Opinión.. 

La costumbre de persistir en los errores

Un nuevo accidente entre trenes, el Senado retoma en comisiones la Ley Bases, un paro sin gloria, y mucho más para arrancar la semana.

Por  Alberto Siufi

Doce años pasaron de lo que se conoció como la Tragedia de Once. Un tren sin frenos que pasó de largo en una estación y que ocasionó más de un centenar de heridos y 52 fallecidos. Una tragedia que, sin lugar a dudas, nos marcó a todos los argentinos.

A partir de ese suceso, que enlutó a todo al país, surgieron algunos indicios de que la cosa podía a cambiar. El sistema de trenes en la Argentina, que estaba totalmente abandonado, comenzó a tener inversiones y a mostrar mejoras a partir de la adquisición de nuevas formaciones en China.

Todo parecía encaminarse a dejar de lado la terrible corrupción que se venía dando para pasar a tener un sistema que piense en los pasajeros y que sea controlado de forma eficiente por parte del Estado. Pero, lamentablemente, con el correr de los años, nada de esto sucedió.

Hoy, a más de una década de esa tragedia, siguen estando los mismos problemas de siempre. Hace más de 7 años que no se compra ningún repuesto, ni se hace el mantenimiento correspondiente a toda la infraestructura.

El sistema de trenes argentinos, que es la empresa con más empleados estatales del país -más de 30.000-, genera quebrantos permanentes y hay que inyectarle millones de dólares por mes para que pueda afrontar los costos y seguir funcionando.

Si bien, se habilitaron nuevas líneas de transporte, como la de Mendoza a Buenos Aires, hay que decir que la misma lamentablemente tiene una demora de nueve horas para completar el trayecto, lo cual nos hacer rememorar a aquellos tiempos que se contabilizaban hace más de 50 años.

La conducción gremial que, en el año 2012 -con el Pollo Sobrero a la cabeza- salió fuertemente a denunciar la permanente falta de inversión y el mal estado de las formaciones y de las vías, hoy está completamente mudo, al igual que lo hizo en los últimos cuatro años.

Nadie advirtió lo que estaba pasando en la empresa: el mal estado de las formaciones, el desguace que se hace de algunas líneas para armar otras, el robo de cables, la falta de señalizaciones, la ausencia de balizamientos y la carencia de semáforos, entre otras cosas.

Todo esto se conjugó para que el día viernes tengamos que ser testigos nuevamente de un incidente ferroviario en la Argentina, el cual, gracias a Dios, no reportó ningún fallecido.

La suerte estuvo de nuestro lado y solamente se puede hablar de casi un centenar de heridos, pocos de gravedad.

No obstante de esto, el hecho pudo haberse convertido en una tragedia de gran magnitud si la formación hubiera ido a la velocidad que acostumbra a ir. Normalmente el tren suele circular a 80 km por hora en la zona del incidente, pero, por la falta de un semáforo, se había elevado una advertencia y el maquinista tan sólo circuló a 40 km por hora.

La verdad que parece increíble que no hayamos aprendido nada de lo que pasó en el año 2012, donde a consecuencia de lo sucedido terminaron varios funcionarios presos y se le generó un gran dolor de cabeza a la entonces gestión kirchnerista.

Pasan los años y seguimos repitiendo los mismos errores. Y encima de esto, como cada incidente que se sucede en la Argentina, aparecen los oportunistas que buscan sacar algún provecho de la situación, como si nada tuvieran que ver.

Mal que les pese, lo acontecido tiene que servir para una profunda reflexión y no para el caradurismo.

Señalar al gobierno de Milei -con cinco meses de gestión- como el responsable el tema es, como mínimo, un signo más de la constante falta de autocrítica que impera en la República Argentina.

El Senado pone reparos a las leyes libertarias

En la semana que pasó, el Senado comenzó a tratar los proyectos de Ley Bases y de Pacto Fiscal que arribaron desde Diputados con media sanción.

Para tal fin, durante las jornadas del martes, miércoles y jueves se llevaron a cabo las reuniones y los trabajos correspondientes en el marco de las comisiones.

Si bien, hasta aquí todo marchó acorde al plan libertario, la pretensión oficialista de obtener dictamen no pudo concretarse.

A raíz de varias de observaciones que tienen que ver con el bloqueo, con la reversión del Impuesto a las Ganancias, con el RIGI, con las empresas a privatizar y con algunas situaciones en la delegación de facultades, los proyectos del Gobierno nacional no obtuvieron los acuerdos necesarios y se pasó a un cuarto intermedio hasta este el lunes.

El kirchnerismo, que en un momento parecía resquebrajarse, finalmente se abroqueló y sus 33 senadores se mostraron firmes en su postura de bloquear los proyectos.

A esto también tenemos que sumarle la posición de los senadores Martín Lousteau, Juan Carlos Romero y Guadalupe Tagliaferri, quienes marcaron fuertemente sus diferencias con algunos puntos de los proyectos e impidieron que el tránsito por comisión sea un mero trámite para el oficialismo.

Todo indicaría que, a partir de los reparos que se evidenciaron en este claustro, el Gobierno nacional estaría dispuesto a ceder y a llevar adelante algunos cambios en la redacción final de los proyectos, con el fin de poder tener -por fin- sus primeras leyes sancionadas.

Este lunes se abrirá de nuevo el debate y veremos si finalmente bajan al recinto esta semana las leyes libertarias para su debate y posterior aprobación en general.

Más allá de esto, lo que ya se presume es que habrá cambios en los textos oficiales y el paquete de leyes deberá volver a la Cámara de Diputados para su aprobación definitiva.

Finalmente, y a partir de todo lo acontecido, lo que si queda claro es que el presidente Milei no va a disponer de sus primeras leyes para exponerlas el próximo 25 de mayo.

Un paro sin gloria

En la semana que pasó también se sucedió el segundo paro nacional a la administración de Javier Milei.

Convocado por la CGT y con el objetivo de mostrar desacuerdo con las reformas y las leyes que impulsa el Ejecutivo nacional, se concretó el segundo párate laboral en lo que va del año.

Con los gremios del transporte totalmente alineados al reclamo sindical nacional, la medida de fuerza dispuesta surtió el efecto que se esperaba y gran parte de la Argentina estuvo paralizada.

Ahora, si bien el paro se llevó acorde lo planificado, la realidad indica que el impacto del mismo difícilmente vaya a cambiar en algo el pensamiento o el accionar del Presidente.

Javier Milei, además de hacer campaña con una motosierra en sus manos, advirtió que iba a llevar adelante una reforma profunda del Estado, que iba a privatizar y que iba a cerrar dependencias; o sea, que todo lo que dijo con sinceridad en la campaña es lo que ahora está tratando concretar a partir de sus decretos y de la sanción de sus primeras leyes.

En sí, el paro que llevó adelante la CGT, que hoy se encuentra desprestigiada y que ya no genera algún tipo de convencimiento en la sociedad, difícilmente vaya a cambiar la postura del gobierno de Javier Milei.

Cosa distinta sucedió cuando se realizó la manifestación del 23 de abril, donde los universitarios coparon las calles y llevaron a que el Presidente reflexione y dé marcha atrás en sus decisiones en materia de financiamiento de la educación pública.

Deuda energética

Para concluir con este resumen, la situación financiera de las generadoras de energía en el país fue otro de los temas que tomaron relevancia durante la semana que pasó.

A partir de datos oficiales, salió a luz la tremenda deuda que tiene el Estado nacional con las firmas que proveen de electricidad a la Argentina y el ofrecimiento que ya realizó el Gobierno, a partir de la instrucción del ministro de Economía, Luis Caputo, para hacer frente a dicha obligación.

Según fuentes de Economía, Caputo habría ofrecido un bono de 600 mil millones de pesos para hacer frente a la deuda que se tiene con las generadoras. A lo cual, las mencionadas firmas se habrían opuesto por ser una operación poco atractiva para el sector, puesto que el mencionado bono vencería en el 2038, o sea, a 14 años del presente y que reduciría la cotización al 50% del valor.

La otra deuda que también salió a la luz fue la que el Estado nacional tiene con las generadoras de hidrocarburos, a las cuales se les debe más de mil millones de dólares y también se le intentó darle un bono, lo cual fue rechazado por parte de la Cámara que agrupa al sector.

Esta situación, si bien tiene su asidero en la idea de hacer desaparecer Camesa y llevar a que las generadoras negocien directamente con las distribuidoras, llevó a desnudar dos grandes situaciones.

Por un lado, la precariedad del superávit fiscal que anuncia el Gobierno nacional; en tanto que, por el otro, la activación de las alarmas en el FMI y en el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos porque la onerosa deuda que se tiene con las generadoras de energía indica que el superávit no es tal y de que el mismo tiene mucho que ver con atrasos en los pagos y licuaciones, lo cual, además, pondría en vilo la sustentabilidad en el tiempo.

Ante este panorama, a Luis Caputo se la abre otro importante frente de tormenta, sumado a la inflación, las tarifas y la recesión económica que se vive en el país.

¿Podrá salir airoso de todo esto el ministro con más poder en el Gabinete nacional? La verdad, no lo sabemos.

Pero lo que sí sabemos es que, de no empezar a sincerar las cosas, la administración de Javier Milei puede empezar a recibir los embates de una realidad argentina que aún dista de ser estable.

¡Buena semana para todos!

Alberto Siufi.

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