El Gobierno nacional sigue de cerca la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán y no descarta la activación de un protocolo preventivo de seguridad ante un posible agravamiento del conflicto internacional. La evaluación se intensificó en las últimas horas, en paralelo al endurecimiento del discurso entre Washington y Teherán y al despliegue militar estadounidense en Medio Oriente.
Desde la Casa Rosada explican que se trata de un esquema de prevención que ya fue aplicado en ocasiones anteriores y que se ajusta de acuerdo con el nivel de riesgo internacional.
Fuentes oficiales señalaron que el protocolo bajo análisis incluye alertas tempranas y procedimientos coordinados entre el Ministerio de Seguridad y la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE). Este esquema ya fue utilizado en el pasado, especialmente cuando Estados Unidos llevó adelante ataques contra objetivos iraníes.
En Balcarce 50 remarcan que no se trata de una reacción inmediata, sino de una planificación gradual basada en escenarios de riesgo y antecedentes recientes.
Refuerzos en la triple frontera y el norte del país
En el oficialismo describen esa región como un punto sensible y reconocen que los ingresos al país “funcionan como un colador”, por lo que buscan limitar filtraciones y mejorar la trazabilidad de movimientos transfronterizos.
La escalada en Medio Oriente como factor clave
El seguimiento se da en un contexto de fuerte tensión internacional. Estados Unidos movilizó una fuerza naval encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores, mientras el presidente Donald Trump volvió a advertir con una posible acción militar si Irán no acepta negociar.
Por su parte, Teherán anunció la incorporación de mil drones a su arsenal y prometió una respuesta “aplastante” ante cualquier ataque, elevando el nivel de alerta global.
Desde Irán cuestionaron públicamente la decisión y advirtieron que responderían “de manera adecuada”. En el Ejecutivo relativizaron esas advertencias y señalaron que “hubo amenazas más fuertes en otros momentos”, aunque reconocen que el contexto internacional obliga a extremar la prevención.
En Casa Rosada confirmaron que Argentina mantiene canales activos de contacto con agencias de seguridad e inteligencia de países aliados, entre ellos Estados Unidos, Israel e Italia. La coordinación apunta a anticipar movimientos financieros, logísticos o de personas que puedan encuadrarse en alertas tempranas.
El objetivo, explican, es contar con información cruzada que permita actuar antes de que se materialicen riesgos concretos.