El cruce es permanente: miles de personas atraviesan a diario el río Bermejo para comprar, trabajar o transportar mercadería. En jornadas habituales se registran entre 3.000 y 4.000 cruces, mientras que en picos de actividad pueden llegar a 20.000 personas por día. Ese flujo constante sostiene un circuito económico que, según estimaciones locales, puede alcanzar hasta $75 millones diarios.
“No tributan ni están reguladas”
El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, fue contundente al describir la situación del sistema de chalanas. “No se paga nada al municipio, ni a provincia ni a Nación”, afirmó, y remarcó que se trata de una actividad que funciona por fuera de cualquier esquema formal.
En esa línea, advirtió: “No tributan ni están reguladas ni nada por el estilo”. El funcionario insistió en que se trata de una “zona gris” donde circula dinero sin control estatal.
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El sistema funciona a partir de tarifas informales que varían según la demanda. Cruzar en chalana puede costar entre $2.000 y $10.000 por persona o carga, lo que multiplicado por el volumen diario de personas genera cifras millonarias.
Según explicó Zigarán, incluso tomando parámetros más conservadores, los números muestran una recaudación significativa que no deja ingresos en el Estado. “No se paga nada al municipio ni a provincia ni a Nación”, remarcó el interventor.
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Un sistema sin control en la frontera
El problema no se limita a lo económico. El interventor también alertó sobre la falta de control en el ingreso y egreso de personas. “El ingreso y egreso del país se da sin ningún tipo de control”, señaló, y advirtió sobre riesgos vinculados a seguridad, trata de personas y circulación irregular.
Aunque Prefectura interviene en cuestiones básicas de seguridad, el resto del sistema —incluido el control tributario y migratorio— permanece sin regulación efectiva.
La dinámica es conocida: consumo del lado boliviano y logística del lado argentino. Pero en el caso de las chalanas, el eje pasa por otro lado: un circuito millonario que funciona sin control y sin aportes formales.
El reclamo por regulación
Zigarán confirmó que se están impulsando gestiones para avanzar en la regulación del sistema, incluso a través de Cancillería. “Es un resorte de Nación”, insistió, al tiempo que cuestionó la falta de intervención de organismos responsables en materia de frontera e hidrovía. Mientras tanto, el cruce sigue activo todos los días.
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