Según una encuesta nacional a familias realizada por el Observatorio Argentinos por la Educación, nueve de cada diez instituciones educativas usan Whats App a la hora de enviar las tareas y comunicarse con los chicos y chicas. Pero estos no son solo datos, son datos que a la vez esconden posibilidades tecnológicas y de accesibilidad a la información como también acompañamiento a la hora de aprender por parte de los más chicos.

Educación en tiempos de pandemia

Con estos datos, Fabio Tarasow, miembro del equipo investigador y referente de Educación y Tecnología Flacso, dijo que “la pandemia disparó situaciones creativas para tratar de recomponer el vínculo entre el maestro y los chicos en cuanto al aprendizaje. Pero, ahí se vieron gran variedad de respuestas. Hay maestros y escuelas que pudieron rápidamente pensar, equivocarse y aprender de los errores; y hay otros que se fueron quedando con situaciones muy pobres en la posibilidad de hacer algo con los chicos creativo y didáctico con los chicos”, expuso Fabio Tarasow.

Esta situación de pandemia nos puso a prueba a todos, no solo en el ámbito de la educación, sino como sociedad en general, “es el momento donde se ve la vitalidad de los docentes para explorar” y buscar las maneras de conseguir la atención de los chicos y chicas.

En cuanto a la modalidad de clases virtuales y de logar los contenidos, Fabio advirtió que en la Argentina, la mayoría de las escuelas trabajan con Whats App, donde “se ven muchas ventajas, pero también desventajas”.

En este nuevo universo, existe algo primordial que es la “reconstrucción del vínculo y contacto entre docentes y chicos”, que mediante este dispositivo Whats App solo se traduce en enviar tareas.

“A mi particularmente me preocupa. Esto de enviar tarea supone que los chicos aprenden haciendo la terea solos, o por lo menos sin los docentes. Pero el trabajo del docente es mucho más complejo. El trabajo del docente es administrar la terea, es evaluar, revisar, ver errores y hacer el seguimiento de los chicos” comentaba el investigador.

En “esta nueva normalidad” a la cual todos nos estamos adaptando, por diferentes motivos, el Whats App es la herramienta más utilizada, pero resulta pobre a la hora de ver las relaciones pedagógicas con respecto al trato con los alumnos.

El dispositivo masifica la información sin ese espacio de seguimiento, enseñanza y aprendizaje propio en las aulas.

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Educación en pandemia

Educación en pandemia

Chicos y chicas como nativos tecnológicos

Por otro lado, y vinculado a las redes sociales mucho se habla sobre el entendimiento que tienen los chicos a la hora de estar frente a un dispositivo. En este marcan existe la premisa de “los niños como nativos tecnológicos y los adultos a quienes nos cuenta más adaptarnos en el caso de los docentes”. Esto, a la hora del análisis resulta no ser tan así.

Se supone a los adultos como más reacios y ajenos a la tecnología y los chicos como nativos digitales, sin embargo los estudios demostraron que no es tan así.

“Si bien los chicos que usan las tecnologías pueden hacerlo desde lo intuitivo, esto no significa que los chicos entiendan que es lo que está pasando” explicación Fabio. En esta acción mecánica los chicos y chicas no descubren la implicancia de los que están haciendo, no razonan sobre lo que se les plantea, no logran entender por qué están leyendo tal texto ni el significado de la cuenta que están haciendo.

En este transitar, “el docente debe acompañar. El adulto, el docente es quien pone el medio crítico para guiar a los niños y apunta a generar razonamientos lógicos al espíritu explorador de los más chicos”.

“Tenemos que poner fin a este concepto de pensar que los chicos entienden porque les es más simple explorar”, los chicos no entienden de la nada, este mecanismo lo hacen se manera automática, no significa que aprendan el contenido de lo que están haciendo.

Partiendo de las estadísticas que denuestan que 9 de cada 10 escuelas primarias usan WhatsApp, aparecen en cada hogar una lista de dificultades a la hora de aprender.

En este ámbito, Fabio apuntó a que “la pandemia desnudó las desigualdades que hay en el en el acceso a la tecnología en diferentes aspectos”:

1 - qué acceso tienen a internet o con qué velocidad o calidad

2 - con qué dispositivo o con cuántos dispositivos cuenta cada familia

3 - quién puede acompañar a los niños en el uso de estos dispositivos

Con estos 3 interrogantes surgen múltiples desigualdades en la Argentina. Estas limitaciones de la accesibilidad, conectibilidad y tipo de dispositivos es donde se tienen que adaptar las familias y los niños a la hora de estudiar.

Con estos datos, la brecha digital que existe es muy grande. “Debemos reconstruir la situación y tratar de eliminar estas brechas, porque son muy desiguales las realidades de cada familia”, Finalizó Fabio.

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Con respecto al pedido de ADEP en la provincia de Jujuy, el investigador del observatorio de Educación apuntó a las desigualdades de cada familia, cada entorno y cada persona, en especial de los docentes.

“El trabajo de los docentes que están tratando de reconvertirse es algo extenso y extenuante que lleva más trabajo que el presencial. Hay que encontrar el punto de equilibrio entre lo urgente y lo necesario de la escuela y preservar el equilibrio psicofísico de los docentes”.

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