasa con los enlatados de atún, de los cuales se compraron más de 16 millones de kilos el año pasado.

La diversión también pagará una parte de la devaluación. Sucede que entre los bienes de consumo que más se importan están las populares videoconsolas, como la PlayStation y la Xbox. El año pasado entraron 1.561.821 unidades, un 66% más que en 2016. Sus valores están altamente dolarizados.

El último día hábil del año pasado el dólar costaba $18,92 según el promedio de cotizaciones del Banco Central. Ayer, la cifra había ascendido a $24,67. De manera que para quien gana en pesos comprar bienes en dólares se encareció en más de 30%.

El nivel de importaciones es una de las polémicas con las que convive el Gobierno. Según la Casa Rosada, tanto en relación con el PBI como en dólares, las compras al exterior son menores a las del período 2011-2013, por ejemplo. Las importaciones de 2017 llegaron a US$67.000 millones.

El problema, sostienen, es que las exportaciones fueron de US$ 58.500 millones el año pasado y aportaron a construir un creciente déficit comercial. La Casa Rosada amortigua ese rojo con otro argumento: casi US$8 de cada US$10 de las importaciones de 2017 se relacionan con la producción.

Bienes inmuebles

Por otra parte, la devaluación frenó el aumento de las propiedades y afirman que podrían bajar en los próximos meses.

En la maratón de los precios de las propiedades , 2017 constituyó un momento de velocidad y de recorrido de distancias largas. La carrera se complicó en el primer semestre de 2018: la zancadilla de la devaluación frenó el avance y, según los analistas, probablemente llegue un período de reacomodamiento. Luego de que el metro cuadrado en la Ciudad de Buenos Aires tocara un máximo el año pasado-US$2750 para la zona norte de la Capital, el valor más alto en 37 años-, hoy tanto inmobiliarios como desarrolladores coinciden en que la tendencia alcista se terminó o, al menos, continuará pero muy tímidamente.

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Los especialistas están de acuerdo en que los efectos de la devaluación, que ya lleva acumulado un 20,1% de depreciación del peso desde el 24 de abril hasta ayer, todavía no pueden medirse en toda su extensión. Sin embargo, hay tres vertientes de proyecciones con respecto al precio: que la suba se terminó; que seguirá, pero a menor ritmo o que habrá bajas. También hay historias mínimas pero reales: corredores inmobiliarios que en los últimos 21 días de incertidumbre cerraron operaciones de usados con descuentos en el orden del 10%.

El primer escenario de estancamiento de precios se da especialmente en departamentos usados, cuya demanda está un tanto enfriada por los inconvenientes con los créditos hipotecarios . Hubo operaciones que se cayeron por la imposibilidad de juntar dinero extra, o tomadores que se retractaron ante un escenario menos estable.

"Desde septiembre venían creciendo fuerte con los préstamos, y ahora esa subida encontró una pausa, sobre todo por las contraofertas de los potenciales compradores, que piden descuento, y la mayor predisposición de los propietarios de negociar más agresivamente los valores", analiza Gabriel Brodsky, director de la desarrolladora e inmobiliaria Predial.

Invertir en pozo en pesos, una oportunidad

Según Hernán Nucifora, de Global Investments, con la devaluación se abre una oportunidad para lo que son departamentos en pozo en pesos. Propone recurrir a un fideicomiso en pesos con precios concertados y no al costo. "Más allá de que hay costos de la construcción como el hierro y el aluminio, que se incrementarán con el dólar, son un componente menor en el valor del metro cuadrado. Nosotros tenemos respuesta con los departamentos que se comercializan en pesos. La lista de precios bajó un 15% y el índice de la Cámara de la Construcción aún no trasladó aumentos", apunta.

Sin embargo, la ventana de oportunidad podría ser corta. "No veo que con esta suba del dólar resurja el pozo. Esta oportunidad va a ser por poco tiempo, un acotado plazo de tiempo", vaticina Gómez Picasso. En cuanto a las ventas, dice que el mercado va a seguir demandando, pero no tanto. "Estábamos en niveles récord y ahora vamos a ir a un número de operaciones promedio. Se van a estabilizar y no van a seguir creciendo. Igual la gente va a volver al crédito porque los alquileres siguen subiendo", concluye.

Combustibles

En medio de la tensión en la economía por la devaluación del peso frente al dólar, el Gobierno y las petroleras pautaron un congelamiento en el precio de los combustibles.

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El incremento que experimentó la divisa norteamericana en los últimos días puso presión sobre el importe de naftas, ya que el petróleo se comercializa en billetes verdes. Durante el año pasado, el Gobierno permitió la liberación de los combustibles para que el mercado local funcione como la mayoría de los internacionales.

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Se pautó que durante 60 días el precio de combustible no variaría, lo cual aseguró a los usuarios que se mantendría estable por lo menos hasta principio de julio.

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