La Unión Europea aprobó el acuerdo comercial con el Mercosur
La mayoría de los miembros de la Unión Europea avaló el pacto con el bloque sudamericano, mientras Francia, Irlanda y Hungría expresaron fuertes objeciones.
Sin embargo, el aval no fue unánime. Francia, Irlanda y Hungría encabezaron el grupo de países que se manifestó en contra, al advertir posibles consecuencias negativas para sus productores agropecuarios. Otros Estados también expresaron reparos, aunque sin bloquear la aprobación.
El acuerdo involucra a los países del Mercosur —Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay— y prevé una reducción de aranceles y mayores facilidades para el intercambio de bienes y servicios entre ambos bloques.
Francia ratificó su rechazo y defendió a los productores rurales
El gobierno francés reiteró su oposición al tratado un día antes de la votación. El presidente Emmanuel Macron confirmó la postura a través de un mensaje en la red social X, donde aclaró que la aprobación no implica el cierre definitivo del proceso.
“La firma del acuerdo no significa el final del proceso”, sostuvo el mandatario, al tiempo que remarcó que Francia continuará exigiendo a la Comisión Europea el cumplimiento estricto de los compromisos asumidos para proteger a los agricultores.
Macron destacó que la posición francesa cuenta con respaldo transversal tras los debates recientes en la Asamblea Nacional y el Senado. El contexto político se encuentra marcado por un clima de fuerte tensión social en el sector rural.
Unión Europea.
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Protestas agrícolas y temor a la competencia sudamericana
En paralelo a la votación, productores rurales franceses realizaron protestas en París y sus alrededores. Con alrededor de 100 tractores, los manifestantes bloquearon accesos clave y circularon por zonas emblemáticas, como el entorno del Arco del Triunfo.
Los agricultores expresaron preocupación por la competencia con productos agropecuarios provenientes de los países del Mercosur, a los que consideran producidos bajo normas ambientales y sanitarias distintas a las europeas.
“Solo queremos trabajar y vivir de nuestra profesión”, afirmó Damien Cornier, uno de los productores que participó de las protestas. El malestar del sector se profundizó tras la reciente decisión del gobierno francés de sacrificar ganado para frenar la dermatitis nodular bovina.
El funcionario sostuvo que esa política pone en riesgo el sustento de los agricultores húngaros y acusó a las autoridades comunitarias de ignorar los intereses del sector rural. En mensajes difundidos en redes sociales, también vinculó esta decisión con otras políticas agrarias que, según su visión, reducen subsidios y afectan a Europa Central.
Szijjártó también criticó la entrada de cereales ucranianos en la región, a los que calificó de baja calidad, y consideró que la Comisión Europea prioriza otros intereses por sobre los problemas internos.
Irlanda se sumó al rechazo durante la votación. El viceprimer ministro, Simon Harris, recordó que la posición de su gobierno se mantuvo constante desde el inicio de las negociaciones.
“No apoyamos el acuerdo en la forma en que fue presentado”, afirmó Harris en declaraciones previas a la votación. El gobierno irlandés expresó dudas sobre las garantías ofrecidas para proteger a sus productores ganaderos, uno de los sectores más sensibles de su economía.